Informe del Mariscal KIM JONG UN sobre las labores del Comité Central del Partido del Trabajo de Corea ante el VII Congreso (texto íntegro)

kcna06052016-03

INFORME SOBRE LAS LABORES DEL COMITÉ CENTRAL PRESENTADO
ANTE EL VIIº CONGRESO DEL PARTIDO DEL TRABAJO DE COREA

Compañeros:

El período comprendido entre el VI Congreso del Partido del Trabajo de Corea y la fecha actual ha sido una época de la lucha más cruenta en la larga historia de nuestro Partido y una etapa de gloriosas victorias que ha conocido grandes transformaciones.

Durante el período del que rendimos cuenta, el PTC presentó líneas y políticas originales en cada etapa de la revolución en desarrollo y continuó ininterrumpidamente el proceso revolucionario y constructivo apoyándose en nuestro gran pueblo, pese a las adversidades sin precedentes, cosechando así una brillante victoria en la causa socialista y abriendo una nueva era de prosperidad para la patria.

En su trayecto revolucionario tan escabroso y tortuoso que jamás fue recorrido por ningún otro partido y pueblo, nuestro Partido se convenció más de la justeza e invencibilidad de su ideología y causa y nuestro pueblo reafirmó su decisión y voluntad de seguir para siempre al Partido por el camino del Juche.

Hoy todos nuestros militantes y otros sectores del pueblo celebramos significativamente el VII Congreso del Partido con el orgullo de ser vencedores, evocando las gloriosas proezas que realizaron con su indomable espíritu y heroica lucha.

Esta cita será un hito en la historia, pues servirá para fortalecer más nuestro Partido al identificar toda la sociedad con el kimilsungismo-kimjongilismo, acelerar la construcción de una potencia socialista y anticipar el triunfo definitivo de la revolución del Juche.

1. GRAN TRIUNFO DE LA IDEA JUCHEY LA POLÍTICA DEL SONGUN

Compañeros:

En el período que revisamos el PTC organizó y movilizó a todos sus militantes y otros sectores de la población a la causa revolucionaria del Juche, sosteniendo firme la bandera de la gran idea Juche y la línea de la revolución del Songun (prioridad de los asuntos militares –N.T.)

La idea Juche es la bandera victoriosa que ha conducido a nuestra revolución en medio de múltiples dificultades y convulsiones políticas de alcance mundial. Por su parte, la política del Songun es un medio omnipotente que les ha permitido a nuestro Partido y pueblo engendrar el milagro de la historia superando las duras pruebas.

Gracias a la gran idea Juche y la política del Songun del PTC y al abnegado esfuerzo de nuestros militares y civiles, se obtuvo una victoria dignificante en la construcción del socialismo y se asentó una base duradera para la culminación de la causa del Juche.

1) Lucha para el victorioso avance de la causa socialista

Compañeros:

El socialismo es una causa honrosa dirigida a materializar los ideales y las exigencias de las masas populares por la independencia, una causa revolucionaria que avanza con una encarnizada lucha contra el imperialismo y todas las demás fuerzas contrarrevolucionarias.

Durante el período que examinamos, el PTC se esforzó para llevar adelante la causa socialista en medio de pruebas y dificultades que no tienen parangón en la historia.

El VI Congreso del PTC fue un jalón histórico para consolidar las potencialidades políticas, militares y económicas de la revolución y conducir al triunfo la causa socialista al transformar todas las ramas de la vida social según la idea Juche enarbolando el lema de la identificación de toda la sociedad con esta doctrina.

Fiel al programa de la transformación de toda la sociedad según la idea Juche presentado por su VI Congreso, nuestro Partido aceleró la labor de pertrechar con la idea Juche a toda su militancia y el ejército y formar la conciencia revolucionaria e imprimir los rasgos de la clase obrera y los intelectuales en todos los miembros de la sociedad, consolidando así el sujeto de la causa socialista. Al asumir como línea estratégica la adecuación de la economía nacional a las condiciones del país, su modernización y la introducción en ella de los últimos logros científicos y movilizar al pueblo para esa tarea, nuestro Partido dio gigantes pasos de avance en el cumplimiento de los 10 objetivos en perspectiva de la construcción económica socialista. En el fragor del movimiento para crear la velocidad de la década de los 80 se obtuvieron grandes triunfos y éxitos en el empeño por materializar la resolución del VI Congreso, lo cual sirvió de una sólida base para poner de manifiesto la superioridad del socialismo y anticipar su victoria final.

En las postrimerías del siglo pasado la lucha de nuestro Partido y pueblo para lograr esa victoria bajo la consigna de identificar a toda la sociedad con la idea Juche tropezó con un desafío descomunal de las fuerzas antisocialistas y contrarrevolucionarias del mundo.

Las maniobras de los imperialistas y los traidores al socialismo acarrearon en la arena internacional sucesos trágicos como el desmoronamiento del socialismo en varios países, y a raíz de ello se intensificó su ofensiva antisocialista contra nuestro país, baluarte del socialismo. Los imperialistas actuaron con saña para estrangular nuestro socialismo en todos los dominios como político, militar, económico, ideológico y cultural.

Frente a la crítica situación, el PTC libró una lucha audaz para defender y llevar adelante la causa socialista, con la resuelta determinación de desbaratar la ofensiva contrarrevolucionaria del imperialismo con la ofensiva revolucionaria.

Se valió de una ofensiva ideológica para defender del ataque y las calumnias de los imperialistas a la doctrina y el ideal socialistas y consolidar nuestra trinchera política e ideológica.

Pese al debilitamiento del socialismo y las corrientes ideológicas antisocialistas, comprobó de manera científica y teórica que el socialismo es la justicia y el ideal de los pueblos para lograr su independencia y que su victoria es inevitable. Con ello logró que los pueblos confiaran en el socialismo y propinó golpes demoledores a los imperialistas y reaccionarios que pregonaban el “fin” del socialismo.

Intensificamos aún más la educación política e ideológica entre los miembros del Partido y demás trabajadores, de modo que todo el pueblo, convencido de que saldrá victorioso si defiende el socialismo, pero que terminará muriendo si renuncia a él, se esforzara con denuedo para glorificar nuestro socialismo.

Ateniéndose a los cambios de la situación internacional y a la lección histórica de la construcción socialista, nuestro Partido consolidó por todos los medios la trinchera política e ideológica y, al mismo tiempo, conservó las características propias del socialismo y puso de manifiesto las ventajas de nuestro socialismo en todos los campos de la construcción socialista y la vida social.

Inspirado en la justeza y la victoria de la causa socialista del Juche y en la plena confianza en nuestro pueblo que le sigue invariablemente, nuestro Partido siguió llevando adelante la causa socialista, sosteniendo la bandera de la idea Juche, la del socialismo.

En un momento en que nuestra causa socialista avanzaba victoriosamente por el camino del Juche, pese a los imprevistos cambios de la situación, y se abría una halagüeña perspectiva de la reunificación nacional, nuestro Partido y pueblo sufrieron de repente una tragedia de proporción descomunal: el fallecimiento del gran Líder Kim Il Sung en quien confiaban como en el cielo. Su deceso supuso la mayor tristeza y pérdida para nuestro Partido y pueblo, y la mayor prueba para nuestra revolución.

Tras los funerales, los imperialistas y sus seguidores intensificaron como nunca antes las presiones políticas y militares, las provocaciones de guerra y el bloqueo económico, en un vano afán de asfixiarnos. Por si fuera poco, devastadores desastres naturales arrasaron el territorio coreano, lo cual produjo indescriptibles dificultades en la construcción económica y la vida de la población. La seguridad de la patria y el destino del socialismo corrían peligro y nuestro pueblo se vio en la necesidad de iniciar la Marcha Penosa, la Forzada, de una arduidad sin par en la historia.

En aquellos tiempos en que el mundo se inquietaba por el futuro de Corea y la reacción imperialista auguraba con desatino el “cambio” de nuestros lineamientos y el “derrumbe” de nuestro sistema, el gran compañero Kim Jong Il declaró que defendería invariablemente y culminaría a toda costa la causa del Juche emprendida por el Líder, por muy tortuoso que fuera el camino de la revolución, y dirigió con acierto el proceso revolucionario y constructivo, solamente según el propósito del Líder y a su manera.

Bajo la acertada orientación de Kim Jong Il, el PTC dio continuidad a la causa del gran Líder: mantuvo firmemente la línea revolucionaria del Songun, rumbo de la revolución coreana que promete victorias consecutivas, y aplicó en todos los dominios la política del Songun.

Como fórmula principal de la política socialista al estilo de Kim Jong Il, Songun antepone los asuntos militares a todos los demás según el principio de darle importancia a las armas y prioridad a la defensa, consolida el sujeto de la revolución teniendo al Ejército Popular como núcleo y destacamento principal y, apoyándose en él, conduce al triunfo la causa socialista. Refleja el fundamento de la revolución del Songun de que sobre las armas de la revolución descansan tanto la dignidad del país y la nación como el triunfo de la misma. Sintetiza el espíritu de que uno debe hacer la revolución solamente fortaleciéndose a sí mismo y valiéndose de sus propios recursos, así como la firme posición antiimperialista e independentista y los principios revolucionarios de nuestro Partido.

Songun es una gloriosa tradición de la revolución coreana, en tanto que la política del Songun estriba en la historia y las experiencias de nuestra revolución que comenzó y ha avanzado con el fusil bajo la bandera del Juche. La fórmula de la política del Songun, creada sobre la base de la gran idea Juche, y el poderío político, ideológico y militar, consolidado en el empeño por transformar toda la sociedad según la idea Juche, pusieron de manifiesto las potencialidades del Songun y abrieron la época del Songun, una nueva era de la revolución del Juche.

Con su plena confianza en nuestro ejército y otros sectores del pueblo que acatan fielmente la causa del Partido, Kim Jong Il condujo la causa socialista del Juche al triunfo en sus infatigables viajes de orientación mediante el Songun.

Nuestro Partido fortaleció por todos los medios el Ejército Popular, fuerza fundamental de la revolución del Songun, al tiempo que estableció un sistema de aparatos estatales en el que prevalece la defensa nacional y reajustó todos los sectores de acuerdo con los principios y las exigencias del Songun.

Nuestro Partido concedió atención primordial al desarrollo de la industria de la defensa nacional bajo el principio de darle prioridad a los asuntos militares.

En los días difíciles en que había llegado al extremo la intentona enemiga de aislar y asfixiar a nuestra República y en que el país entero debía apretarse el cinturón, Kim Jong Il tomó la firme decisión de elevar la capacidad militar del país e hizo de la industria de la defensa nacional un renglón poderoso que garantizara la autodefensa. Esa industria autóctona, construida en virtud de la política del Songun, sirvió de garantía para rechazar las maniobras de agresión de los imperialistas, preservar la seguridad de la patria y defender fidedignamente el bastión del socialismo.

A lo largo de todos estos años en que ha venido aplicando la política del Songun, el PTC ha sostenido invariablemente la posición antiimperialista e independentista y el principio socialista.

Estos dos devienen la posición y el principio básico que el partido revolucionario debe mantener para cumplir con la causa socialista, así como la piedra de toque que distingue la revolución de la contrarrevolución y el socialismo del oportunismo. Fue durante el período de la Marcha Penosa cuando defender la posición antiimperialista e independentista y el principio socialista se presentó ante nuestro Partido y pueblo como el asunto más peliagudo, un asunto de importancia vital que podía hacerles vivir a los coreanos con decoro, como una nación soberana, o como esclavos del imperialismo, como lo habían sido en el pasado. A medida que se tornaba compleja la situación, nuestro Partido sostuvo en alto la bandera del Songun y mantuvo firmemente la referida posición y principio, apoyándose en su potencial militar, para así garantizar el triunfo de nuestra revolución.

Con su gran intransigencia de blandir la espada contra el cuchillo y el cañón contra el fusil, superó decididamente las brutales presiones y retos del imperialismo, rechazó con el fusil del Songun las perturbadoras corrientes procedentes de sus alrededores como el liberalismo burgués, la “reforma” y la “apertura”, y avanzó recto por el camino del socialismo, opción escogida por nosotros mismos.

Al final de la Guerra Fría muchas naciones renunciaron a sus principios doblegándose ante las presiones militares y la arbitrariedad de los Estados Unidos y optaron por la reconciliación y sumisión. Sin embargo, el PTC mantuvo sin ningún titubeo su posición antiimperialista, de independencia y sus principios socialistas. Con esta experiencia, demostró que en estos tiempos de confrontación de fuerza con el imperialismo los principios del antiimperialismo, la independencia y el socialismo se defienden solamente con un gran poderío militar y no con discursos o escritos.

Con ese poderío, condujo al triunfo el empeño por defender el destino de la patria y el pueblo y salvaguardar y llevar adelante el socialismo.

Apoyándose en tal poderío, frustró resueltamente todas las presiones militares e intentos de agresión de los imperialistas y sus acólitos.

En un intento de detener nuestro avance y asfixiar nuestro socialismo, la reacción imperialista nos impuso las sanciones y el bloqueo movilizando a muchos países, nos calificó como blanco del ataque nuclear anticipado y se entregó frenéticamente a las maniobras de agresión. Con todo, ni siquiera pudo tocar a nuestra República, convertida en una fortaleza de acero gracias al Songun.

Nuestro Partido respondió categóricamente a los cínicos chantajes militares y maniobras de agresión del enemigo dirigidos a poner en peligro el destino de nuestro pueblo y sofocar nuestro régimen, así como convocó a todos sus miembros, militares y civiles a la justa defensa de la patria y del socialismo.

En virtud del heroico bregar de todo el pueblo coreano que, unido monolíticamente en torno al Partido, respondió al unísono a su llamamiento, logramos sucesivas victorias en este feroz enfrentamiento con el imperialismo acaudillado por EE.UU. que duró muchos años, nos coronamos con el triunfo de la Marcha Penosa, la Forzada, y salvaguardamos con honor la seguridad y la soberanía de la patria y el socialismo.

Al frustrar las incesantes provocaciones de guerra del imperialismo y salvar al pueblo de la hecatombe, nuestro Partido cumplió impecablemente sus deberes como protector del destino de la patria y del pueblo. Hoy los conflictos continúan a lo largo y ancho del mundo y muchos pueblos no saben a dónde dirigirse y cómo ganarse el sustento, pero en los últimos decenios en nuestro país no se ha escuchado un solo cañonazo de la guerra y nuestro pueblo ha llevado una vida pacífica y estable, ajena a la guerra, aunque con algunas limitaciones. Se lo debemos precisamente a la política del Songun y he aquí el mérito más destacado de nuestro Partido.

Aun en los momentos críticos de la defensa del socialismo, nuestro Partido, convencido del triunfo y del futuro luminoso de la patria, proyectó una gran meta de la construcción de una potencia socialista, hizo esfuerzos tesoneros para alcanzarla y colocó la causa socialista en un peldaño superior.

La edificación de dicha potencia fue el propósito del gran Líder y es el sueño y el deseo de nuestro pueblo. Nuestro Partido presentó una nueva línea de la construcción económica a la altura de la era del Songun, consistente en desarrollar primero la industria de la defensa nacional y simultáneamente la industria ligera y la agricultura, y convocó a todo el ejército y pueblo al avance general para la construcción de una potencia socialista. Gracias a la dirección del Partido que presentó al Ejército Popular como fuerzas principales de la revolución del Songun y benefactor del pueblo y que orientó a toda la sociedad a aprender el espíritu revolucionario del militar, se creó el espíritu de Kanggye y se levantó la antorcha de Songgang, ambos reflejos del primer espíritu, y se registraron sucesivos hechos admirables y proezas en todos los dominios de la construcción socialista.

Al generar grandes cambios en la construcción de la potencia socialista a través de la dirección mediante el Songun, nuestro Partido comprobó la verdad de que con el poderío militar se puede levantar una potencia en cualquier adversidad y deparó una nueva fase superior para el desarrollo independiente de la nación y la causa socialista.

El hecho de que bajo su dirección nuestro ejército y pueblo hayan defendido el socialismo enfrentándose solos con la alianza imperialista acaudillada por Estados Unidos y conducido al triunfo la causa socialista, constituye un milagro de la historia. Esto es un gran triunfo de la idea Juche y la política del Songun.

Compañeros:

En un período en que se registraban cambios históricos en la causa del Juche y nuestro socialismo avanzaba impetuosamente por el camino de victoria allanado por la política del Songun, nuestro Partido y pueblo sufrieron otra gran tragedia: el inesperado deceso del gran General Kim Jong Il.

Llorando lágrimas de sangre por la pérdida de Kim Jong Il, todos nuestros miembros del Partido, militares y civiles, que son soldados y discípulos del General, se levantaron resueltamente para hacer realidad sus propósitos y deseos, cambiando la tristeza por el ánimo y unidos compactamente en torno al Comité Central del Partido.

En acato a su idea y propósito, el PTC organizó la tarea de abrir una nueva coyuntura trascendental para la causa socialista.

Con motivo de su histórica IV Conferencia, declaró su férrea voluntad de enaltecer a los grandes compañeros Kim Il SungKim Jong Il como eternos Líderes de nuestro Partido y revolución y enarbolar el gran kimilsungismo-kimjongilismo como eterna ideología rectora, y llamó a todos sus miembros y el pueblo a cumplir el legado de los Líderes.

En respuesta a la demanda de un período de cambios históricos para la continuidad de la causa del Juche, consolidamos más en lo organizativo e ideológico el Partido, fuerza orientadora de la revolución, intensificamos en todas las organizaciones la lucha para erradicar el abuso de poder, el burocratismo, la degeneración y la corrupción, e implantamos en su seno una férrea disciplina, elevando considerablemente su combatividad y poderío.

En consonancia con la situación creada y el imperativo de la revolución en desarrollo, el PTC presentó la línea estratégica de simultanear la construcción de la economía y la de las fuerzas armadas nucleares y se esforzó con tesón para su puesta en práctica. Esta nueva línea no es una medida provisional para contrarrestar los bruscos cambios de la situación, sino un lineamiento estratégico al que se debe atener permanentemente, sobre todo para defender los supremos intereses de nuestra revolución. También es la línea más justa y revolucionaria que permite elevar en gran medida la capacidad de defensa del país con las fuerzas armadas nucleares como columna vertebral, impulsar más la construcción económica y de esta manera levantar cuanto antes una potencia socialista. El denodado esfuerzo de nuestro ejército y pueblo por materializar esa línea brindó una garantía para ponerle el punto final a la confrontación con el imperialismo capitaneado por Estados Unidos y así anticipar la victoria definitiva de nuestra causa.

El PTC organizó un movimiento de todo el pueblo para levantar un paraíso, tal y como soñaban los grandes Líderes, abriendo así una nueva era de florecimiento.

Conducimos a las organizaciones del Partido y los órganos del Poder a que mantuvieran el principio de conceder preferencia absoluta a los intereses y la comodidad del pueblo y trabajaran con abnegación para ofrecerle a nuestro pueblo, el mejor del mundo, todos los beneficios del sistema socialista.

