“El superhéroe americano”, artículo de Alejandro Cao de Benós

El robo como deporte es algo habitual en España y otros países. Recuerdo un funcionario del Ministerio de Asuntos Exteriores que lo intentaba justificar como que es algo natural en el ADN español, le quitó importancia y me dijo: ‘Eso es la picaresca española’. Yo, desde luego, no estoy de acuerdo.

Por desgracia robar pudiera ser habitual e inocuo en España, pero en otros países se castiga.

Cuando el robo se produce en una oficina del estado, entrando con nocturnidad y alevosía la cosa es más seria.

Si además el robo se produce por encargo de la agencia de inteligencia del país que estás en guerra, todavía peor.

Y el desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento. En la RPD de Corea, el póster con consignas revolucionarias de los líderes tiene la misma consideración que la bandera y el escudo nacional.

Así que quien se dedica a robar símbolos nacionales, tiene que pagar por ello:

En otros países democráticos como Tailandia, que son capitalistas y ‘miembros de la comunidad internacional’, se lo toman más en serio:

En Tailandia, cualquier insulto a la familia real supone por ley 15 años de prisión por cada miembro insultado. Y puedo asegurar que las cárceles tailandesas son peores que las granjas cooperativas en Corea. En Corea por lo menos no te violan ni te pinchan por la espalda. Mientras cumplas tu trabajo, sobrevivirás.

He estado varias veces en Bangkok y nunca voy a insultar al Rey de Tailandia o a su perro. No por miedo a la prisión, sino simplemente porque si los ciudadanos Tailandeses quieren a su Rey, ¿Quien soy yo para insultarles? Eso se llama: Respeto por otras naciones y culturas. Algo que algunas personas nunca entenderán. Cuando alguien visita otro país debe seguir sus leyes y normas, y no a imponer las propias.

Y ese es el caso de Otto Frederick Warmbier, estudiante de la Universidad de Virginia, que robó un poster en la oficina interna del Hotel Yangakdo porque la CIA, a través de una iglesia, le ofreció 100.000 dólares por el trofeo (esto siempre según las propias declaraciones públicas del Sr. Warmbier).

Este es el teclado de ascensor del Hotel Yangakdo. Como se observa, no se puede parar en el piso número 5 porque ni siquiera existe el botón.

El Sr. Warmbier, para robar el poster revolucionario tuvo que acceder a la planta quinta del Hotel Yangakdo. En esta planta se ubican las oficinas estatales internas, no están abiertas ni accesibles al público y no se puede acceder a ellas ni siquiera mediante ascensor. Hay que usar las escaleras internas de personal.

Además, una vez ubicadas las secretas escaleras internas del personal, hay que pasar 3 carteles que avisan en inglés: ‘Prohibido el acceso. Para uso interno del personal del hotel’.

Si se tratara de una ‘inocentada’ o de una ‘picaresca española’, tendría lógica que robara un bonito poster revolucionario con soldados y tanques, e incluso que robara el slogan completo, pero no, tenía órdenes y sabía perfectamente donde debía infiltrarse y lo que hacía. Robó solo la parte coreana que dice KIM JONG IL (김정일), sabiendo que es el mayor insulto que puede hacer a la República porque los ciudadanos defienden ese nombre con su vida.

Un ataque hacia nuestros líderes supone un ataque a todo el pueblo de la RPDC. A los superhéroes americanos y los difamadores de la prensa capitalista se les llena la boca insultando a nuestros líderes desde el exterior, pero les invito a que lo hagan en público en Pyongyang y comprueben la reacción de la gente. Eso sí, les recomiendo seguro de vida y luego que no venga el ministro Margallo pidiendo que yo ‘interceda’.

Imagen de cámara secreta que demuestra el robo.  El Sr. Warmbier arranca el nombre de ‘KIM JONG IL’ del slogan revolucionario.

Ha sido declarado culpable por violar el artículo 60 del código criminal de la RPD de Corea por acto subversivo contra el estado. Sentencia: 15 años de trabajos forzados. Significa trabajar 8 horas de lunes a sábado recogiendo arroz o fabricando muebles, sin posibilidad de recibir salario o salir del perímetro de la granja cooperativa o fábrica.

Por buen comportamiento durante las vacaciones pagadas, puede reducir su sentencia a 5 años.  También puede tener suerte y que le toque una amnistía el 16 de Febrero o el 15 de Abril.

El Sr. Frederick Warmbier ha reconocido su culpabilidad delante de los jueces y ciudadanos de la RPDC, medios de comunicación internacionales y embajadores extranjeros acreditados en la República. Y ha pedido clemencia.

kcna16032016-09

Consejos para evitar este tipo de problemas:

  1. No robar. Aunque en España sea un deporte nacional, si alguien ve un teléfono móvil sobre una mesa o un póster en un despacho gubernamental, no significa que ‘no tenga dueño’ y uno pueda apropiarse de dicho objeto.
  2. Respetar la bandera, escudo y símbolos nacionales de otros países, aunque no nos gusten. Hay una mayoría en ese país que lo quieren así, y no somos nadie para imponer nuestro criterio sobre otros pueblos.
  3. Considerar que aunque los servicios secretos le paguen una gran cantidad de dinero a cambio del sabotaje a otras naciones, no va a poder disfrutarlo si acaba en una mina de carbón.

Blog de Alejandro Cao de Benós

Esta entrada fue publicada en Alejandro Cao de Benós, KHED DPRK RPDC, Pyongyang, USA. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a “El superhéroe americano”, artículo de Alejandro Cao de Benós

  1. karlos dijo:

    La dignidad de este pais socialista se mantiene en pie aunque el mundo se caiga a pedazos. Y suerte a tenido con la condena y que no sea Arabia Saudita, ya tendria una mano menos.

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