En fiel obediencia a la dirección del Partido, nuestro ejército y pueblo libraron audazmente la batalla para materializar el legado de los Líderes y defender la política del Partido. Como resultado, crearon una nueva velocidad coreana en la construcción socialista y depararon una era de Mallima (caballo legendario que corre al día diez mil ríes –N.T.) en que diez años se acortan en uno solo.

La maravillosa realidad de la patria de hoy confirma a todos los miembros del Partido y al pueblo la verdad de que es del todo posible levantar por nuestra propia cuenta la potencia socialista con que tanto soñaban los grandes Líderes y que en un futuro cercano alcanzaremos la victoria final de la causa del Juche.

La causa del socialismo del Juche es ciencia. Nuestra revolución triunfa y la nación prospera eternamente si mantenemos invariablemente y materializamos cabalmente las líneas y los métodos revolucionarios de carácter independiente defendidos por los grandes Líderes. Este es el resumen más importante de la lucha que nuestro Partido y pueblo libraron para el avance de la causa socialista durante el período del que rendimos cuenta.

La heroica lucha con que el PTC y el pueblo coreano condujeron al triunfo la causa socialista enarbolando la bandera del Juche, la del Songun, y sobreponiéndose a las adversidades sin precedentes, quedará registrada eternamente en la historia de nuestro Partido y en los anales de la lucha de las masas populares por la independencia.

2) Brillantes éxitos en la construcción de un Estado poderoso y próspero

Compañeros:

En el período que examinamos se logró un gran triunfo en la construcción socialista y se asentó una base permanente para la prosperidad de la patria.

Uno de los enorgullecedores éxitos que nuestro Partido y pueblo obtuvieron en la edificación socialista es la construcción de una potencia política e ideológica con su unidad monolítica y de una indestructible potencia militar.

La ideología y la política desempeñan el papel principal en la vida social. Por consiguiente, consolidar la trinchera política e ideológica del socialismo y elevar el poderío político e ideológico constituyen tareas primordiales para construir una potencia socialista.

Al aplicar la teoría del Juche de dar importancia a la ideología, la filosofía revolucionaria de la unidad monolítica y la línea política de la independencia, el PTC logró convertir a nuestro país en una prestigiosa potencia política e ideológica.

Durante el período que revisamos, nuestro Partido siempre consideró esencial la ideología, dio primacía a la educación ideológica, la labor política y formó a todos sus miembros y el pueblo como inflexibles combatientes revolucionarios convencidos de que son mejores nuestro Partido, nuestro régimen, nuestra ideología y nuestra causa. A pesar de su cruel maniobra para introducir en nuestro seno las extrañas ideas y culturas burguesas y pervertir y descomponer nuestras filas revolucionarias, la reacción imperialista no pudo doblegar la voluntad de nuestro pueblo formado en el regazo del Partido ni su fe en el socialismo. Hoy nuestro país se ha convertido en una indestructible potencia ideológica donde toda la sociedad se ha identificado con la idea Juche, la Songun, y donde todo el pueblo, dispuesto a defender resueltamente la revolución y el socialismo, escribe una historia de colosales transformaciones haciendo gala del gran espíritu de la nación de Kim Il Sung.

El logro de la unidad monolítica de toda la sociedad en torno al Líder, basada en una sola idea y voluntad y en el deber moral, es el mayor éxito y mérito alcanzados por nuestro Partido durante el período que examinamos.

La unidad inquebrantable del Líder, el Partido y las masas es la filosofía revolucionaria de Kim Jong Il. Este presentó la idea de dicha unidad en torno a un centro y sustentada en una sola ideología y con su probado arte de dirección la logró en todo el Partido y sociedad.

Al lanzar la consigna ¡Todo para el pueblo y todo apoyándose en las masas populares!, nuestro Partido orientó a toda su militancia a que amara al pueblo, le sirviera con total entrega y luchara apoyándose en él. Gracias a su política de amor al pueblo y de benevolencia, el pueblo confía más en él, se ha logrado la estabilidad política de la sociedad y se ha consolidado la armonía entre esa organización política y las masas. El Líder, el Partido y las masas se funden con una sola idea y fe y con el amor y deber entre los compañeros, y toda la sociedad se ha convertido en una gran familia armoniosa donde corren el mismo destino ayudándose y guiándose unos a otros. He aquí el verdadero aspecto de nuestro socialismo.

La fuerza indestructible de nuestra patria como potencia política e ideológica se pone de manifiesto en el hecho de que la soberanía y la dignidad del país han llegado a la cumbre gracias a su política independiente que encarna la idea Juche.

Resolvemos todos los problemas que enfrentamos en la lucha revolucionaria y la labor constructiva en conformidad con los intereses del pueblo y la realidad concreta del país, mantenemos firmemente el principio revolucionario y nuestros propios criterios en las actividades del Partido y el Estado, así como ejercemos con todo derecho nuestra autoridad e influencia como prestigiosa potencia política en el escenario de la política internacional.

En todo el transcurso de su dirección sobre el proceso revolucionario, el PTC consideró el aprecio a la juventud como línea estratégica y la formó como fidedigna heredera de la revolución que le da continuidad a la estirpe del Juche, construyendo así una potencia juvenil, única de su tipo en el mundo.

Nuestro Partido consideró la educación ideológica de los jóvenes como lo más elemental para resolver el problema de la juventud y puso un gran empeño en esa tarea. Enalteció a la juventud como protagonista de la época y asignó tareas de gran envergadura a la Unión de la Juventud, fogueando a sus integrantes en la práctica. Al construir excelentemente la Central Hidroeléctrica Jóvenes Héroes Paektusan, tarea confiada a ellos por el Partido, nuestros jóvenes demostraron plenamente su espíritu indoblegable y capacidad de fortalecerse con sus propios recursos, propinando duros golpes al imperialismo norteamericano y sus seguidores. El espíritu de la época actual es el de la juventud heroica del monte Paektu, creado por vanguardias juveniles en esa región, cuna de la revolución del Juche. Los jóvenes se han preparado como vanguardias fieles y gigantes de la creación que defienden antes que nadie el prestigio del Partido y luchan contra viento y marea en respuesta a su llamamiento, y esta es una prueba elocuente de la justeza y vitalidad de la idea y la línea de aprecio a la juventud de nuestro Partido.

Haber resuelto satisfactoriamente el problema de la juventud, el de los continuadores de la revolución, que constituye uno de los más complicados que enfrenta la humanidad y haber levantado una potencia juvenil para la envidia del mundo, es un motivo de gran orgullo y un gran triunfo de nuestro Partido. Por haberla levantado, nuestro país ha podido manifestar plenamente su aspecto majestuoso como potencia política e ideológica del Juche, llena de vigor y optimismo.

El éxito excepcional alcanzado por el PTC en el período del que rendimos cuenta es haber materializado la línea revolucionaria del Songun y la militar de autodefensa, convirtiendo a nuestra patria en una indestructible potencia militar.

Partiendo del principio de la revolución del Songun, nuestro Partido presentó la construcción de la mencionada potencia como importante tarea estratégica de la construcción de una potencia socialista y puso un gran empeño en su materialización.

Bajo su dirección nuestro Ejército Popular se ha formado como potentes tropas revolucionarias y como fundamento de la causa del Juche que tienen bien establecido el sistema de mando único del Comandante Supremo y que se han pertrechado con el espíritu de defender firmemente el Comité Central del Partido y de convertirse en balas y bombas.

Hoy el Ejército Popular se ha fortalecido como tropas de genuinos compañeros de armas aglutinados compactamente en torno a su Comandante Supremo sobre la base del compañerismo y el deber revolucionarios, así como hace gala de su condición de fuerzas élite que tienen implantado un ambiente revolucionario con una férrea disciplina y que representan el ejército regular. Por el fervor del entrenamiento con el espíritu del monte Paektu que se ha propagado en todo el Ejército, sus oficiales y soldados se han preparado como combatientes capaces de aniquilar cada uno a cien enemigos, versados en las ideas militares, estrategias y tácticas de Kim Il Sung y Kim Jong Il y plenamente capacitados para la batalla real. Nuestro Ejército Popular se ha convertido en invencibles fuerzas armadas revolucionarias equipadas con modernos medios de ataque y defensa a nuestro estilo que les permiten aniquilar de un golpe a cualquier agresor imperialista que intente violar la soberanía y dignidad de la nación. Al poner de manifiesto su espíritu revolucionario, abre brecha en las principales obras de la construcción socialista para la prosperidad de la patria y la felicidad del pueblo y hace gala de su temple como potentes fuerzas revolucionarias para las cuales nada es irrealizable.

Siguiendo la orientación del Partido, el Ejército de Seguridad Interior del Pueblo se ha fortalecido como tropas armadas revolucionarias fieles al Partido y como fidedigno defensor de la patria y el pueblo y cumple intachablemente su misión de la defensa del Líder, el régimen y el pueblo.

Durante el período que revisamos, la industria de la defensa nacional y la ciencia y la tecnología del sector dieron saltos espectaculares que asombraron al mundo.

En cumplimiento de la idea del Partido de conceder importancia a la defensa nacional, los funcionarios, científicos y técnicos del sector impulsaron el desarrollo de nuevas armas y abrieron una perspectiva halagüeña para superar a otros en la tarea de aplicar la tecnología de punta en su sector. Actualmente nuestra ciencia y tecnología de defensa nacional ha alcanzado su máximo nivel y en ese sector fabrican todas las armas y equipos sofisticados de nuestro estilo que desean y que son de gran precisión, ligeros, no tripulados e inteligentes. Los éxitos alcanzados por el sector de la investigación de armas nucleares en las tres pruebas nucleares subterráneas y el ensayo de la bomba de hidrógeno constituyó una victoria resonante que situó con todo derecho a nuestro país entre las primeras potencias nucleares y que puso el punto final a la historia de sangrientas invasiones y chantajes nucleares del imperialismo norteamericano.

Nuestra defensa nacional se ha convertido en una industria independiente al servicio de la revolución que fabrica y provee poderosos armamentos y equipos capaces de eliminar cualquier artefacto moderno del enemigo. Por el poderío de esa industria autóctona de un nivel insuperable, el enemigo tiembla de miedo y nuestro pueblo, protegido por la gran capacidad de defensa y de disuasión de guerra, libre de la preocupación por la existencia y convencido del triunfo, impulsa la construcción socialista.

En toda la sociedad se ha establecido un ambiente de aprecio del fusil y de los asuntos militares y se van perfeccionando los preparativos de las fuerzas armadas civiles para la guerra. El país entero considera los asuntos militares como los más importantes del Estado, lo subordina todo a ellos y arde en el deseo de lograr la causa de la reunificación de la patria con una guerra de todo el pueblo cuando llegue el momento decisivo. Las fuerzas armadas civiles como la Guardia Roja Obrero-Campesina se han consolidado como tropas revolucionarias capaces de defender con sus propios medios provincias, distritos y terruños, y se ha establecido un sistema de defensa de todo el pueblo y Estado.

En las pésimas condiciones y circunstancias nuestro Partido, ejército y pueblo han hecho ingentes esfuerzos apretándose el cinturón para edificar una indestructible potencia militar que provoca la admiración del mundo. Esto los colma de orgullo y honor y constituye un mérito histórico que le ha dado una garantía militar al florecimiento de la patria y el triunfo de la causa del Juche y que ha permitido preservar la paz en la Península Coreana y la región a la que ella pertenece.

La construcción de una formidable potencia política e ideológica y potencia militar ha consolidado incomparablemente las fuerzas internas de nuestra revolución. Un pueblo armado con la idea revolucionaria del partido y unido estrechamente en torno a él, un pueblo que empuña el poderoso fusil, es el sujeto más fuerte de la revolución y su sagrada causa triunfa infaliblemente.

Durante el período que revisamos, también se dieron agigantados pasos de avance en la construcción económica y cultural.

En su tesonero esfuerzo para materializar la línea estratégica de la construcción económica socialista, nuestro Partido y pueblo consolidaron la base material y técnica de la economía nacional independiente y levantaron un trampolín para dar saltos en la construcción de una potencia económica.

Se impulsaron la adecuación de la economía nacional a las condiciones del país, su modernización y la introducción de los últimos logros científicos.

Se afianzaron las bases de materias primas, de combustibles y de generación energética para la economía independiente, se instalaron los procesos de producción autóctonos en los renglones importantes y se renovaron las estructuras sectoriales de la economía. Se construyeron centrales eléctricas de distintos tamaños como la Juventud de Anbyon, la de Huichon y la Jóvenes Héroes Paektusan y se inauguraron las minas con perspectivas prometedoras. Se establecieron el sistema de producción de hierro, fertilizantes y vinalón con recursos nacionales y se levantaron nuevas bases productoras en distintas ramas de la economía nacional, lo cual subrayó el carácter independiente y autóctono de la economía.

En el fragor de la revolución industrial del nuevo siglo, se aceleró la modernización de equipos y procesos en las fábricas y empresas y se elevó el nivel de la dotación técnica del conjunto de la economía nacional. Se establecieron modernas instalaciones de fabricación de máquinas, aparatos y componentes electrónicos y automáticos que aseguran el desarrollo económico y nuestras industrias han llegado a producir equipos de tecnología de punta. Hubo innovaciones en el sector de las comunicaciones y se modernizaron los procesos, la dotación técnica y otros medios de distintos renglones como los de transporte y de materiales de construcción.

Durante el período del que rendimos cuenta, nuestro Partido presentó el tema del nivel de la vida de la población como el de mayor importancia y dedicó un gran esfuerzo a mejorar su vida material y cultural.

En la agricultura se promovieron la revolución de variedades de semillas y la del cultivo de papas, la doble cosecha y el cultivo científico, más de 320 mil hectáreas fueron acondicionadas como terrenos de la Corea socialista y se construyeron canales de riego por gravedad en un tramo de más de diez mil kilómetros, lo cual garantiza el incremento de la producción de cereales. Los modernos centros ganaderos, instalaciones piscícolas, invernaderos de verduras, centros de producción de hongos y extensas huertas frutales jóvenes, levantados a lo largo y ancho del país bajo la dirección del Partido, son valiosas bases para elevar el nivel de vida de la población. El empeño por hacer realidad el propósito del Partido de escribir una nueva historia del mar de oro ofreció mejoras para la pesca. En las fábricas y empresas de la industria ligera se activaron la remodelación técnica y el aprovechamiento de materias primas y materiales del país, lo cual hizo posible producir y suministrar en mayor cantidad artículos de uso masivo de buena calidad.

En respuesta al gran propósito del Partido referente a la construcción, se levantaron numerosas obras monumentales que representan la era del Partido del Trabajo y que plasman la original idea arquitectónica, sentando una sólida base para la construcción económica socialista y la vida de la población.

Se logró un gran éxito en la construcción de la cultura socialista.

Al materializarse la línea del Partido que concede importancia a las ciencias y la tecnología, pese a la precaria situación económica del país se formaron excelentes equipos de científicos y técnicos, se afianzó la base material y técnica del sector de la investigación científica y ese renglón experimentó un avance vertiginoso. Frente a las siniestras maniobras de obstaculización del imperialismo norteamericano y sus seguidores, nuestros fidedignos científicos y técnicos lograron éxitos maravillosos que asombran al mundo en los renglones más avanzados como la tecnología básica medular y la cosmonáutica, demostrando el ingenio y talento de los intelectuales coreanos formados en el regazo del Partido. En vísperas del histórico VII Congreso del Partido, nuestros científicos de la astronáutica, fidedignos héroes de la Corea del Juche, lanzaron exitosamente el satélite de observación de la Tierra Kwangmyongsong-4, acaparando la atención del mundo, con lo cual elevaron el prestigio del país e hicieron gala del espíritu indomable de nuestro gran pueblo.

Durante el período que examinamos, se lograron éxitos como la implementación de la enseñanza obligatoria general de 12 años y el establecimiento del sistema de enseñanza a distancia en acato a la idea y línea de nuestro Partido que concede importancia a la educación, lo cual imprimió un nuevo avance en la labor docente conforme a las exigencias de la era de la informática. El Palacio de Ciencias y Tecnología fue construido como centro de estudio del pueblo del siglo XXI y de divulgación de últimos adelantos científicos y técnicos, en tanto que en todas partes del país se levantaron locales de divulgación de ciencia y tecnología como la biblioteca digital Mirae. Estos logros sentaron una base para dar saltos vertiginosos en la construcción de la potencia científica y técnica y la potencia de talentos.

Gracias a la original idea y política del Partido sobre la salud pública, se establecieron modernos establecimientos como el Instituto de Tumor Mamario adjunto a la Casa de Maternidad de Pyongyang, el Hospital Pediátrico de Okryu y el Hospital Odontológico de Ryugyong y todo el país se cubrió de una red de servicios de telemedicina, mejorando la atención médica para la población.

Como resultado de la política del Partido que aprecia el deporte, se produjo una fiebre del deporte, se renovaron las instalaciones y equipos deportivos y el deporte nacional conoció nuevos cambios en su desarrollo. Nuestros fidedignos deportistas dieron gran ánimo y estímulo al pueblo al honrar a la Corea del Juche con sus medallas en las lides internacionales como los Juegos Olímpicos y campeonatos mundiales.

En el período que revisamos, se crearon paradigmas de la cultura del Songun en el Ejército Popular, muchos colectivos artísticos como el Coro Estatal Benemérito, orgullo del país, desempeñaron su papel como trompeteros en la marcha revolucionaria, las películas en serie La nación y el destino y la gran función gimnástica y artística Arirang fueron creadas como éxitos de la literatura y el arte jucheanos y como obras maestras de nivel mundial y se desarrollaron vigorosamente entre militares y trabajadores las actividades culturales y artísticas de masas, colmando a toda la sociedad del optimismo revolucionario.

Conscientes de su misión como fieles abogados, firmes defensores y poderosos divulgadores de la política del Partido, los periodistas, redactores y otros trabajadores del sector de publicaciones e información apoyaron lealmente la idea y la causa del Partido con el pincel de la revolución.

A escala nacional se llevó a cabo la campaña para transformar ciudades, campos, calles y aldeas en lugares pintorescos del socialismo y se acondicionaron excelentemente los lugares con hermoso paisaje y los centros culturales y recreativos, lo cual mejoró las condiciones y el ambiente de la vida cultural.

Los enorgullecedores éxitos que nuestro ejército y pueblo alcanzaron en la construcción socialista, en concordancia con la gran idea Juche y la dirección del Songun del Partido, poniendo de manifiesto el espíritu revolucionario de apoyo en sus propias fuerzas y de la perseverancia y el fervor patriótico, son valiosos tesoros de la nación impregnados de la inapreciable sangre y sudor de todos los militares y civiles, y una inestimable base que asegura la construcción de una patria poderosa y próspera y la culminación de la causa socialista.

3) Excelente continuación de la causa revolucionaria

Compañeros:

El factor principal de todas las victorias y éxitos que nuestro Partido y pueblo lograron en la labor para llevar a cabo la causa revolucionaria del Juche durante el período del que rendimos cuenta consiste en que han luchado bajo la acertada dirección de los grandes compañeros Kim Il Sung y Kim Jong Il enalteciéndolos como Líderes y han realizado magníficamente esa obra revolucionaria generación tras generación.

La obra revolucionaria de las masas populares, la socialista, es una causa honrosa que comenzó y avanza bajo la dirección del líder, una obra duradera que continúa de generación en generación. La orientación de un gran líder y la invariable continuidad de la causa revolucionaria emprendida y desarrollada por él deciden la victoria de la revolución y el futuro del país y la nación. La historia de la lucha de las masas populares por la independencia nos enseña la seria lección de que el partido que no tenga un gran líder no puede ganar la revolución y que, de no heredar fielmente su obra, se corrompe y finalmente fracasa la revolución.

En el curso de la lucha revolucionaria nuestro Partido y pueblo han enaltecido como máximos dirigentes de la revolución a los grandes compañeros Kim Il Sung y Kim Jong Il.

Kim Il Sung es el gran Líder de nuestro Partido y pueblo que concibió la inmortal idea Juche y condujo a la victoria la causa revolucionaria del Juche.

Durante un largo tiempo desde que emprendió tempranamente la lucha revolucionaria, guió al triunfo la revolución coreana, proceso plagado de dificultades y pruebas sin precedentes, dignificando así la nación. Asimismo, levantó un Estado independiente en lo político, económico y militar, dando la eterna garantía del triunfo de la causa revolucionaria del Juche. Desde que luchaba en las selvas del monte Paektu para rescatar el país hasta los últimos momentos de su vida, sufrió todas las penurias y se dedicó en cuerpo y alma a la felicidad del pueblo, la prosperidad de la patria, la reunificación nacional y la causa de la independencia en el mundo. Es decir, hizo todo cuanto pudo en aras de la patria, el pueblo y la nación.

Kim Jong Il es el eminente líder que siguió fiel al pensamiento y la obra de Kim Il Sung, fortaleció y desarrolló el Partido del Trabajo de Corea como organización revolucionaria del Juche y condujo a la victoria la causa revolucionaria del Juche.

Considerando como misión de toda su vida llevar a cabo la causa revolucionaria iniciada en el Paektu, dirigió sabiamente nuestro Partido, Estado, ejército y pueblo y escribió una nueva historia de acontecimientos maravillosos y transformaciones en todos los campos de la revolución y la construcción. Cuando nuestra revolución atravesaba por los momentos más críticos, salvó de la crisis el destino de la revolución, la patria y el pueblo con su original dirección revolucionaria del Songun y abrió una nueva era de prosperidad para la nación y de apogeo para la causa del Juche.

Su vida revolucionaria fue la más digna de un gran revolucionario que, enarbolando la bandera roja de la revolución y recorriendo un camino tortuoso, realizó imperecederas proezas ante la época, la revolución, la patria y el pueblo. También fue la más noble de un patriota eminente y un gran hombre que se consumió por entero como una vela por nuestra patria y pueblo que le entregó el Líder.

Durante el período que analizamos, al enaltecer como Líderes de la revolución a los grandes compañeros Kim Il SungKim Jong Il y luchar bajo su sabia dirección, nuestro pueblo se hizo más independiente y digno, nuestra patria se convirtió en un poderoso Estado socialista del Juche y nuestra revolución recorrió un camino de victorias y glorias sobreponiéndose a las tempestades de la historia.

El Partido del Trabajo de Corea, que solamente conoció victorias teniendo como Líderes a Kim Il Sung y Kim Jong Il, resolvió satisfactoriamente los problemas teóricos y prácticos referentes a la continuación de la causa revolucionaria y ha venido siguiendo y desarrollando fielmente la ideología y la obra de los Líderes.

En este trabajo, el PTC dio su ejemplo al mundo.

Kim Jong Il enalteció a Kim Il Sung como eterno líder de nuestro Partido y pueblo, defendió e hizo prevalecer invariablemente su pensamiento y causa, así como dio inicio a su inmortalidad. El Partido del Trabajo de Corea infundió a todo el ejército y el pueblo la fe en que el gran Líder está siempre en nosotros y perpetuó su gran vida revolucionaria y méritos inmortales.

Con la firme convicción revolucionaria y la obligación moral, enaltece a los grandes compañeros Kim Il SungKim Jong Il como eternos Líderes de nuestro Partido y revolución y continúa con lealtad su ideología y obra.

Hizo acondicionar majestuosamente como supremo lugar sagrado del Juche el Palacio del Sol Kumsusan donde yacen embalsamados los grandes Líderes y levantar con respeto por doquier sus estatuas y retratos con la sonrisa radiante como el Sol, de manera que ellos estén siempre en nuestro pueblo y vivan eternamente en el alma de nuestro pueblo y otros progresistas del mundo. Dirigió a todos los sectores y unidades a que tomaran como línea principal y vía respiratoria la obra encaminada a materializar los legados de los grandes Líderes rigurosa y cabalmente, sin ninguna concesión, para que su sagrada historia revolucionaria siga ininterrumpidamente su curso, al igual que la de la patria que prospera cada día más.

En la lucha dirigida a salvaguardar y hacer prevalecer el socialismo enarbolando la bandera de la idea Juche y del Songun, nuestro Partido y pueblo patentizaron que el líder juega el papel decisivo en la causa revolucionaria de las masas populares por la independencia y que la continuación de su obra constituye un asunto fundamental que determina el destino de la revolución y el porvenir del pueblo.

El Partido del Trabajo de Corea, que ha recorrido un camino de victorias en varios decenios de su historia, es una organización prestigiosa y gloriosa que tiene la fortuna de contar con grandes Líderes. Y es invencible porque sigue acatando fielmente su pensamiento y dirección.

2. PARA CULMINAR LA CAUSA SOCIALISTA

Compañeros:

Actualmente tenemos por delante la importante tarea de llevar a la etapa superior la revolución coreana y dar cima a la causa socialista, tomando como eterna piedra angular la ideología y los méritos de los grandes compañeros Kim Il SungKim Jong Il.

Llevar a cabo la causa socialista del Juche a la que los grandes Líderes dedicaron toda su vida es la misión histórica de nuestro Partido, ejército y pueblo.

Enarbolando la bandera de la identificación de toda la sociedad con el kimilsungismo-kimjongilismo, avanzaremos con vigor por el camino de la revolución para dar continuidad a la causa socialista hasta el triunfo.

1) Identificación de toda la sociedad con el kimilsungismo-kimjongilismo

Compañeros:

Con miras a concluir la causa socialista y asegurarles plena independencia a las masas populares, es indispensable identificar a toda la sociedad con el kimilsungismo-kimjongilismo.

La causa de las masas populares por la independencia, la socialista, se logra con éxito únicamente cuando toda la sociedad se rige por el gran kimilsungismo-kimjongilismo y se identifica con esta doctrina.

Identificar a toda la sociedad con el kimilsungismo-kimjongilismo es el programa supremo de nuestro Partido.

Se trata de la continuidad revolucionaria y la fase superior de la tarea de aplicación del kimilsungismo en todos los campos de la sociedad, planteada tempranamente e impulsada por el gran compañero Kim Jong Il.

Hoy nuestra revolución ha entrado en una etapa histórica en que con la bandera del gran kimilsungismo-kimjongilismo en alto realiza totalmente el ideal y anhelo del pueblo por la independencia. En el empeño por defender el socialismo y llevarlo a feliz término, las fuerzas internas de nuestra revolución se han consolidado y la posición estratégica y la influencia de nuestro país se han elevado notablemente.

A fin de obtener la victoria final en el enfrentamiento contra la alianza imperialista, levantar cuanto antes en esta tierra un país del pueblo reunificado y próspero y protagonizar la verificación de la independencia en el mundo, debemos impulsar con fuerza la identificación de toda la sociedad con el kimilsungismo-kimjongilismo y fortalecer nuestro potencial político, militar y económico en todos los aspectos.

Identificar a toda la sociedad con el kimilsungismo-kimjongilismo significa tomarlo como la única guía rectora para hacer avanzar nuestra revolución y, basándose en él, construir la sociedad ideal del pueblo. En otras palabras, significa formar a todos los integrantes de la sociedad como auténticos kimilsungistas-kimjongilistas y transformar según el postulado de esa doctrina todos los sectores como el político, militar, económico y cultural, asegurándole plena independencia a las masas populares.

El kimilsungismo-kimjongilismo es un sistema integral de la idea Juche, presentada por el gran compañero Kim Il Sung y enriquecida y desarrollada por él y el compañero Kim Jong Il, así como de las teorías y los métodos de la revolución y su construcción dilucidadas por esa doctrina.

Aclara científicamente el verdadero aspecto de la sociedad que le haya asegurado plena independencia a las masas populares, objetivo final de nuestro Partido, así como la legitimidad de la construcción de esa sociedad y las estrategias y orientaciones que se deben mantener en todo el proceso de la causa socialista.

Sobre la base de la gran idea Juche, la Songun, sistematiza globalmente la teoría y el método de dirección revolucionarios para llevar la causa socialista a la victoria final e ilumina claramente la vía para transformar radicalmente todas las esferas de la vida social de acuerdo con la aspiración y exigencia de las masas populares por la independencia. He aquí la trascendencia histórica del kimilsungismo-kimjongilismo como perfecta ideología rectora de la revolución de nuestra era y su invencibilidad.

Identificar a toda la sociedad con el kimilsungismo-kimjongilismo es una honrosa empresa para impulsar la revolución y la construcción según la ideología y el propósito de los grandes Líderes y engrandecer sus imperecederos méritos para la patria, la revolución, la era y la historia. Al intensificar continuamente esa tarea, cumpliremos al pie de la letra el legado de los Líderes en todos los sectores y lograremos que nuestro Partido, Estado y ejército sean eternamente de los grandes compañeros Kim Il Sung y Kim Jong Il.

En el esfuerzo por armar a toda la sociedad con el kimilsungismo-kimjongilismo, la tarea principal que hoy nos atañe, es concluir exitosamente la construcción de la potencia socialista.

La potencia de la que hablamos debe ser el país más poderoso del mundo que prospera sin cesar y donde las personas llevan una vida feliz y envidiable.

Construir la potencia socialista es una empresa para culminar la causa de la edificación del Estado socialista poderoso que concibieron los grandes Líderes y para la que prepararon un sólido fundamento. La causa socialista, que se lleva a cabo por cada país y nación en medio de un encarnizado enfrentamiento contra el imperialismo, saldrá victoriosa solo con la construcción de un Estado que reúna las condiciones de una potencia en los campos de la política, defensa nacional, economía, ciencias y tecnología, cultura, etc.

La construcción de la potencia socialista es una etapa histórica para identificar a toda la sociedad con el kimilsungismo-kimjongilismo y un proceso para el fundamento del socialismo y el logro de su victoria total. En el bregar para alcanzar esta elevada meta de la edificación de la potencia socialista se preparan las poderosas fuerzas políticas y militares y la sólida base económica, técnica y cultural que garantizan la victoria completa del socialismo y se ponen de pleno manifiesto las ventajas de nuestro socialismo.

Al impulsar la edificación de la potencia socialista, debemos afianzar la posición de la potencia política y militar e izar la bandera de la victoria en la cumbre de la potencia científico-técnica, económica y civilizada, imprimiéndole un viraje decisivo al empeño para identificar toda la sociedad con el kimilsungismo-kimjongilismo.

Con miras a construir con éxito, mediante ese empeño, la potencia socialista, debemos materializar a plenitud la línea general de nuestro Partido de fortalecer el Poder popular, elevar su función y papel e impulsar con tesón las tres revoluciones: la ideológica, la técnica y la cultural.

El Poder popular es un arma poderosa en la construcción de la potencia socialista. Solo fortaleciéndolo y elevando su función y papel, es posible asegurarles a las masas populares el derecho a la independencia y las actividades creadoras, defender firmemente el régimen socialista e impulsar la construcción socialista desplegando al máximo el poderío del colectivismo.

Las revoluciones ideológica, técnica y cultural constituyen tareas permanentes de la revolución que se deben cumplir en todo el curso de la construcción socialista y es la fase más alta de la revolución encaminada a alcanzar la independencia de las masas populares. A través de estas tres revoluciones, se logran en un alto nivel la uniformidad ideológica y la unidad de toda la sociedad basadas en el kimilsungismo-kimjongilismo, se desarrollan vertiginosamente la economía y la cultura y así se alcanzan las metas de la construcción de la potencia socialista.

En la actualidad esta construcción va acompañada de la perversa penetración ideológica y cultural y del bloqueo económico y técnico de los imperialistas y otros reaccionarios, pero la revolución continúa con nuevas generaciones, lo cual exige hacer las tres revoluciones de manera exhaustiva. Dando prioridad a la revolución ideológica e impulsando las revoluciones técnica y cultural, debemos defender firmemente nuestra ideología, régimen y cultura de las maniobras antisocialistas del imperialismo y lograr que en todos los renglones la diferencia entre el socialismo y el capitalismo sea tan grande como entre el cielo y la tierra.

Debemos enarbolar el lema de fortalecernos con los medios propios.

Esta idea revolucionaria consiste en consolidar las fuerzas internas y abrir el camino apoyándose en la fuerza, tecnología y recursos propios.

Con esa idea la revolución coreana comenzó y ha cosechado victorias a lo largo de su historia. Este pensamiento se nutre de la ideología revolucionaria de los grandes Líderes de que la revolución de un país se debe llevar a cabo por esa misma nación. Y la manera de materializar ese pensamiento es apoyarse en las propias fuerzas y luchar con tenacidad. El espíritu de los grandes Líderes de que uno es el dueño de su destino y debe fraguarlo únicamente con su propia fuerza, espíritu que dio origen al mencionado pensamiento, formó a nuestro pueblo como poseedor del mayor potencial espiritual para quien nada es irrealizable y convirtió a nuestro país en un Estado poderoso e invencible, que nadie pueda despreciar.

Hoy no podemos confiar más que en nosotros mismos. Nadie quiere ayudarnos, ni desea que nuestra nación se reunifique y sea poderosa y próspera con un alto nivel de vida. Solamente con el espíritu de fortalecernos por nosotros mismos, podemos superar cualquier dificultad y alcanzar mayores éxitos aun en pésimas condiciones. Rechazaremos el servilismo a las potencias y la dependencia de las fuerzas extranjeras, impulsaremos la construcción de la potencia socialista con nuestra propia fuerza, tecnología y recursos y el espíritu revolucionario de apoyo en nuestra fuerza y de tenaz lucha, así como lograremos la reintegración territorial, anhelo de la nación, con las fuerzas internas, consolidándolas constantemente.

Mantendremos la línea general de la construcción socialista y la idea de fortalecerse a sí mismo como perpetuas líneas estratégicas, lograremos grandes victorias en la construcción de la potencia socialista y realizaremos con éxito la causa histórica de la identificación de toda la sociedad con el kimilsungismo-kimjongilismo.

2) Construcción de una potencia científico-técnica

Compañeros:

Construir una potencia científico-técnica es una de las metas más importantes que debemos alcanzar en la actual edificación de la potencia socialista.

Vivimos la era de las ciencias y la tecnología y el nivel del desarrollo científico y técnico es un índice que determina el potencial y la posición de un país. El personal científico y técnico constituye el más importante recurso estratégico del Estado y la poderosa fuerza impulsora del progreso de la sociedad.

Con miras a neutralizar el bloqueo económico y técnico de los imperialistas, aumentar notablemente nuestras propias fuerzas y desarrollar con rapidez todos los renglones, debemos considerar las ciencias y la tecnología como el cordón umbilical.

Debemos impulsar la construcción de la potencia científico-técnica para llevar en un corto tiempo las ciencias y la tecnología del país a una nueva fase de desarrollo, abrir una era de prosperidad a merced de las ciencias e imprimirle un viraje revolucionario a la construcción socialista.

Una potencia científico-técnica es un país donde el conjunto de las ciencias y la tecnología son de nivel mundial y ellas desempeñan el papel principal en el rápido desarrollo de la economía, la defensa nacional, la cultura y demás sectores.

La meta que nos proponemos en la construcción de la potencia científico-técnica es incorporarnos con todo derecho en un futuro cercano a la fila de los países con mayor potencial científico y técnico. Debemos fomentar el sector no solo siguiendo el camino recorrido por otros, sino dando alas a la lealtad patriótica de nuestros científicos y la inteligencia y autoestima nacional de nuestro pueblo y acortando el tiempo.

En el sector de las ciencias y la tecnología se empeñarán en superar a los demás en la tecnología de punta.

Ese empeño es una emulación ideológica e intelectual dirigida a dominar lo más fundamental de la tecnología moderna y aventajar a otros en esta esfera. Permite desarrollar rápidamente todas las ramas de las ciencias y técnica del país y asentar la base de la economía del conocimiento.

En la tecnología de punta urge esforzarse para desarrollar las técnicas de gran competitividad mundial. Definirán como objetivos principales las técnicas básicas medulares como la informática, la nanotecnología y la bioingeniería, y los renglones principales y atractivos como las técnicas sobre nuevos materiales y energías, la cosmonáutica y la tecnología nuclear, y concentrarán las fuerzas en ellas. Pondrán empeño y ejercerán supremacía en las ramas de investigación que tienen cierta base y que ofrecen grandes perspectivas y ampliarán sus éxitos para fomentar rápidamente las ciencias y la tecnología. Basándonos firmemente en los méritos realizados por el gran General en la construcción de la potencia espacial, desarrollaremos más la aeronáutica y fabricaremos y lanzaremos más satélites de aplicación que son la síntesis y la esencia de la tecnología de punta.

Fomentaremos rápidamente las ingenierías importantes como la mecánica, la metalúrgica, la térmica y la de nuevos materiales e introduciremos activamente sus éxitos en varios renglones de la economía.

Las ciencias básicas son el pedestal que sostiene la potencia científico-técnica. Si tal pedestal es firme, las ciencias y la tecnología del país se desarrollan continuamente sobre esa base. En los sectores de las ciencias básicas como la matemática, la física, la química y la biología, encauzarán la investigación a lograr éxitos que asombren al mundo mientras que consolidan los fundamentos metodológicos y de principios para el desarrollo de las ciencias y la tecnología.

En vista de la tendencia de desarrollo del conjunto de las ciencias y la tecnología y el requisito del progreso socio-económico, es necesario poner gran empeño en explorar y desarrollar una nueva ciencia, la de interfase. Con la convicción de que en un futuro cercano podemos situarnos a la cabeza del mundo en el terreno científico-tecnológico, debemos registrar sucesivamente éxitos sorprendentes en el desarrollo de las tecnologías de punta.

Lograremos que las ciencias y la tecnología se desempeñen como locomotora en la construcción de la potencia económica.

En el sector de la investigación científica, con la disposición de propiciar e impulsar con las ciencias y la tecnología el desarrollo económico, elaborarán claramente y cumplirán el plan científico-técnico y las medidas para afianzar la independencia y soberanía de nuestra economía y elevar el nivel de vida de la población.

Concentrarán la fuerza principal en solucionar con ayuda de las ciencias y la tecnología los problemas de vital importancia para la actual construcción de la potencia económica, como los de energía, materiales de hierro y acero, productos químicos y alimentos. Es preciso tomar medidas científico-técnicas dirigidas a solventar la escasez de la electricidad del país y anteponer el aseguramiento de la energía para el crecimiento económico. Hace falta perfeccionar la técnica de producción del hierro adecuada a las condiciones del país e impulsar la investigación científica para conseguir o fabricar en el país las materias primas, materiales y equipos que se importan. Urge resolver activamente los problemas científico-técnicos que se plantean para hacer científica e industrializar la producción agrícola y modernizar la industria ligera, contribuyendo así a elevar el nivel de vida de la población.

El sector de las ciencias y la tecnología desempeñará el papel de protagonista en la tarea de fusionar las ciencias y la tecnología con la economía y modernizar e informatizar la economía nacional.

Con miras a situar a nuestro país en la posición de la potencia científico-técnica, nos compete apreciar a los talentos y formar a toda la población en ciencias y técnicas.

El talento lo determina todo. Es necesario formar equipos de talentos científicos y técnicos que se encargarán de la edificación de la potencia científico-técnica y llevar al nivel mundial su capacidad de investigación y desarrollo. A tenor de la estrategia estatal de desarrollo de las ciencias y la tecnología, en un futuro cercano se aumentará más de 3 veces el número de investigadores del sector de las ciencias y la tecnología. En vista del requisito de la era de la economía del conocimiento, es necesario formar de manera planificada a los talentos capaces de manejar la economía modernizada y la industria de técnica intensiva y preparar bien en fábricas y empresas el personal para el desarrollo científico-técnico.

La formación científico-tecnológica de todo el pueblo es una empresa importante encaminada a preparar a todos los miembros de la sociedad como trabajadores con conocimientos equivalentes a los de los graduados universitarios y como encargados del desarrollo científico-técnico.

Teniendo como centro el Palacio de Ciencias y Tecnología, base de estudio del pueblo y de divulgación de ciencias y técnicas con distintas funciones, se formará una red a escala nacional para que los nuevos materiales lleguen a todos los lugares del país como el agua corre sin ningún impedimento. Las instituciones, empresas, fábricas y granjas cooperativas acondicionarán bien la sala de divulgación de ciencias y técnicas conectada con dicha red y normalizarán su funcionamiento, con el fin de elevar el nivel de conocimientos científicos y técnicos de sus trabajadores e incitarlos a contribuir al desarrollo tecnológico de sus unidades.

A fin de fomentar las ciencias y la tecnología del país, hace falta que el Estado programe y dirija bien esta labor, establezca un sistema ordenado de investigación y desarrollo científicos y asegure el suministro al sector.

En el proyecto y la dirección sobre el desarrollo científico y técnico lograrán la concentración estratégica y evitarán que los centros de investigación científica trabajen aislados y de forma dispersa. Trazarán correctamente y cumplirán con perseverancia los planes para alcanzar la meta estratégica del Estado, como el de superar a otros en la tecnología de punta y el de introducir esta tecnología en la industria. Al Estado le corresponde establecer el sistema y el orden de controlar, dirigir e impulsar la elaboración y el cumplimiento del proyecto para lograr la integración de las ciencias y las tecnologías con la economía.

Deben ser eficientes la difusión e introducción de los logros de las ciencias y la tecnología y también es necesario renovar el método de administración económica para que en todos los sectores y unidades pongan el máximo interés en el desarrollo y aplicación de nuevas tecnologías.

Se introducirán los avanzados logros científicos y técnicos de otros países oportunamente y con arreglo a la situación del país.

Es necesario reajustar y afianzar el sistema nacional de investigación y desarrollo científicos. Rehabilitarán las instituciones científicas especializadas de acuerdo con la exigencia de la realidad en desarrollo, organizarán otras de la tecnología de punta dedicadas principalmente a la investigación de las tecnologías medulares, y la investigación de la tecnología de aplicación correrá a cargo de los grupos de investigación y desarrollo adjuntos a los ministerios, organismos centrales, fábricas y empresas. Los centros universitarios desempeñarán el papel orientador en la investigación de las ciencias básicas y el desarrollo de la tecnología de punta, en tanto que las fábricas y empresas ocuparán un lugar importante en el desarrollo de tecnologías priorizadas por el Estado. En las provincias, ciudades y distritos prepararán al personal de investigación y equipos de desarrollo capaces de promover con las ciencias y la técnica el desarrollo económico y la mejoría de la vida de los pobladores de sus respectivas regiones.

Es necesario aumentar las inversiones estatales en el sector de las ciencias y la tecnología. Se incrementará sistemáticamente el porcentaje de los fondos para el desarrollo científico y técnico en los presupuestos del Estado y se aprovecharán al máximo para el mismo objetivo los presupuestos locales y los fondos de fábricas y empresas. Las instituciones de investigación científica y los centros universitarios establecerán y pondrán en funcionamiento las bases para la fabricación de productos de tecnología de punta, solucionando así los fondos para la investigación e invención.

En toda la sociedad se establecerá el ambiente de apreciar las ciencias y la tecnología.

Partiendo de la concepción de que sin recurrir a las ciencias y la tecnología no se puede lograr éxitos en ninguna empresa, todos los sectores y unidades prestarán atención primordial al desarrollo de las ciencias y la tecnología y con ayuda de estas resolverán cualquier problema. Tendrán en alta estima a los talentos, elevarán su papel y planearán, organizarán y realizarán de manera científica todas las labores. Incitarán activamente a los científicos y técnicos a que, plenamente dispuestos a adelantarse a otras naciones, se esfuercen más para demostrar su capacidad intelectual y profesional y cumplan su responsabilidad y papel como orientadores de la era de la economía del conocimiento. Apreciarán y enaltecerán a los científicos y técnicos y les crearán óptimas condiciones de trabajo y vida, de suerte que se entreguen de lleno a la investigación científica.

Al establecer en toda la sociedad el ambiente de estudio de las ciencias y la tecnología, lograremos que todos sus integrantes sean dueños de las ciencias y la tecnología y protagonistas de su desarrollo y aporten sus conocimientos y técnicas a la construcción de la potencia socialista.

3) Construcción de una potencia económica y la estrategia de desarrollo de la economía nacional

Compañeros:

Construir una potencia económica constituye una de las tareas principales en la que nuestro Partido y Estado deben concentrar sus esfuerzos.

Hoy nuestro país ha ocupado con todo derecho la posición de una potencia política y militar. Sin embargo, el sector económico no ha alcanzado aún el nivel deseado. Si analizamos el conjunto de la economía nacional, observamos que mientras unos sectores se han adelantado con la tecnología de punta, otros están demasiado atrasados. El desequilibrio entre las ramas y el lento avance de sectores priorizados afectan el desarrollo económico del país.

Es necesario consolidar la base material y técnica del país y mejorar decisivamente la vida de la población al acelerar la edificación de una potencia económica.

La potencia económica que construimos se caracteriza por una marcada independencia y originalidad y se desarrolla por una productividad basada en las ciencias y la tecnología. La potencia económica socialista es precisamente una potencia con una economía independiente y del conocimiento, que produce con sus propios medios los materiales necesarios para la defensa, la economía y la vida de la población, que logra la integración de las ciencias, la tecnología y la producción y en la que la industria de la tecnología de punta desempeña el papel rector en el crecimiento económico.

La línea estratégica de nuestro Partido de construir una potencia económica exige alcanzar el alto nivel de originalidad, modernización, informatización y rigurosidad científica de la economía nacional mediante el espíritu de fortalecerse con sus propios recursos y con ayuda de las ciencias y la técnica, así como crear las condiciones para una vida más acomodada y civilizada de los ciudadanos. Partiendo de nuestra propia posición, debemos mantener invariablemente el principio de resolver los problemas económicos, valiéndonos del espíritu independiente y creador de nuestro pueblo y del poderío de las ciencias y la tecnología, para frustrar las maniobras de bloqueo de los imperialistas y otros reaccionarios y lograr un salto cualitativo en la edificación de una potencia económica.

Hace falta mantener firmemente el carácter independiente y autóctono de la economía nacional.

En esta tarea es de capital importancia garantizar las materias primas, combustibles y equipos con los recursos del país. Establecerán los procesos productivos y técnicos que aseguren con los recursos del país las materias primas y combustibles, de una significación estratégica para el desarrollo económico, y fabricarán por nuestra propia cuenta y a tono con nuestra realidad los equipos sofisticados y otras instalaciones técnicas de gran demanda. Es imperioso elevar el nivel de originalidad del sector de la industria básica apoyándose en la tecnología moderna, aprovechar de forma global y eficiente los recursos nacionales y explorar eficientemente el petróleo y otros recursos naturales importantes.

La energía como fuerza motriz y el alimento son de suma importancia para el desarrollo independiente y sostenible de la economía nacional.

Con miras a priorizar decididamente la generación de energía para el crecimiento económico, impulsarán con vistas al futuro la construcción de las plantas energéticas. En la generación eléctrica es necesario priorizar la hidroelectricidad, combinarla de manera racional con la termoelectricidad, aumentar la producción de la energía atómica y aprovechar eficientemente las diversas energías renovables, cubriendo con nuestros propios recursos la demanda nacional. Hace falta renovar el modo de la generación energética recurriendo a los últimos logros científicos y técnicos y convertir la economía nacional en la de ahorro de la energía.

Hemos de lograr el autoabastecimiento de alimentos. Con amplia visión de futuro, debemos incrementar de forma sostenida la producción de cereales y alcanzar el nivel mundial en la agricultura. Nos corresponde materializar cabalmente la Tesis Rural Socialista presentada por el gran Líder y la orientación del Partido de producir una revolución agrícola, considerándolas como gran programa para la solución del problema alimentario y agrícola.

Nos incumbe formar y perfeccionar constantemente la estructura económica multilateral e integral, capaz de satisfacer con la producción nacional la demanda de materiales para el desarrollo económico y la vida de la población. Es necesario desarrollar con rapidez y armoniosamente todas las ramas de la economía nacional, conforme a la ley de su desarrollo planificado y proporcionado. Dedicaremos ingentes esfuerzos a explorar y desarrollar las esferas económicas capaces de ejercer la supremacía mundial sobre la base de nuestra técnica y nuestros abundantes recursos minerales como magnesita, grafito, sílex y tierras raras.

Hemos de convertir la economía nacional en la del conocimiento al impulsar su modernización e informatización.

El objetivo estratégico de su modernización e informatización es hacer automáticos e inteligentes todos los procesos de producción y automatizar completamente las fábricas y empresas. Nos corresponde acelerar la revolución industrial de la nueva centuria para reestructurar con la tecnología moderna el conjunto de la economía nacional y llevar todos los sectores económicos a niveles más elevados. Tenemos que establecer el sistema de producción integrada y el de control automatizado, introducir métodos avanzados de producción como el de producción verde y llevar al nivel mundial y renovar constantemente los importantes índices técnicos económicos.

A todos los sectores de la economía nacional les compete realizar la integración de las ciencias, la tecnología y la producción. Es recomendable construir una poderosa infraestructura de la economía del conocimiento, introducir activamente los últimos adelantos científico-técnicos en todos los renglones, establecer un sistema de administración y gestión en que la producción se rige por las ciencias, la técnica y los conocimientos, y convertir la producción y la administración técnica de fábricas y empresas en un proceso de la inventiva y la creación.

La industria de la tecnología de punta es un pilar de la economía del conocimiento. Es indispensable elevar la proporción y el papel de la mencionada industria en el desarrollo económico del país mediante la fundación de sectores como la industria informática, la nanotecnológica y la biotecnológica.

Hemos de desarrollar la economía nacional en el sentido de proporcionarle al pueblo una vida más acomodada y civilizada.

Una potencia económica socialista es un país con elevada productividad y renta nacional y un paraíso del pueblo que le asegura una vida acomodada y civilizada. Este es su verdadero aspecto y característica esencial. Debemos resolver todos los problemas relacionados con la construcción económica, ateniéndonos a los intereses de las masas populares y su aspiración a la independencia. Hace falta priorizar las ramas directamente relacionadas con la vida de la población, procurarles a los trabajadores mejores condiciones de trabajo y vida y ampliar las medidas de beneficios populares del Partido y Estado, elevando ininterrumpidamente el nivel de vida del pueblo.

A fin de construir exitosamente la potencia económica socialista, es necesario elaborar de manera científica y realista la estrategia del desarrollo económico por etapas y cumplirla infaliblemente.

Por el momento se debe cumplir cabalmente la Estrategia Quinquenal para el desarrollo de la economía nacional 2016-2020.

La Estrategia persigue el objetivo de asentar una base para el desarrollo sostenible de la economía nacional al activar el conjunto de ella y mantener el equilibrio entre las ramas económicas. En esos cinco años, tenemos que resolver el problema de la energía ateniéndonos a la nueva línea del Partido sobre el desarrollo simultáneo y normalizar la industria básica, sector priorizado de la economía nacional, y mejorar decisivamente la vida de la población mediante el aumento de la producción en la agricultura y la industria ligera.

El Estado debe poner un gran empeño en resolver el problema de la electricidad.

Esta es una premisa indispensable para la Estrategia Quinquenal y la clave para el desarrollo económico y el mejoramiento de la vida de la población.

En ese período alcanzaremos sin falta la meta de la generación eléctrica trazada por el Partido. Al sector de la industria eléctrica le incumbe reparar y reforzar los deficientes procesos y equipos de las centrales y acelerar su renovación tecnológica para elevar el rendimiento de los generadores y ponerlos en pleno funcionamiento, así como rebajar sistemáticamente el costo de la generación eléctrica. El Estado adoptará medidas para suministrar con prioridad al sector los equipos, materiales y fondos necesarios.

Aprovechar de modo eficiente la electricidad es una de las vías más importantes para resolver ese acucioso problema. El Estado implantará un sistema integrado de control de electricidad, lo implementará de manera eficiente y organizará de forma racional el consumo escalonado.

Es imprescindible remodelar y reparar la red de transmisión y distribución de electricidad y elevar el voltaje de fase y el factor de potencia con el fin de disminuir al máximo su pérdida en el curso de su distribución y, al mismo tiempo, cambiar paulatinamente el actual sistema de transmisión por otro flexible que transmite la corriente alterna.
Levantarán gran número de bases generadoras de electricidad apoyándose en los recursos energéticos que abundan en el país. Urge poner en funcionamiento cuanto antes las centrales que se están construyendo, levantar en un corto tiempo la Central Hidroeléctrica de Tanchon de gran tamaño e impulsar simultáneamente la construcción de la central nuclear, para así abrirle una amplia perspectiva a la solución del problema de la electricidad.

A las provincias, ciudades y distritos les atañe construir centrales de mediano o pequeño tamaño que sean prácticas y normalizar su operación. Es necesario incrementar la generación eléctrica a través de las energías renovables como las eólica, maremotriz, biológica y solar y seguir extendiendo el ámbito de su aprovechamiento.

Es preciso desarrollar a la mayor brevedad las industrias carbonífera y metalúrgica y el transporte ferroviario.

El sector de la industria carbonífera concentrará inversiones en minas con ricos yacimientos y buenas condiciones de excavación y se esforzará por la mayor extracción de carbón para cubrir suficientemente la creciente demanda de la economía nacional. Las minas introducirán eficientes métodos de extracción, lograrán la mecanización integral del trabajo en la galería y la diversificación de los medios de transporte y perfeccionarán el proceso de separación de escombros para suministrar a las unidades carbones de calidad. Priorizarán la prospección y la excavación de galerías, tendrán más reserva de yacimientos y explotarán en gran escala nuevas minas y pozos.

En el sector de la industria metalúrgica elevarán el nivel de la dotación técnica de los procesos de fundición, aceración y laminación y tomarán medidas de aseguramiento de materias primas, combustibles y energía, con el objetivo de incrementar la producción de hierro y acero. Aumentarán la capacidad de extracción de las minas de hierro y reforzarán las plantas productoras de electrodos, aleaciones de hierro y materiales refractarios para consolidar la base material y técnica del sector metalúrgico. De acuerdo con la tendencia actual de la metalurgia y con ayuda de la avanzada tecnología, optimizarán los índices técnicos y económicos en la producción de materiales de hierro y acero e incrementarán la variedad de aleaciones y materiales de acero estándares.

El sector del transporte ferroviario establecerá estrictamente el sistema de mando único, organizará científica y racionalmente el transporte, así como implantará una rigurosa disciplina para asegurar su celeridad, exactitud, flexibilidad y seguridad. Modernizarán el Complejo de Locomotoras Eléctricas Kim Jong Thae de acuerdo con la exigencia de la era de la informática y, tomándolo como ejemplo, acelerarán la reestructuración tecnológica de otras fábricas y empresas ferroviarias con el propósito de desarrollar y fabricar modernos medios de transporte como la locomotora de corriente alterna. Seguirán perfeccionando la red ferroviaria del país, introducirán rieles pesados, lograrán la gran velocidad de los trenes, modernizarán instalaciones y equipos del sector e informatizarán su administración y gestión.

Debemos generar cambios en las industrias mecánica, química y de materiales de construcción y en el renglón de la construcción.

La industria mecánica es la base del desarrollo económico y tecnológico. Además de dotarla con nuevos equipos sofisticados, modernizarán el proceso de producción con el mejoramiento de las funciones de las máquinas y con la creación de las células de la producción flexible y resolverán el problema de los aparatos de medición y herramientas. Valiéndose de los últimos logros en la fabricación de maquinaria, diseñarán y fabricarán nuevos tipos de máquinas de nivel mundial y establecerán el proceso de producción en serie.

Al sector de la industria química le corresponde reparar a tiempo los equipos y sistemas de producción, ampliar la capacidad de producción y normalizar la elaboración de abonos, vinalón y otros productos básicos introduciendo catalizadores hechos en el país. Le compete renovar la tecnología ateniéndose al principio de disminuir el consumo de electricidad y evitar la contaminación ambiental y construir con vistas al futuro nuevas bases de elaboración de productos químicos que se apoyan en los recursos nacionales.

Durante el cumplimiento de la Estrategia, instaurarán la industria química de C1 mediante la gasificación de carbón, establecerán un proceso de destilación seca de lignito, y perfeccionarán una industria que permita obtener el carbonato de sodio de la glauberita, su material inicial, alcanzando con sus propios medios el alto nivel de elaboración de productos químicos como metanol y combustible y resina sintéticos.

En acato a la idea original del Partido sobre la estética arquitectónica, en el renglón de la construcción levantarán las obras monumentales en el nivel superior y a la mayor brevedad, observando el principio de la preponderancia de la comodidad y la estética. Consolidarán los grupos de diseño y construcción a nivel central y en las localidades, modernizarán los medios de diseño, el equipamiento de construcción y las herramientas, promoverán el método de construcción en seco e introducirán las técnicas arquitectónicas como las de energía nula, carbono nulo y de inteligencia.

A la industria de materiales de construcción le incumbe modernizar fábricas y empresas, hacer de la producción de dichos materiales una especialidad y tradición, diversificar los productos, ampliar sus géneros y elaborarlos con materiales existentes en el país aplicando los últimos logros técnicos.

Los sectores de la agricultura, la pesca y la industria ligera abrirán la vía principal para el mejoramiento de la vida de la población mediante una intensa campaña de producción.

En la agricultura deben alcanzar la meta de producción de cereales al promover el cultivo científico de acuerdo con la exigencia de los métodos agrícolas propios.

Crearán más variedades de alto rendimiento e impulsarán la obtención de semillas en el sentido de satisfacer la demanda de cada localidad y por variedades. Distribuirán plantas y variedades en conformidad con las peculiaridades de la región, su medio natural y clima, observarán estrictamente los requisitos científico-técnicos en su cuidado y el abonamiento e introducirán activamente los avanzados métodos de cultivo. Deben materializar invariablemente la orientación del Partido de promover los métodos de cultivo orgánico y establecer el sistema de la producción cíclica.

El sector de la ganadería resolverá los problemas relacionados con el reproductor de los animales domésticos y el alimento, asegurará la cría científica y tomará estrictas medidas profilácticas para aumentar la producción del ganado. Promoverán la participación de amplias masas en la cría de animales herbívoros domésticos, desarrollarán la ganadería común de las granjas cooperativas y la privada de las familias campesinas, y desencadenarán por doquier la fiebre de la ganadería.

Es menester elevar el nivel del cultivo intensivo y científico en la fruticultura y aumentar su producción, y normalizar la producción en los invernaderos de verduras y las plantas de cultivo de hongos construidos en todas partes del país, de manera que la población se beneficie de ellos.

Deben promover a toda marcha la mecanización integral en la economía rural, a fin de realizar con máquinas el 60 ó 70 por ciento de las faenas agrícolas en un futuro cercano. A las fábricas de maquinaria agrícola les corresponde modernizar las instalaciones y procesos de producción y fabricar muchas máquinas eficientes y piezas, de manera que las máquinas de fabricación nacional laboren en todas las granjas cooperativas del país. Estas tienen que elevar la tasa de funcionamiento de las máquinas e impulsar con amplia visión la mecanización de las faenas de cultivo.

Al renglón pesquero le compete registrar saltos para seguir escribiendo la historia del mar de oro.

Hace falta alcanzar la meta de producción de especies marinas presentada por el Partido.

La ciencia decide la gran captura de peces. Las unidades de ese sector deben modernizar barcos y otros equipos de pesca, establecer perfectamente los sistemas de pronóstico del tiempo, dirección en el mar, procesamiento de pescados, observación de instalaciones y electricidad y reparación de barcos, basados en la tecnología de punta, así como capturar gran cantidad de peces con una intensa campaña sin abandonar el mar durante las cuatro estaciones del año. Urge aplicar en la piscicultura los métodos de ahorro de la mano de obra y de agua, promover la cría de peces en el mar y en jaulas flotantes, ampliar las áreas de maricultura y perfeccionar los métodos de esta última.

Hace falta desarrollar rápidamente la industria ligera.

A este sector le incumbe acondicionar fábricas como ejemplos de la era de la economía del conocimiento, asegurar en el país las materias primas y materiales y activar la producción, satisfaciendo así la demanda de artículos de consumo. Pondrán empeño en inventar nuevos artículos y elevar su calidad para elaborar mayor cantidad de productos con calidad mundial. En reflejo del espíritu de la histórica Conferencia Conjunta de Changsong, en las localidades trazarán detallados planes para organizar la vida económica por su propia cuenta y desarrollarán con particularidad la industria local.

En todos los sectores y unidades de la economía nacional impulsarán la producción aprovechando al máximo las reservas y posibilidades y realizando activamente los movimientos de innovación técnica y de emulación socialista.

Es necesario impulsar vigorosamente el mantenimiento territorial.

Nos toca convertir todas las montañas patrias en las de oro y de tesoro al impulsar con tesón la restauración forestal según el plan anual. Es necesario crear almácigas provechosas, conceder prioridad al cultivo de posturas y realizar con responsabilidad y de manera científica y técnica la labor de transplante y cuidado de árboles en un movimiento de todo el ejército y el pueblo.

Es preciso renovar la labor de la protección ambiental, proteger y multiplicar los recursos naturales y prevenir estrictamente la contaminación de la atmósfera, los ríos y los mares.

Se debe ampliar y desarrollar las relaciones económicas con otros países.

Al comercio exterior le incumbe observar la confianza, no practicar el favoritismo y renovar su estructura en el sentido de fomentar la exportación de artículos elaborados y el comercio de tecnologías y servicios. Nos atañe manejar las empresas mixtas y coadministradas con una actitud independiente y de manera provechosa, para que esto contribuya a introducir técnicas avanzadas y desarrollar la economía nacional. Activarán la administración de las Zonas de Desarrollo Económico al crear un ambiente y condiciones favorables para las inversiones en ellas y vigorizarán el turismo.

A fin de abrir una fase trascendental para la construcción de una potencia económica es importante agilizar la función del Estado como organizador de la economía y aplicar en todos los dominios nuestros métodos de administración económica basados en la idea Juche.

El Estado debe ser responsable en la dirección unificada y la administración estratégica de la economía. El Consejo de Ministros, comandancia de la economía nacional, se divorciará completamente del facilismo, el formalismo y el derrotismo y, como responsable de la economía ante el Partido y el pueblo, elaborará de manera realista la estrategia estatal del desarrollo económico y el plan de cada una de sus etapas según la línea y la política del Partido, será meticuloso en la organización de la economía y los impulsará consecuentemente y con tesón. Planeará y dirigirá la labor económica concentrando las fuerzas en el eslabón principal y activando el conjunto de la economía. Según las exigencias del sistema de centralización y responsabilidad del Consejo de Ministros hemos de concentrar en él todas las labores económicas del país y establecer una estricta disciplina y orden según los cuales se mueven los sectores y unidades de la economía bajo la única operación y dirección del Consejo de Ministros.

Es menester aplicar correctamente el sistema socialista de la responsabilidad de la empresa en la administración.

Las fábricas, empresas y sociedades cooperativas deben trazar adecuadamente las estrategias administrativas conforme a las exigencias del mencionado sistema y realizar las actividades empresariales con iniciativa y creatividad para así normalizar y ampliar la producción. El Estado asegurará a las empresas las condiciones necesarias que les permiten ejercer con agilidad sus derechos de gestión.

Construir la potencia económica constituye una labor colosal y honrosa para crear la felicidad del pueblo y su perspectiva es prometedora. Firmemente convencidos de la victoria final, debemos construir sin falta la potencia económica socialista mediante ofensivas audaces y combates a muerte, para depararle al pueblo la mayor felicidad del mundo.

4) Construcción de la potencia civilizada

Compañeros:

La construcción de una potencia civilizada es una de las metas más importantes que debemos alcanzar en la construcción de una potencia socialista.

Estamos hablando de un país donde florece plenamente la cultura socialista y donde el pueblo, dotado con un alto nivel de creatividad y cultura, crea y disfruta el más alto nivel de la civilización en las mejores condiciones.

Aceleraremos la construcción de la potencia socialista civilizada para formar a todo el pueblo como poderoso protagonista de la edificación del socialismo que posea amplios conocimientos y alto nivel de cultura y para preparar las condiciones y ambiente que le permitan disfrutar de una vida plena y culta.

Desarrollaremos la educación para transformar a nuestro país como un país de la enseñanza, país de talentos.

La civilización de un país se determina por el nivel de educación y el futuro de nuestro Estado depende del desarrollo de esta actividad. En los últimos años se ha elevado el interés social por la educación y hemos obtenido éxitos significativos a favor de la renovación del sistema y el contenido de la enseñanza y el mejoramiento de las condiciones y ambiente educacionales. Sin embargo, la enseñanza de diferentes niveles, sobre todo, la secundaria en general, está por debajo de la mitad de la exigencia de nuestro Partido.

Asumimos el deber de formar a los miembros de la nueva generación como hombres competentes, hombres que posean buena preparación política e ideológica, alto nivel de creatividad, nobles cualidades morales y fortaleza física.

Es preciso perfeccionar el sistema de la educación para poder convertir nuestro país en una potencia de talentos y promover la formación científica y técnica de todo el pueblo.

Iremos mejorando el sistema de clasificación de escuelas, de modo que en el período de estudios secundarios los estudiantes tengan la armazón del concepto revolucionario del mundo, adquieran conocimientos integrales de ese nivel y más de una técnica moderna, formándose así como hombres útiles al país. En cada región se aplicarán diversos tipos eficientes de enseñanza en atención a sus características económicas y geográficas y la vocación de sus estudiantes.

Cada día crece más la necesidad y se eleva el nivel de calificación en cuanto al personal capacitado. Las universidades establecerán de manera racional el sistema de cursos en consonancia con su objetivo de formar a profesionales teóricos y prácticos y desarrollarán el sistema de estudios continuos para preparar gran número de científicos de nivel mundial. Seguiremos completando también el sistema docente de técnicas profesionales.

Es preciso mejorar el sistema pedagógico. Los institutos superiores pedagógicos y de formación de maestros quedarán adscritos a la universidad en su región con el fin de aprovechar eficientemente a su personal docente y científico y medios de enseñanza para la formación de maestros.

Se fortalecerán las funciones de la facultad de pedagogía en las importantes universidades para elevar el nivel de arte didáctico de los profesores y estos ampliarán sin cesar sus conocimientos mediante la recapacitación.

Es necesario desarrollar el sistema de trabajo-estudio como parte de la formación científica y técnica de todo el pueblo.

Se ampliarán los centros de enseñanza superior de este tipo en fábricas, granjas y empresas pesqueras y se elevará la calidad de la docencia para ofrecerles al mayor número de trabajadores la oportunidad de recibir la enseñanza superior. Es de especial importancia desarrollar los cursos a distancia y poner de manifiesto sus ventajas, así como promover la enseñanza por televisión y otros medios de comunicación, de suerte que los trabajadores estudien toda la vida haciendo aportes a la prosperidad de la patria.

Es menester renovar constantemente el contenido de la enseñanza y el método didáctico.

A la enseñanza secundaria le incumbe priorizar la educación política e ideológica, perfeccionar los planes de estudio a fin de dar a los alumnos amplios conocimientos de la naturaleza y la sociedad y cultivar su facultad intelectual, de aplicación y creatividad, así como atribuirle mayor importancia a los experimentos, prácticas y ejercicios de adiestramiento. Es indispensable adoptar medidas decisivas para eliminar la diferencia entre la ciudad y el campo en lo que se refiere al nivel de la secundaria.

En la educación superior se impartirán conocimientos prácticos, integrales y actualizados para desarrollar al máximo la facultad intelectual de los estudiantes, de modo que aprendan y apliquen en práctica cuanto antes conocimientos nuevos y útiles. A las universidades sectorial y regional y a los institutos superiores de técnicas profesionales les compete elaborar y cumplir programas de educación adecuados para formar a especialistas competentes.

Es preciso aplicar en la enseñanza de todos los niveles el método inductivo, fórmula indicada por nuestros grandes Líderes, de manera que la enseñanza básica, la especializada y la científica y técnica se encaminen a desarrollar la facultad creadora de los estudiantes y no a proporcionarles solo conocimientos. Se renovará el método de calificación académica de los estudiantes para estimular su entusiasmo en el estudio y se establecerá un sistema según el cual a los graduados universitarios se les otorga el título de especialista o técnico al cabo de cierto tiempo de servicios laborales en un centro de trabajo de su disciplina.

Hace falta lograr cambios sustanciales en las condiciones y ambiente de educación hasta que la base material-técnica de ese sector alcance el nivel mundial. El Estado concederá importancia a la educación y aumentará de manera progresiva su desembolso para esta y toda la sociedad le dará un apoyo activo. En las escuelas de todos los niveles incluyendo el superior se construirán bibliotecas electrónicas, modernos centros de investigación científica, laboratorios y talleres de práctica y se los pondrán en pleno funcionamiento.

La Universidad Kim Il Sung y otras importantes del país se convertirán en instituciones de enseñanza e investigación científica y en centros de intercambios académicos internacionales que puedan competir con las extranjeras de primera categoría mundial.

Fomentaremos con rapidez la salud pública.

El régimen de salud socialista establecido por los grandes Líderes en nuestro país es el más beneficioso para el pueblo pues permite que todos los ciudadanos, libres del pago por el tratamiento médico, trabajen y vivan felizmente gozando de buena salud.

Alcanzaremos el nivel de los países desarrollados en la expectativa de vida, prevención de enfermedades epidémicas y otros índices de salud y crearemos mejores condiciones higiénico-culturales y medio ambiente para la vida de la población.

Es ineludible materializar cabalmente la orientación profiláctica del Partido.

Al sector de la salud le atañe modernizar establecimientos de servicios higiénico-profilácticos, concentrar esfuerzos en la prevención de epidemias y brindar mejores servicios preventivos para reducir la morbilidad. En fiel cumplimiento del sistema zonal de médicos, estos visitarán familias y centros de trabajo que están a su cargo para adoptar medidas profilácticas teniendo en cuenta la edad y las condiciones físicas de los pobladores y trabajadores y atender bien su salud.

Se mejorará la calidad del servicio médico. Introducirán activamente los últimos logros de la medicina en el examen y el tratamiento, combinarán estrechamente la medicina moderna y la tradicional Coryo, completarán el sistema de servicios de telemedicina y elevarán la calidad de la atención de diferentes tipos como los primeros auxilios.

Se propiciará el rápido desarrollo de la ciencia y técnica médicas y mejorarán el abastecimiento material a la salud. Se estudiarán nuevas especialidades, necesidad apremiante en la práctica de la medicina, se asentará la mencionada medicina tradicional sobre un fundamento científico y se aplicarán los últimos adelantos científicos y técnicos. Se modernizarán las industrias farmacéuticas y de instrumentos médicos para elaborar gran cantidad de medicamentos eficaces, equipos de tecnología de punta, instrumentos y artículos de consumo sanitarios.

Los hospitales populares distritales se acondicionarán como principales centros de servicios médicos de la región y se mejorará el suministro material a los hospitales y clínicas en las comunas para el fomento de la salud de la población.

Convertir a nuestro país en una potencia deportiva es otro de los importantes objetivos que perseguimos en la construcción de la potencia socialista civilizada.

La potencia deportiva que vamos a construir será un país famoso, próspero y poderoso por las actividades deportivas. Debemos acelerar su edificación para fortalecer el poderío nacional, hacer gala del espíritu y temple de la nación y dignificar y honrar la Corea del Juche.

Colocaremos cuanto antes las técnicas de las disciplinas en el nivel mundial, haremos del deporte una actividad de las masas y parte de la vida cotidiana y elevaremos su nivel científico.

Al sector del deporte le corresponde intensificar el entrenamiento de los atletas, perfeccionar nuestros excelentes métodos de juego y crear sin cesar nuevos mitos de la Corea heroica en las competencias internacionales para así ejercer la supremacía en Asia y en el mundo. Es preciso mejorar las actividades deportivas en las escuelas y estimularlas en instituciones, empresas y granjas cooperativas para que todo el país se apasione con los deportes.

El asentamiento del deporte sobre un fundamento científico constituye una fuerza impulsora de la construcción de la potencia deportiva. Se introducirán los más recientes logros de la ciencia y tecnología no solo en los ejercicios y juegos sino incluso en la formación de deportistas de reserva y producción de equipos y materiales de deportes y se desarrollará la ciencia deportiva de acuerdo con las características físicas de los coreanos.

Debemos llevar el arte y la literatura socialistas a una etapa de pleno esplendor.

Estas ramas desempeñan un papel importante al formar en las personas un correcto concepto de la revolución y de la vida y los nobles y bellos rasgos espiritual y moral, convocarlas a la revolución y construcción y orientar la cultura de la sociedad.

En estos momentos en que hemos entrado en una fase de cambios históricos en la causa de la revolución del Juche, ocurren en cadena acontecimientos sorprendentes y todas las ramas se desarrollan a la velocidad de Mallima. Sin embargo, el sector del arte y literatura no produce muchas obras de valor que enardecen el entusiasmo revolucionario y de lucha en toda la sociedad y conmueven los corazones.

La misión fundamental de nuestro arte y literatura consiste en darle a conocer a todo el pueblo las ideas y propósitos del Partido e incitar a las masas a impulsar la causa de la revolución del Juche.

Los funcionarios, creadores y artistas del sector del arte y literatura asumen el deber de llevar adelante las tradiciones de los de la vieja generación que desempeñaron el papel de la avanzada y corneta del Partido en defensa del Líder y la revolución al crear muchísimas obras maestras, para que sean eternos abanderados del frente ideológico manteniéndose en la primera línea de defensa de nuestro Partido.

Crearán obras famosas y exitosas que representen vívidamente la gloriosa historia revolucionaria de nuestros grandes Líderes y sus imperecederas proezas y nobles cualidades. Escribirán gran cantidad de novelas, poesías, guiones cinematográficos y piezas teatrales que proporcionen alimentos ideológico-espirituales a los militares y civiles y los exhorten con energía a la lucha.

El arte cinematográfico debe superar cuanto antes el estancamiento e iniciar una revolución para la nueva centuria, para ser el primero en abrir una época dorada del arte y literatura. Al arte escénico y las bellas artes les compete crear excelentes obras que reflejen la idea y teoría literario-artística y el concepto estético del Partido y que concuerden con los sentimientos y gusto del pueblo. Se promoverán las actividades literarias y artísticas entre las masas para propiciar su amplia participación en ellas y se cantarán a toda voz las canciones revolucionarias y de lucha en todas las obras de la construcción del socialismo.

Es preciso frustrar las maniobras de penetración ideológica y cultural del imperialismo y defender firmemente nuestra cultura y modo de vida socialistas.

Las ideas y la cultura imperialistas son venenos peligrosos que paralizan la sana mente de la gente y persiguen destruir el fundamento del socialismo. Debemos deshacer la persistente y frenética campaña de penetración ideológica y cultural del enemigo con la ofensiva ideológica y cultural revolucionaria y prohibir en nuestro seno la presencia de todo elemento ideológico y cultural extraño y modo de vida degenerado. Los miembros del Partido, los trabajadores, los jóvenes y niños, con el orgullo y honor de poseer la mejor cultura nacional socialista, la nuestra, deben tener en estima y desarrollar lo nuestro para que en toda la sociedad reinen los sentimientos nacionales y el hermoso y sano estilo de vida socialista.

Es necesario establecer un ambiente de observar los principios y las reglas morales en toda la sociedad.

De lo contrario, las personas padecerán de la enfermedad mental, y no se podrán defender los pensamientos, sistema y tradiciones socialistas. Se intensificará la educación moral entre militantes, trabajadores, jóvenes y niños para que prevalezcan las nobles relaciones interpersonales caracterizadas por el respeto a los predecesores revolucionarios, maestros y mayores, el amor a los compañeros y la armonía en la familia y el colectivo. Todos observarán a conciencia la ética y otros preceptos en la vida comunitaria y en particular, serán educados y cultos en el habla, de modo que esto sea una costumbre de la sociedad.

Debemos construir con calidad mayor cantidad de modernos centros culturales y de recreación dignos para la potencia socialista civilizada.

En todas partes del país se construirán más instalaciones culturales y deportivas y establecimientos de servicio público dotados con óptimas condiciones, entre otros, teatros, casas de cultura, centros de deporte, y se acondicionarán debidamente parques, áreas de esparcimiento y lugares pintorescos para garantizar las diferentes formas de vida cultural y recreativa de los trabajadores, jóvenes y niños.

5) Fortalecimiento de las potencialidades políticas y militares

Compañeros:

Para acelerar la construcción de la potencia socialista y concluir nuestra causa es preciso fortalecer más el poderío de nuestro país como potencia política e ideológica y como potencia militar.

El gran poderío político y militar simboliza la dignidad y capacidad del país y garantiza nuestra victoria en el enfrentamiento antiimperialista y la construcción del socialismo. Cuando las potencialidades políticas y militares crecen sin cesar, podemos consolidar la posición estratégica del Estado, lograr un rápido desarrollo en la construcción económica y cultural y alcanzar con anticipación la reunificación del país.

Seguiremos fortaleciendo de manera sostenida las fuerzas políticas y militares considerándolo como tarea central de la construcción socialista.

Incrementaremos por todos los medios el poderío de la potencia política e ideológica.

A este efecto consolidaremos el sistema político del Estado socialista y pondremos de pleno manifiesto sus potencialidades, sustentadas en las ventajas y la firmeza del mismo sistema. Debemos fortificarlo y desarrollarlo para garantizar la independencia política de las masas populares y consolidar ininterrumpidamente la unidad política e ideológica de la sociedad.

Todas las actividades de los órganos del Poder popular se encaminarán a defender y realizar las demandas e intereses de las masas populares.

Dichos órganos deben cumplir plenamente su misión como representantes del derecho a la independencia de las masas populares y organizadores de sus fuerzas creadoras, como responsables de la vida de la población y como protectores de la vida independiente y creadora de las masas populares. Conducirán al pueblo a que participe de manera activa en la administración del Estado y los asuntos socio-políticos, ejerza sus derechos políticos como verdadero dueño del Estado y la sociedad y lleve una vida digna para la comunidad y el colectivo.

Les incumbe asegurarle al pueblo condiciones idóneas para una vida rica y culta, para el trabajo estable y el descanso suficiente y oportunidades de recibir mayores beneficios sociales, de modo que todos consideren el régimen socialista como nido preciado de la vida y trabajen con total entrega por el socialismo. También les compete prestar profunda atención a las casas cuna, jardines de infancia y escuelas primaria y secundaria para huérfanos y asilos de ancianos, para que ellos vivan al amparo del Estado sin preocupación alguna. Igualmente les atañe realizar la educación y el control jurídicos, de suerte que los ciudadanos observen la Constitución Socialista y otras leyes y reglamentos del Estado.

Debemos consolidar la identificación del Partido con las masas populares, fuente de la vitalidad de nuestro Partido y garantía de la invencibilidad del socialismo. Lograremos que los miembros del Partido y otros trabajadores se identifiquen plenamente con el kimilsungismo-kimjongilismo, se unan firmemente alrededor del Partido en lo que se refiere a la idea, voluntad, moral y deber y continúen por el camino indicado por nuestro Partido confiando solamente en este. En especial, los jóvenes llevarán adelante la tradición de la unidad monolítica para situarse a la cabeza de la lucha por defender al Partido y exhibir el espíritu heroico y marchar a la vanguardia en el cumplimiento de la causa revolucionaria de esa organización.

Las organizaciones del Partido y de trabajadores y los órganos del Poder enfilarán todas sus actividades hacia la consolidación de la unidad monolítica y las subordinarán a esta tarea. Nunca faltaremos al principio de poner por encima de todo la demanda y los intereses del pueblo, servirle con total entrega y confiar y apoyarnos en el pueblo para resolver los problemas. Los funcionarios del Partido tratarán con seriedad la cuestión relacionada con el destino y la vida política de la persona y resolverán con responsabilidad las quejas de las personas y sus dificultades en el trabajo y la vida, agrupando a amplias masas en torno al Partido.

Los de los organismos judicial, fiscal y de seguridad detectarán y frustrarán a tiempo los actos del enemigo que minan nuestro socialismo desde adentro y salvaguardarán nuestras ideas, sistema, posición clasista y unidad monolítica.

Multiplicaremos la capacidad de nuestra potencia militar manteniendo la línea revolucionaria del Songun como eterna línea estratégica.

A fin de lograr la victoria de la causa del socialismo en medio de la prolongada y enconada confrontación con los imperialistas es indispensable enarbolar invariablemente la bandera del Songun, destinándole grandes esfuerzos a consolidar las fuerzas armadas revolucionarias y la defensa nacional. Su fortalecimiento significa el del Partido y garantiza la dignidad del país y el destino del pueblo.

El Ejército Popular es del Partido del Trabajo de Corea y son tropas que defienden el socialismo a costa de la vida y abren brecha para la construcción de la potencia socialista.

La identificación de todo el Ejército con el kimilsungismo-kimjongilismo es el objetivo general que se debe perseguir de forma sostenida en su construcción. Alcanzaremos este objetivo para que el Ejército Popular se prepare como eterno ejército del gran Líder Kim Il Sung, gran General Kim Jong Il y de nuestro Partido, como ejército revolucionario Paektusan que sea capaz de derrotar a cualquier enemigo poderoso.

La dirección del Partido es de vital importancia para el Ejército Popular y este debe seguir únicamente su ideología y voluntad. Los oficiales y soldados serán verdaderos compañeros de la revolución y lucha del Comité Central del Partido que comparten un mismo pensamiento y objetivo y corren el mismo destino en cualquier adversidad y se convertirán en fortalezas y escudos que lo protejan ante cualquier amenaza. Es preciso establecer en el ejército una férrea disciplina revolucionaria según la cual todos actúan como un hombre siguiendo la orden del Partido y la cumplen incondicionalmente aun a costa de la vida.

En el Ejército Popular la labor política del Partido se enfocará principalmente en la formación política, ideológica y moral de sus miembros, de manera que se convierta en un destacamento de vanguardia que se identifica con la única ideología del Partido y que esté unido monolíticamente con una inconmovible firmeza ideológica y moral.

Es de la incumbencia del Ejército Popular defender la patria socialista como muralla de acero y concentrar todas las fuerzas en perfeccionar los preparativos de la guerra en cumplimiento del plan estratégico del Partido.

Se intensificarán los entrenamientos con el espíritu del monte Paektu teniendo como tareas principales considerarlos como combates reales y aplicar medios y métodos científicos y modernos, para que todos, versados en la estrategia militar y métodos de combate señalados por nuestro Partido, puedan combatir cada uno a cien enemigos y cumplir su misión incluso en las condiciones y circunstancias más difíciles.

El Ejército Popular se mantendrá en estado de alta alerta ante las peligrosas provocaciones de guerra de los belicistas yanquis y surcoreanos contra nuestra República y, si el enemigo desencadena una guerra, aniquilará implacablemente a los agresores y lo aprovechará para concluir la causa histórica de la reunificación.

Imitará a la Guerrilla Antijaponesa en la dirección y mantenimiento de las unidades para establecer una férrea disciplina, perfilar el aspecto de las fuerzas regulares y lograr avances en la tarea de mejorar las condiciones de vida de los militares. Desarrollará con dinamismo los Movimientos por el Título de Séptimo Regimiento de O Jung Hup y por el título de la Unidad Guardia, hasta que todas sus unidades se preparen como esos destacamentos de la lucha antijaponesa y la guerra contra los yanquis, respectivamente.

Asimismo, cumplirá su honrosa función como destacamento principal y brigada de choque en la edificación de la potencia socialista.

El Ejército de Seguridad Interior del Pueblo de Corea aguzará sus armas para defender al Líder, el régimen y el pueblo. Implantará un riguroso sistema de órdenes y mando y una férrea disciplina y aplastará sin piedad en su estado de embrión los atentados del enemigo de clase y elementos hostiles contra el Partido, el régimen socialista y la vida y los bienes del pueblo. Mejorará decididamente las labores en los organismos de seguridad del pueblo y adoptará eficientes medidas contra accidentes para convertir la región y el territorio bajo su jurisdicción en zonas seguras y sin accidentes, así como trabajará más en beneficio del pueblo.

Debemos dedicar grandes esfuerzos al desarrollo de la industria de la defensa nacional, cuestión de vital importancia para el destino del pueblo y la seguridad del Estado. Con la rápida elevación del nivel de modernización del armamento en el mundo se cambia el estilo de la guerra, y la situación en la Península Coreana se torna cada día más crítica, lo cual exige darle mayor impulso a la modernización del armamento.

Al sector de la ciencia militar le corresponde subrayar el carácter autóctono, independiente, moderno y científico de la industria de defensa nacional y, sobre esta base, inventar y producir mayor cantidad de nuevas, modernas y potentes armas de precisión, ligeras, no tripuladas e inteligentes que aseguren la victoria en la justa por la reunificación del país.

Se elevará más el nivel de la estrategia del sistema antiaéreo del Estado. Se modernizará el sistema de alarma contra ataques aéreos y se cubrirá todo el espacio aéreo del país con una densa red de medios de fuego antiaéreo de distintos tipos.

Los funcionarios, obreros y técnicos de la industria de defensa nacional aprenderán del ejemplo que dieron los obreros de la comuna Kunja en el período de la guerra, para así vivir y luchar con el espíritu de defender al Líder al precio de la vida, el espíritu de defensa de la patria y el espíritu revolucionario de apoyo en las propias fuerzas.

En toda la sociedad predominará el ambiente de priorizar los asuntos militares y todo el pueblo se preparará para una guerra. La población, consciente de que es inevitable el enfrentamiento final con el imperialismo estadounidense, enemigo jurado, se sumará como un solo hombre a la ofensiva general para aniquilar a los agresores y reunificar el territorio nacional, tan pronto como se desate la guerra.

Los miembros de la Guardia Roja Obrero-Campesina y la Guardia Roja Juvenil se entregarán más al entrenamiento político y de combate, a fin de prepararse en el plano militar para cumplir con éxito sus tareas por muy adversa que sea la situación del combate. Las fuerzas armadas civiles perfeccionarán las medidas antiaéreas y los sistemas de movilización y mando para el caso de emergencia y reforzarán las instalaciones militares para defender las tierras natales, poblados y centros de trabajo.

Convencidos de las enormes potencialidades de la Corea del Juche y llenos de fe y optimismo por el futuro, lucharemos resueltamente por la victoria definitiva de la causa socialista.

3. POR LA REUNIFICACIÓN INDEPENDIENTE DE LA PATRIA

Compañeros:

Reunificar la patria es una de las tareas más importantes y apremiantes que se presenta ante nuestro Partido, responsable del destino del país y la nación.

En el período del que rendimos cuenta, el PTC se esforzó con denuedo para lograr la reintegración territorial, anhelo de toda la nación.

En esa justa lucha caracterizada por el amor al país y la nación, nuestro Partido mantuvo el espíritu de la independencia nacional, logró la unidad de los compatriotas y abrió una nueva época de prosperidad de la nación, a lo largo del enconado enfrentamiento con las fuerzas internas y externas que se oponían a la reunificación.

Al sostener invariablemente el original lineamiento del gran Líder Kim Il Sung sobre la reunificación del país, impulsó con dinamismo el movimiento por la reintegración nacional superando los obstáculos puestos por las fuerzas opositoras.

No permitir jamás que Corea quede dividida en dos partes y reunificarla según la unánime voluntad y exigencia de nuestra nación y con sus propias fuerzas, esta es precisamente la idea presentada y puesta en práctica por nuestro Líder en toda su vida.

Cada vez que surgían dificultades en el camino por la reunificación, el Líder las superó al presentar medidas audaces y racionales que reflejaban el espíritu de la independencia nacional y, con su ardiente amor a la nación y nobles virtudes, reafirmó la voluntad de los compatriotas de reunificar el país, llevando al auge este movimiento nacional. Planteó la reunificación del país como la mayor empresa patriótica de la nación, publicó el Programa de Diez Puntos de la Gran Unidad Pannacional en el último período de su vida, y desarrolló dinámicas actividades para agrupar a todos connacionales en una fuerza. Además, tuvo la iniciativa de sostener las conversaciones cumbre Norte-Sur e hizo cuanto pudo para ponerla en práctica.

En acato a la idea y lineamiento sobre la reunificación independiente del país y el proyecto de fundar la República Confederal Democrática de Coryo, planteados por el Líder, el PTC llamó a los compatriotas a la lucha por la reunificación. Desarrolló iniciativas para aliviar la tensión en la Península Coreana y crear un ambiente pacífico a favor de la reunificación independiente y fomentó constantemente una atmósfera de reconciliación y unidad nacionales mediante medidas de amor fraternal y diálogos de diversas ramas. Ante los cambios de la situación y las circunstancias, adoptó las medidas pertinentes para convertir la reunificación en una tarea patriótica de toda la nación e hizo esfuerzos para agrupar a todos los miembros de la nación en una fuerza partidaria de la reunificación bajo la bandera de la gran unidad nacional. La enérgica lucha por la gran unidad propició el nacimiento de la Alianza Pannacional por la Reunificación de la Patria que incorpora a amplias fuerzas patrióticas del Norte, el Sur y el extranjero y la celebración de muchos actos que manifestaron el espíritu de la nación y permitió que el movimiento por la reintegración de la patria fuera de alcance nacional.

La lucha del Partido por materializar el original lineamiento de la reunificación continuó de generación en generación bajo la acertada dirección del gran compañero Kim Jong Il, preparando así una sólida base para el logro de la causa.

Kim Jong Il definió los tres principios de la reunificación de la patria, el proyecto de fundar la República Confederal Democrática de Coryo y el programa de diez puntos de la gran unidad pannacional, planteados por el Líder, como tres Cartas de la reunificación de la patria y presentó la orientación de cinco puntos para lograr la gran unidad nacional y otras justas ideas y lineamientos que iluminaban el camino de la reunificación. También fortaleció considerablemente el poderío estatal aplicando la política del Songun, que se caracteriza por el amor al país y la nación, con el fin de frustrar las maniobras de las fuerzas internas y externas contra la reunificación para la provocación de una nueva guerra y preparar una firme garantía para lograr de manera independiente la reunificación de la nación.

Nuestro Partido, guiado por el gran General, llevó las relaciones Norte-Sur a una fase superior y abrió una nueva era de la reunificación independiente, la paz y la prosperidad. Gracias a su noble voluntad patriótica y decisión audaz, se realizaron dos cumbres Norte-Sur por primera vez tras la división nacional, ocasiones en que se aprobaron y publicaron la Declaración Conjunta del 15 de Junio que propugna el ideal Entre nosotros, los connacionales y la Declaración del 4 de Octubre, programa para ponerla en práctica. Estos eventos de gran trascendencia marcaron un hito histórico en la causa de la reintegración independiente y sirvieron de una importantísima coyuntura a favor de la referida causa. La gran generosidad con que Kim Jong Il le daba la mano a cualquier compatriota que deseaba la reconciliación, la unidad y la reunificación y lo conducía por el camino patriótico, dio inicio a la época de la reunificación del 15 de Junio y sirvió como fuerza motriz y alimento para su desarrollo.

Gracias a la sabia dirección de Kim Il Sung y Kim Jong Il, patriotas sin igual y luceros de la reunificación, esta causa pudo lograr continuos avances recorriendo por la órbita de la independencia nacional a pesar de las perversas maniobras de las fuerzas divisionistas del interior y exterior, en tanto que las fuerzas internas que deseaban la reintegración crecieron y se fortalecieron sin descanso imponiéndose a sus opositoras. Se promovieron diálogos, colaboraciones, contactos e intercambios entre el Norte y el Sur en varios sectores como la política, la economía y la cultura, se cosecharon valiosos frutos comunes de la nación que alegraban a los compatriotas y se lograron la solidaridad y cooperación entre agrupaciones y personalidades de diferentes sectores.

Todos los éxitos que nuestro Partido y pueblo obtuvieron en el período que examinamos impulsando con energía el movimiento de la reunificación de la patria y sobreponiéndose a las vicisitudes de la historia son, sin duda alguna, resultados de la destacada idea, lineamientos y justas medidas formulados por Kim Il Sung y Kim Jong Il y productos de su entusiasta e incansable dirección.

Compañeros:

Debemos derrumbar lo antes posible la muralla de división y abrir un amplio camino de la reunificación en respuesta al unánime deseo y voluntad de todos los connacionales.

Nuestra nación que se enorgullece de su historia de cinco milenios y brillante cultura ha sufrido desgracias durante más de 70 años debido a la separación territorial impuesta por fuerzas extranjeras, lo cual es una vergüenza que no podemos tolerar por más tiempo. La división causará más desdichas y sufrimientos a nuestros compatriotas, agravará el peligro de guerra en la Península Coreana y empujará a la nación coreana hacia una terrible catástrofe. En estos momentos en que los países compiten por el desarrollo anteponiendo sus intereses, las dos partes de nuestra nación no dejan de enfrentarse y enemistarse, lo cual es un acto de autodestrucción que impide el desarrollo unificado de Corea y del que pueden aprovecharse las fuerzas foráneas.

No debemos prolongar la división de la nación por más tiempo sino reunificarla en nuestra generación cueste lo que cueste.

Lograr sin falta la reunificación independiente en cumplimiento del propósito y el legado de nuestros grandes Líderes es la firme determinación y voluntad de nuestro Partido.

Por nuestros Líderes fue presentado el original lineamiento que el PTC enarbola por la reunificación. Es el más justo, basado en el firme espíritu de la independencia nacional, pues consiste en lograr la reunificación de manera independiente, con las fuerzas unidas de la nación, bajo su responsabilidad y sin la intervención extranjera.

Lo reflejan fielmente las tres Cartas de la reunificación de la patria, formuladas por los grandes Líderes. Recurriendo invariablemente a las tres Cartas que sintetizan la voluntad y exigencias de todos los compatriotas y tienen confirmada su vitalidad en la práctica, allanaremos el camino que conduce a la reunificación.

Debemos sostener en alto la bandera de la independencia nacional y la de la gran unidad nacional para reunificar el país.

La independencia nacional constituye el espíritu esencial de las tres Cartas y el cordón umbilical del movimiento de la reunificación. Cuanto más compleja y crítica se vuelva la situación de la Península Coreana, tanto más firmemente debemos mantener la posición independiente en la solución del problema nacional, la reunificación del país.

Es importante adoptar una invariable actitud y posición, confianza y firme decisión de solucionar entre nosotros, los connacionales, el problema de la reunificación, que nos atañe directamente.

Ya no somos una nación débil, que otrora se vio privada de la soberanía y fue condenada a la ruina y división por las fuerzas extranjeras, sino una nación inteligente y poderosa, capaz de reunificar el país y forjar el destino por sí misma. Las fuerzas extranjeras no desean que nuestra nación se unifique y se haga más poderosa. Esta es una amarga lección que nos enseña la larga historia de la división nacional.

Todos los compatriotas del Norte, el Sur y de ultramar asumimos el deber de no permitir jamás la injerencia y arbitrariedad de las fuerzas extranjeras que intentan perpetuar la división de nuestra nación y dominar la Península Coreana y la región a la que ella pertenece, sino resolver el problema de la reunificación ateniéndonos al principio de la autodeterminación nacional y conforme al deseo de la nación que aspira a la independencia.

Suplicar a otros países que resuelvan los problemas internos de la nación como la reunificación de la patria es como oponerse a la reintegración y un acto vendepatria y de traición a la nación que perjudica la dignidad y los intereses de esta. La reunificación de la patria no se logra con la aprobación y ayuda de otros países. Las autoridades surcoreanas deben tomar la audaz decisión de abandonar el apego y servilismo a Estados Unidos y renunciar a su humillante política de entreguismo a ese país. También tienen que dejar de obrar de forma vergonzosa mendigando la “cooperación” extranjera en un intento de perjudicar a sus compatriotas norteños. Es a sus propios compatriotas a quienes deben adorar, en quienes deben confiar y con quienes deben discutir sobre la reunificación. Hay que rechazar resueltamente el servilismo a las potencias y el apoyo en las fuerzas extranjeras, que carcomen la conciencia de la independencia nacional e invalidan la capacidad de fortalecerse con sus propios recursos.

Es necesario manifestar plenamente el poderío de la gran unidad nacional.

La reunificación del país es una obra dirigida a unir las dos partes de la nación y lograr la unidad nacional. Para anticipar la reintegración territorial no hay otra tarea más imperiosa que la gran unidad nacional. Esta nos conduce a la reunificación del país y a la potencia unificada.

Todos los miembros de la nación debemos unirnos como un solo hombre, independientemente de la diferencia de ideologías, ideales y criterios políticos, poniendo por encima de todo la gran obra de la reunificación del país. La diferencia de ideologías y regímenes que existen en el Norte y el Sur no puede ser la razón por la que debamos desconfiarnos y enfrentarnos. Del mismo modo, los planteamientos e intereses de las clases y capas sociales no podrán ser obstáculos de la unidad nacional.

Todos los partidos políticos y otras organizaciones del Norte y el Sur promoverán contactos, viajes, solidaridad y alianza, para crear un ambiente favorable a la reconciliación y la unidad.

Los coreanos del Norte, el Sur y en el extranjero somos miembros de una misma nación aunque vivimos en diferentes lugares. Debemos sumarnos a la gran unidad nacional con una sola voluntad patriótica de lograr la reunificación.

No permitiremos ningún intento de las fuerzas extranjeras que impida la reconciliación y la unidad de los coreanos y atice la desconfianza y enemistad sembrando discordias, ni ningún acto que les haga coro.

Es imprescindible apreciar y llevar adelante el proyecto y tradición de la gran unidad nacional y el patriotismo, preparados en la lucha por la independencia y la reunificación del país. Daremos la mano sin vacilación a quienes tengan la conciencia nacional aunque otrora se hubieran opuesto a la reunificación, y seguiremos juntos por el camino de la reintegración territorial. Este es el fundamento del ideal de la gran unidad nacional de nuestro Partido.

Nos esforzaremos con denuedo para superar todas las manifestaciones de malentendido, desconfianza, confrontación y contradicción, productos de la separación nacional, y lograr la gran unidad nacional, tarea más importante para alcanzar la reunificación del país.

Es preciso esforzarse para garantizar la paz y la seguridad en la Península Coreana y reunificar la patria con el sistema confederativo.

La paz y la seguridad de la Península es una cuestión vital relacionada con el destino de nuestra nación y premisa indispensable de la reunificación del país. La Península se encuentra en un estado de armisticio temporal y su situación inestable es un factor que amenaza la existencia y desarrollo de nuestra nación e impide su reunificación.

En más de 60 años después de firmado el armisticio, Estados Unidos ha introducido una gran cantidad de fuerzas armadas agresivas en Corea del Sur y sus cercanías y todos los años realiza con frenesí diferentes simulacros de guerra nuclear contra el Norte, agravando la tensión en la Península Coreana y su región. Actualmente, habla ruidosamente de la “amenaza” cuestionando nuestra medida de autodefensa y nuestra exploración espacial de carácter pacífico. Esto no es más que un pretexto para justificar su política hostil de carácter agresivo contra la RPDC y su estrategia de dominio de Asia. Estados Unidos debe apreciar correctamente la posición estratégica de nuestra República como potencia nuclear y la tendencia actual, abandonar su anacrónica política hostil contra la RPD de Corea, cambiar el acuerdo de armisticio por el de paz y retirar de Corea del Sur sus tropas agresoras y armamentos.

Las autoridades surcoreanas deben dejar de seguir servilmente a Estado Unidos y renunciar a todas sus insensatas provocaciones políticas y militares y ejercicios de guerra contra sus compatriotas norteños que ponen en peligro la paz y la seguridad de la Península Coreana.

Es necesario que el Norte y el Sur trabajen conjuntamente para lograr la reunificación con el sistema confederativo sobre la base del acuerdo de toda la nación.

Para la reunificación del país existen dos opciones: la pacífica y la no pacífica. Estamos preparados para las dos. Pero, no queremos que una guerra estalle en nuestro territorio y la nación vuelva a sufrir otra hecatombe, razón por la cual hemos venido haciendo lo que podemos para reunificar el país de manera pacífica. He aquí el motivo por el que propugnamos la unificación mediante el sistema confederativo.

En la histórica Declaración Conjunta del 15 de Junio, el Norte y el Sur reconocieron que el proyecto de la confederación de bajo nivel y el de la comunidad, planteados por ambas partes, respectivamente, tienen puntos comunes, y acordaron resolver el problema de la reunificación del país en ese sentido. Sin embargo, las autoridades surcoreanas rompieron el compromiso hecho con la nación, dando la espalda a nuestros sinceros esfuerzos, y se aferran obstinadamente a la “unificación de sistemas” que es un absurdo sueño nunca realizable.

Ignorar la ideología y el régimen de otra parte y tratar de reunificar el país imponiendo lo suyo, significa que no quiere la reunificación sino la guerra. Por supuesto que nuestro socialismo centrado en las masas populares es el mejor, pero nunca lo hemos impuesto a la parte Sur ni lo pretendemos. Hace varios decenios que las fuerzas hostiles pregonan a los cuatro vientos el “derrumbe” de nuestra República, pero nuestra ideología y régimen se han fortalecido cada día más, mientras el sistema de dominio del Sur de carácter reaccionario y antipopular y su política de enfrentamiento contra la reunificación están condenados al derrumbe y el fracaso total.

El Norte y el Sur deben proceder a fundar un Estado confederal que responda a la aspiración y la demanda de toda la nación, sobre la base de reconocer y tolerar las ideologías y regímenes de ambas partes.

Las autoridades surcoreanas deben desechar su ilusión de la “unificación de sistemas” y cambiar su rumbo hacia la reunificación confederal, como habían declarado ante el mundo.

Si persisten obstinadamente en su irracional “unificación de sistemas” e insisten en la guerra, eliminaremos totalmente a las fuerzas que se oponen a la reunificación mediante una justa guerra y lograremos la histórica causa de la reunificación del país, anhelo de la nación.

Lograr la independencia y la gran unidad nacional, preservar la paz e implantar el régimen confederal es la orientación de lucha de nuestro Partido para abrir el camino de la reunificación de la patria según las tres Cartas. Enarbolaremos la bandera de la independencia nacional y de la gran unidad nacional y redoblaremos el esfuerzo para mantener la paz duradera en la Península Coreana y reunificar el país mediante la confederación con el propósito de construir cuanto antes una potencia unificada, independiente y próspera que anhelan todos los compatriotas.

Mejorar sustancialmente las relaciones Norte-Sur es un asunto acucioso para lograr la reunificación de manera independiente.

Las autoridades surcoreanas, acólito de Estados Unidos en sus brutales hostilidades contra nuestra República, crean una situación extremadamente tirante en la Península Coreana y empeoran como nunca las relaciones Norte-Sur. Los belicistas surcoreanos, calificando nuestra línea del desarrollo simultáneo y las justas medidas consiguientes como “provocaciones” y “amenazas”, se han lanzado a un peligrosísimo juego militar y fomentan el sentimiento de antipatía y enemistad contra nosotros. Se han suprimido los valiosos logros comunes de la nación que con la llegada de la nueva centuria infundieron la esperanza y el optimismo sobre la reunificación y las relaciones Norte-Sur se precipitan hacia una crisis irreparable, lo cual es algo lamentable para todos.

Sin remediar la actual situación que provoca grandes inquietudes dentro y fuera del país, nuestra nación no puede avanzar ni un paso hacia la reunificación y se verá obligada a enredarse en una guerra que le causaría espantosas calamidades.

El Norte y el Sur deben respetarse uno a otro y escribir juntos, como socios de la obra común, una nueva era del mejoramiento de las relaciones bilaterales y del movimiento de la reunificación.

El reconocimiento y respeto mutuos constituyen el punto de partida y premisa para la reconciliación y la confianza entre las dos partes. Es la política de odio a los compatriotas del Norte, practicada por las autoridades surcoreanas, la que ha llevado las relaciones Norte-Sur al actual pésimo estado de confrontación. Las autoridades surcoreanas deben desechar su idea de enemistad y adoptar, ante todo, una correcta actitud hacia el Norte. En lugar de esperar “cambios” de otra parte y perseguir el “desmoronamiento” de su régimen, han de adoptar una sincera actitud a favor de la reconciliación y la reunificación.

Para respetarse mutuamente y cooperar como acompañantes en la causa de la reunificación, deben renunciar a actos hostiles que ofenden a la otra parte. Las hostilidades constituyen el obstáculo fundamental que origina la desconfianza y confrontación e impide el mejoramiento de las relaciones.

Es imperioso interrumpir todos los actos hostiles que ofenden y calumnian a otra parte, entre ellos la emisión radial y el esparcimiento de octavillas, que se llevan a cabo en la zona de la Línea de Demarcación Militar como parte de la guerra sicológica. Es necesario eliminar todos los aparatos legales e institucionales que contravienen la reconciliación y la unidad del Norte y el Sur y tomar medidas prácticas que beneficien el desarrollo de las relaciones. Las autoridades surcoreanas no deben perseguir y oprimir injustamente a las personas que se pronuncian por la reconciliación, la unidad y la reunificación acusándolas de “ayudar al enemigo” o “seguir al Norte”, sino respetar y estimular sus justas actividades.

Ambas partes aliviarán la tensión militar y resolverán todos los problemas mediante diálogos y negociaciones.

Si persiste la actual tensión creada por la completa incomunicación entre las autoridades militares del Norte y el Sur y por su confrontación militar, no se puede prever dónde y cuándo estallará el choque con armas, ni evitar que se extienda a una guerra. Las dos partes deben adoptar medidas prácticas para atenuar la tensión militar y el peligro de conflicto primero en la Línea de Demarcación Militar y en la región candente del Mar Oeste y ampliar sus áreas a medida que se vaya creando el ambiente de la confianza en la esfera militar.

Los diálogos y las negociaciones son medios principales para resolver los problemas de las relaciones Norte-Sur conforme al deseo y voluntad de los compatriotas. Es del todo posible eliminar por esta vía la crítica situación que amenaza las relaciones bilaterales. El Norte y el Sur desarrollarán diálogos y negociaciones a diferentes niveles en varias esferas para disipar el malentendido y la desconfianza mutuos y abrir juntos el camino de la reunificación de la patria y la prosperidad común de la nación.

Para la paz y la reunificación de la Península Coreana consideramos primordial entablar diálogos y negociaciones entre las autoridades militares de ambas partes. Se aprovecharán esas oportunidades para discutir globalmente los temas de interés común como eliminar el peligro de conflicto y atenuar el estado de tensión en la zona de la Línea de Demarcación Militar.

Si las autoridades surcoreanas desean de corazón mejorar las relaciones Norte-Sur, dejarán de insistir en sus malas intenciones y se sentarán con una actitud seria y honesta a la mesa de diálogos y negociaciones.

Nosotros haremos cuanto esté a nuestro alcance para resolver el problema de la reunificación, cuestión interna de la nación, mediante diálogos y negociaciones.

Para mejorar las relaciones Norte-Sur y allanar el ancho camino de la reunificación de la patria, hace falta respetar y ejecutar de manera consecuente todo lo acordado por ambas partes.

Los tres principios de la reunificación de la patria, la Declaración Conjunta del 15 de Junio y la Declaración del 4 de Octubre, que el Norte y el Sur aprobaron y proclamaron ante el mundo, son grandes programas de toda la nación que siempre debemos respetar para desarrollar las relaciones Norte-Sur y resolver el problema de la reunificación. Nadie tiene derecho a negarlos o menospreciarlos unilateralmente.

Si los acuerdos Norte-Sur se vuelven inválidos con el cambio de la situación o del poder en una parte, igualmente serían inútiles los convenios que puedan haber en adelante entre ambas partes. Si la parte surcoreana los hubiera cumplido fielmente, independientemente del cambio del “poder”, las relaciones bilaterales no habrían experimentado duros reveses y la causa por la reunificación de la patria habría dado un gran paso de avance.

El Norte y el Sur asumen el deber de respetar y cumplir sus acuerdos históricos que han prometido implementar ante la nación y el mundo. Las autoridades surcoreanas, aunque sea algo tarde, optarán por reconocer y poner en práctica los mencionados acuerdos accediendo a la unánime demanda de toda la nación.

Los países relacionados con la división de Corea y sus vecinos coadyuvarán a su reintegración, en vez de fomentar la desconfianza y la confrontación entre el Norte y el Sur.

Estados Unidos, autor de la división de la nación coreana y obstáculo principal de su reunificación, debe renunciar a las maniobras de sanción y estrangulamiento contra nuestra República, dejar de instigar a las autoridades surcoreanas al enfrentamiento contra los compatriotas norteños y no intervenir en el problema de la Península Coreana.

Japón deberá desistir de su ambición de reagredir a la Península Coreana, reconocer sus crímenes contra nuestra nación, pedir disculpas por los mismos y no obstaculizar nuestra reunificación.

Los países vecinos respetarán la soberanía de nuestro país y desempeñarán un papel positivo para que el problema de la reunificación de Corea se resuelva de manera independiente y pacífica de acuerdo con la demanda y voluntad de nuestra nación.

En adelante, nuestro Partido seguirá cumpliendo su noble deber y responsabilidad para mejorar las relaciones entre el Norte y el Sur y anticipar la reunificación independiente en conformidad con las exigencias e intereses de toda la nación.

Compañeros:

Si el Norte y el Sur unen voluntades y fuerzas no tendrán nada que temer ni habrá nada irrealizable en el mundo.

Si nuestro país se reunifica, hará gala de su dignidad y majestuosidad como potencia con 80 millones de habitantes y un enorme poderío, como uno de los Estados más civilizados que avanza a la vanguardia del mundo, con su firme espíritu y sobresaliente inteligencia y como potencia de justicia que desempeña un papel significativo en la preservación de la paz en el noreste de Asia y el resto del mundo.

Aún existen obstáculos y dificultades en el camino a la reunificación de la patria, pero nadie podrá detener la lucha de nuestro Partido y pueblo para culminar esta causa histórica.

Convencidos de la victoria y optimistas, lucharemos resueltamente para hacer realidad el noble ideal y proyecto patriótico de los grandes Líderes y levantaremos sin falta en esta tierra una potencia unificada, prestigiosa y próspera.

4. POR LA INDEPENDENCIA EN EL MUNDO

Compañeros:

Durante el período del que rendimos cuenta, se produjeron cambios notables en la estructura política y la correlación de fuerzas en el mundo y nuestra revolución tuvo que hacerle frente a una circunstancia internacional muy complicada.

Con motivo del derrumbe del socialismo en varios países del mundo, los imperialistas y otros reaccionarios auguraron a voz en cuello su “fin” e intensificaron más que nunca la agresión e intervención en los asuntos internos de las naciones partidarias del socialismo, el antiimperialismo y la independencia.

El imperio estadounidense, que se volvió arrogante como nunca antes con el fin de la guerra fría, manifestó más abiertamente su ambición de dominar el mundo y, recurriendo a la coerción y arbitrariedad, provocó la guerra en todas partes del orbe y perpetró actos agresivos y urdió artimañas para derrocar Estados soberanos.

En particular, maniobró inescrupulosamente por aislar y estrangular a nuestra República que avanzaba a la vanguardia de la lucha antiimperialista y antiyanqui con la bandera de la independencia y del socialismo.

Aun en medio de una rigurosa circunstancia y compleja situación internacional, el Partido del Trabajo de Corea desarrolló con intensidad las actividades exteriores de principios, mediante las cuales enalteció la dignidad de la patria y consolidó la posición y la influencia de la RPDC en la palestra internacional.

En el período que analizamos, nuestro Partido, con su política independiente y dirección de la revolución del Songun, frustró categóricamente las maniobras de la alianza imperialista acaudillada por EE.UU. encaminadas a aplastar nuestra República y la presión de las fuerzas hegemónicas, y consolidó por todos los medios el poderío político y militar del país, afianzando más la posición estratégica del país y manifestando el poderío de la Corea del Juche. Hoy nuestra República, dotada con un potencial inagotable por poseer hasta la bomba de hidrógeno, se perfila majestuosamente como poseedora de armas nucleares consciente de su responsabilidad y como potencia nuclear del Juche, que contribuye a establecer un justo orden mundial rechazando la amenaza y el chantaje nucleares, el despotismo y la arbitrariedad de los imperialistas en la palestra internacional.

En aquellos días cuando el movimiento socialista mundial sufría duros reveses, nuestro Partido estimuló su avance enarbolando la bandera del socialismo del Juche y comprobando en lo teórico y práctico su verdad y superioridad.

La Declaración de Pyongyang para defender y promover la causa socialista, adoptada en virtud de nuestra iniciativa y esfuerzos, se convirtió en el programa de lucha común de los partidos revolucionarios del mundo y dio estímulo al empeño de los pueblos progresistas por reconstruir el socialismo asestando golpes a las intentonas antisocialistas de los imperialistas. Hoy en día, nuestro Partido hace gala de su dignidad como organización revolucionaria tipo Juche que guía la obra socialista y nuestra República goza de gran prestigio en la arena internacional como baluarte del socialismo, como fortaleza del antiimperialismo y la independencia y como vocera de la justicia y la verdad.

Bajo la dirección del Partido, nuestra República ha hecho un gran aporte a salvaguardar la paz y seguridad en el noreste de Asia y el resto del mundo, como invencible potencia política y militar.

Prevenir la guerra y defender la paz en nuestro país, punto más candente del mundo en que reina permanentemente el peligro de una guerra nuclear debido a las incesantes provocaciones de guerra de Estados Unidos, era el problema más apremiante para asegurar la paz y seguridad en el planeta. Sobre la base de un análisis científico de la situación creada en la región de Asia y el Pacífico, nuestro Partido preparó una fuerza militar de autodefensa con la capacidad disuasiva nuclear como su columna vertebral y desbarató a cada paso las provocaciones de guerra de Estados Unidos, salvaguardando fidedignamente la paz y seguridad en la Península Coreana y el resto del mundo.

Durante el período del que rendimos cuenta, se ampliaron las relaciones exteriores de nuestro país a pesar de la obstinada política hostil y las maniobras de Estados Unidos y sus seguidores dirigidas a aislar y asfixiar a nuestra República.

El Gobierno de la RPDC ha desarrollado las relaciones de buena vecindad, amistad y cooperación con otras naciones que reconocen nuestra soberanía y nos tratan amigablemente. En este período estableció relaciones diplomáticas con 66 naciones, ingresó en varios organismos internacionales y regionales, promovió los intercambios y la cooperación económicos y culturales con numerosos países, incluidos los capitalistas, y estrechó los lazos de amistad y solidaridad con los pueblos progresistas que aspiran a la independencia y la justicia. El haberse elevado extraordinariamente la posición e influencia de nuestra República en la palestra internacional y ampliado sus relaciones con el extranjero es una muestra de la justeza y vitalidad de la política exterior del Partido del Trabajo de Corea sustentada en el principio de la independencia.

Estos éxitos alcanzados en el sector de las relaciones exteriores son brillantes frutos de la destacada dirección de los grandes compañeros Kim Il Sung y Kim Jong Il. Pese a los bruscos cambios de la situación internacional, ellos mantuvieron con firmeza su posición independiente, materializaron invariablemente la política exterior independiente de nuestro Partido y, al desarrollar dinámicas actividades exteriores con una destacada estrategia diplomática, nos entregaron la bandera combativa para fortalecer el movimiento socialista mundial y lograr el triunfo de la causa antiimperialista por la independencia y, de esta manera, contribuyeron de modo excepcional a la construcción de un mundo nuevo sustentada en la independencia y a la causa por la paz mundial. Sus preciosos méritos, su inmortal contribución a la revolución coreana y la causa por la independencia en el mundo relucirán eternamente junto con la historia de las relaciones internacionales.

Compañeros:

Hoy en la arena internacional se escenifican enconadas confrontaciones y lucha entre los pueblos progresistas en defensa de la soberanía y dignidad y los imperialistas y otros reaccionarios que se entregan a la agresión, la guerra, el despotismo y la arbitrariedad.

En el momento actual la situación internacional se caracteriza por el irreconciliable antagonismo entre las potencias empeñadas en ampliar su esfera de dominio y el debilitamiento gradual de la reacción imperialista acaudillada por EE.UU. en la confrontación con las fuerzas aspirantes a la independencia.

Ante la inminencia de su total destrucción, los imperialistas y otros reaccionarios hacen esfuerzos desesperados para mantener su dominio. Las agresiones e intervenciones de EE.UU. y otras fuerzas imperialistas, las hegemónicas, atentan contra la soberanía de los países y naciones y ocasionan continuas guerras y conflictos en muchos de ellos.

La situación actual exige que todos los países y naciones se pongan de pie en la lucha para defender su soberanía y lograr la independencia en el mundo rechazando el despotismo y la arbitrariedad, la agresión y la violación de las fuerzas imperialistas y reaccionarias.

La independencia del orbe es la aspiración común de la humanidad y la tarea histórica de la época. Es solo en un mundo independiente donde no existen la dominación, el sometimiento, la agresión ni la injerencia, y se garantizan la soberanía y la igualdad de todos los países y las naciones.

Para construir ese mundo, todos estos tienen que mantener la soberanía enarbolando la bandera del antiimperialismo y la independencia.

Esta es la vida y dignidad para un país o nación y un distintivo de un Estado soberano e independiente. En la actualidad cuando se hacen más virulentas las maniobras de los imperialistas encaminadas a dominar a otros países y naciones e imponer su hegemonía al mundo, el mantenimiento de la independencia se presenta como una cuestión vital que decide el destino de cada país y nación. Los que aspiran a la independencia y la justicia tienen que rechazar la intervención y la dominación de las fuerzas foráneas y forjar su destino de manera independiente.

Es imperioso luchar contra la agresión e intervención de las fuerzas imperialistas y dominadoras. Al abrigo de la llamada “democracia” y “guerra antiterrorista”, Estados Unidos perpetra por doquier agresiones, intervenciones y masacres. La democracia al estilo norteamericano de la que habla ruidosamente ese imperio es una democracia reaccionaria que está al servicio de una ínfima minoría de influyentes y ricos que oprimen y explotan a los pobres privados de todo derecho que constituyen la absoluta mayoría de la sociedad. También es una democracia agresiva que permite a una superpotencia reprimir y dominar a su antojo a numerosos países del orbe. La “guerra antiterrorista” protagonizada por esta superpotencia es un terrorismo de Estado y una nueva variante de guerra agresiva contra los países que se le oponen.

Lo principal en la lucha antiimperialista es detener y frustrar las tentativas de invasión y guerra de Estados Unidos y sus seguidores y salvaguardar la paz y seguridad en el mundo.

El imperialismo yanqui es el perturbador y destructor de estas y el principal enemigo de la causa de la independencia en el mundo. Los pueblos amantes de la paz no deben perdonar la agresión y guerra de los imperialistas contra los Estados soberanos, sino esforzarse con tesón para preservar la paz y seguridad del mundo evitando el peligro del conflicto.

Desplegarán una enérgica lucha por desintegrar los agresivos bloques militares que engendran enfrentamientos armados y guerras y por desmantelar las bases militares extranjeras, para así construir un nuevo mundo pacífico.

Deben estar alerta ante las astutas maniobras que los imperialistas perpetran bajo el rótulo de la “defensa de los derechos humanos” y la “globalización”.

Escudados con el engañoso marbete de esta “defensa”, los imperialistas intervienen cínicamente en los asuntos internos de los Estados soberanos y violan la soberanía de otros países y naciones. Los derechos humanos son precisamente los del Estado y la soberanía del país y la nación, y los genuinos derechos humanos se garantizan por una política estatal independiente. Los países y pueblos progresistas del mundo deben hacer añicos los alborotos hipócritas de los “derechos humanos” de los imperialistas y poner al desnudo el crimen de Estados Unidos y sus seguidores de haber ocasionado el problema del éxodo de una envergadura sin precedentes en la historia de la humanidad, así como sus atroces actos de violación de los derechos humanos.

La “globalización” es una estrategia de los imperialistas dirigida a realizar con facilidad su ambición hegemónica valiéndose de los valores norteamericanos. Todos los países y naciones aspirantes a la independencia no abrigarán ninguna esperanza ni ilusión por la artimaña de doble cara de los imperialistas y su “ayuda” falsa sino que mantendrán su singularidad y nacionalidad.

Es preciso luchar por la verdadera justicia internacional.

Actualmente, debido a las brutales maquinaciones de dominación e injerencia de las fuerzas imperialistas encabezadas por Estados Unidos, en la palestra internacional se quebrantan de modo flagrante los principios fundamentales de las relaciones internacionales, oficialmente reconocidos en el mundo, y según los intereses de las potencias imperialistas la justicia puede ser tildada de injusticia. No se debe permitir ni tolerar por más tiempo las situaciones anormales como la adopción en los foros internacionales, sobre todo en la ONU, de las “resoluciones” que justifican y legalizan los actos de agresión y guerra de Estados Unidos, y el pisoteo de la justicia y la verdad. A la humanidad progresista le compete empeñarse de modo activo, por encima de la diferencia de criterios políticos, creencias y niveles económicos y culturales, para defender la justicia internacional.

Con miras a llevar a la práctica la verdadera justicia internacional es preciso quemar el velo de “justicia” que tanto ostentan con cinismo los imperialistas y otras fuerzas hegemónicas, desmantelar el viejo orden internacional según el cual la injusticia campea por su respeto con la máscara de “justicia”, e implantar otro orden nuevo, verdaderamente imparcial y justo. Es indispensable luchar dinámicamente para rechazar el despotismo, la arbitrariedad, el doble rasero y la injusticia con que los imperialistas pisotean la soberanía y el derecho a la subsistencia de los países y la nación, y asegurar la imparcialidad en los problemas internacionales como los relacionados con el antiterrorismo, el conflicto y el medio ambiente.

La justicia internacional no se logra espontáneamente sino solo cuando se fortalecen los países antiimperialistas y aspirantes a la independencia. Si estos no son fuertes aunque sean muy honestos y justos, se convertirán en juguetes mudos de los poderosos y no podrán hacer valer su justicia y honestidad en los foros internacionales. A los pueblos progresistas amantes de la justicia les compete esforzarse tesoneramente por incrementar sus capacidades, ateniéndose al principio de fortalecerse con sus propios recursos y anticipar así la construcción de un nuevo mundo de la independencia.

Es importante dinamizar las acciones para defender la causa socialista y asegurar su avance victorioso.

El socialismo es el ideal común de la humanidad, y la marcha de los pueblos hacia ese ideal constituye una ley del desarrollo de la historia. Su derrumbe en algunos países no significa de ninguna manera el fracaso del ideal socialista. Por su cientificidad y veracidad, el socialismo tiene una vitalidad eterna. La demanda de las masas populares por la independencia y su ideal pueden realizarse genuinamente sólo en la sociedad socialista. El socialismo es la fuerza principal en la lucha antiimperialista por la independencia y el factor decisivo que impulsa el bregar para desbaratar las maniobras de agresión y guerra de los imperialistas y alcanzar la independencia en el orbe.

Los países socialistas deben apoyarse y solidarizarse y ampliar y desarrollar la colaboración e intercambio en la lucha por realizar su objetivo e ideales comunes. Los países que aspiran al socialismo enarbolarán esta bandera, la del antiimperialismo y la independencia, para así impulsar esa causa rechazando la agresión y el despotismo de los imperialistas. Todos los países y pueblos que defienden la independencia apoyarán y ayudarán la causa socialista y combatirán contra las campañas antisocialistas de los imperialistas y otros reaccionarios.

Hace falta intensificar y desarrollar el Movimiento de los Países No Alineados.

Este Movimiento debe ocupar su posición y desempeñar su papel como poderosa fuerza antibélica y amante de la paz. Los países no alineados, con la bandera del antiimperialismo y la independencia en alto, encauzarán ingentes esfuerzos a la causa de la independencia en el planeta. Frustrarán los ardides de los imperialistas encaminados a mantener y consolidar sus agresivos bloques militares y opondrán resistencia a todas las formas de la agresión, intervención, subyugación y desigualdad. Frustrarán con sus acciones coordinadas las maquinaciones de agresión y guerra de los imperialistas.

Los partidos, las agrupaciones y los países progresistas que abogan por la independencia se unirán y colaborarán bajo la bandera del antiimperialismo y la independencia.

Hoy los imperialistas recurren a todos los medios y métodos para eliminar las fuerzas independientes y antiimperialistas. Obstaculizan la unidad de los países y las naciones aspirantes a la independencia sembrando y atizando la desconfianza y discordia e infundiendo la hostilidad entre ellos, y se inmiscuyen en los litigios entre países y regiones complicándolos más.

Los partidos y organizaciones revolucionarios y los países progresistas se unirán bajo la bandera del antiimperialismo y la independencia, y dirigirán la punta de lanza de su lucha al imperialismo, enemigo común, sin recelarse ni pelearse entre sí por sus taimados engaños. Al intensificar la cooperación continental y regional a partir del principio de la independencia, la igualdad y el respeto mutuo, tienen que crear las condiciones favorables para el avance de la causa de la independencia en el mundo.

Compañeros:

La independencia, la paz y la amistad son el inalterable ideal que el Partido del Trabajo de Corea mantiene en su política exterior, y constituyen una postura fundamental que se debe adoptar invariablemente en el empeño por la independencia en el orbe.

Con miras a materializar la política exterior independiente de nuestro Partido, debemos mantener sin alteración alguna en el sector de las relaciones exteriores nuestra propia posición y criterio que los grandes compañeros Kim Il SungKim Jong Il consideraban como máxima de toda su vida. Tenemos que preservar y glorificar el alto prestigio internacional de los grandes Líderes y los inmortales méritos que realizaron en sus actividades exteriores y desplegar las labores con el extranjero siguiendo sus ejemplos. Nos compete ejecutar la política exterior con una firme posición independiente y a tenor de la exigencia y la situación concreta de nuestra revolución, y solucionar los problemas de las relaciones internacionales de acuerdo con la aspiración de nuestro pueblo y los intereses de nuestra revolución.

En las actividades diplomáticas es menester plasmar invariablemente el ideal y los principios de la política exterior de nuestro Partido.

En el futuro seguiremos esforzándonos con denuedo por ampliar y desarrollar las relaciones de buena vecindad, amistad y cooperación con los países del mundo que respetan nuestra soberanía y nos tratan amigablemente, tomando la independencia, la paz y la amistad como nuestra inmutable guía en las actividades exteriores, así como por salvaguardar la paz y seguridad de nuestra región y garantizar la independencia en el planeta.

Lograr la independencia en todo el mundo es la tarea general que enfrentamos. Tenemos que contribuir sustancialmente a esta causa y ser protagonistas en el avance de la revolución mundial. Nuestro Partido y Gobierno seguirán por la ruta de la independencia, del Songun y del socialismo, inmutables ante el cambio de la situación y de las relaciones con los países vecinos, y cumplirán el papel de vanguardia en la mencionada causa, como defensores de la independencia y justicia.

Debemos escribir un nuevo capítulo en el desarrollo de las relaciones exteriores conforme a nuestra posición como potencia independiente y Estado poseedor de armas nucleares.

Ha cambiado la época y también la posición de nuestro país. Como nuestra República ha llegado legítimamente a tal posición, es necesario desarrollar las relaciones exteriores conforme a ello.

Es indispensable sostener firmemente el principio revolucionario y la actitud independiente. En las actividades diplomáticas deben atenerse al principio de defender el lineamiento del Partido y la postura independiente y mantener la posición de un Estado poseedor de artefactos nucleares. Nos incumbe fomentar la solidaridad con todas las fuerzas antiimperialistas aspirantes a la independencia y amantes de la justicia, para rechazar la agresión, injerencia, dominación y subyugación de los imperialistas y acelerar el proceso de la independencia en la Tierra.

Con el poderío del Songun debemos salvaguardar la paz y seguridad de nuestra región y el resto del mundo.

Construir un mundo pacífico, libre de la guerra, deviene una meta de lucha de nuestro Partido. Luchar por la paz y seguridad de nuestra región y el planeta constituye una invariable posición de nuestro Partido y Gobierno. La paz es una necesidad intrínseca del socialismo y el anhelo de nuestro pueblo que vive constantemente bajo el peligro de una guerra nuclear.

Nuestro Partido y Gobierno dedicarán ingentes esfuerzos para acabar con el origen del peligro de la guerra nuclear que les impone Estados Unidos, apoyándose en nuestra potente capacidad de disuasión nuclear, y para preservar de esta manera la paz de nuestra región y el resto del mundo.

Mientras perduren la amenaza nuclear y el despotismo de los imperialistas, reforzaremos aún más en lo cualitativo y cuantitativo las fuerzas armadas nucleares, manteniendo la línea estratégica de simultanear su construcción y la económica. Como país nuclear fiel a su responsabilidad, nuestra República no será, tal como ya ha declarado, la primera en usarlas mientras las fuerzas agresivas hostiles no violen su soberanía con ese medio, cumplirá con honestidad el deber de la no proliferación nuclear que asume ante la comunidad internacional y se empeñará en desnuclearizar el mundo.

Promoveremos más las relaciones de buena vecindad, amistad y cooperación con los pueblos progresistas del orbe que respetan la soberanía de nuestra República y nos tratan con amistad, para crear un ambiente internacional favorable para nuestra revolución.

Con magnanimidad y benevolencia nos uniremos y colaboraremos con todos los países y naciones que anhelan la independencia y aprecian la justicia, por encima de la diferencia de ideologías y regímenes. Nuestro Partido y Gobierno mejorarán y normalizarán las relaciones con los países que respetan nuestra soberanía y nos tratan amistosamente, aunque en el pasado fueron nuestros enemigos.

Nuestra República ejercerá mayor influencia en la arena internacional y desarrollará con iniciativa y multilateralmente las relaciones exteriores.

En este empeño colocaremos por encima de todo la soberanía y los intereses del país. También fomentaremos los intercambios y la colaboración multilaterales con los países capitalistas. Debemos elaborar una metodología que convenga con la realidad concreta y la circunstancia de cada uno de los países para promover los intercambios y la cooperación en diversos dominios.

En adelante el PTC seguirá esforzándose con ahínco para lograr la victoria de la causa de la independencia en el mundo, unido firmemente con todos los pueblos que la defienden, bajo la bandera del socialismo, el antiimperialismo y la independencia.

5. PARA CONSOLIDAR Y DESARROLLAR EL PARTIDO

Compañeros:

El Partido del Trabajo de Corea es el organizador y orientador de todas las victorias de nuestro pueblo y el Estado Mayor de la revolución coreana.

Las brillantes victorias y éxitos que durante el período del que rendimos cuenta hemos alcanzado en la causa revolucionaria del Juche, superando con iniciativa las severas vicisitudes que impedían su avance, son preciosos frutos de la sabia dirección de nuestro Partido y la lucha heroica de nuestro ejército y pueblo unidos compactamente en torno a él.

El PTC, que se ha consolidado y desarrollado como un gran y digno partido kimilsungista-kimjongilista mientras allanaba una nueva ruta de construcción de un partido revolucionario, ha venido orientando la causa revolucionaria del Juche por un trayecto victorioso.

Se ha fortalecido como el partido revolucionario del Juche, el genuino partido del líder, al materializar las ideas y teorías del gran compañero Kim Jong Il en relación con la construcción del partido.

Construir el partido del líder constituye la semilla de las referidas ideas y teorías de carácter jucheano. Un partido revolucionario, solo cuando se construye como el del líder, puede cumplir con su misión como organización política orientadora destinada a materializar sus pensamientos y dirección y conducir a la victoria la lucha revolucionaria conforme a la demanda y aspiración a la independencia de las masas populares.

Durante el período que revisamos, el PTC se ha consolidado y desarrollado como un cuerpo ideológicamente puro y orgánicamente íntegro, fiel a la ideología y dirección del líder.

El asunto primordial en consolidar y desarrollar el partido del líder consiste en unificar toda la organización con su ideología orientadora, las ideas revolucionarias del líder.

Llevando adelante, de modo inmaculado, la ideología revolucionaria del gran Líder, Kim Jong Il la desarrolló y enriqueció con nuevos pensamientos y teorías, sobre todo con la teoría política del Songun, de acuerdo con la demanda de la época y la revolución en desarrollo, creando así una firme garantía para pertrechar a todo el Partido con su ideología única.

En su trabajo ideológico nuestro Partido estableció el sistema de control unitario y mantuvo consecuentemente el Juche, impidiendo así que ninguna idea espuria penetrara en su seno, y profundizó la educación de sus militantes y trabajadores en su ideología única, de modo que respiraran y actuaran al unísono según los pensamientos y propósitos del Líder tomando el kimilsungismo-kimjongilismo como pilar de su credo. En medio de este quehacer por identificar toda su militancia con la ideología revolucionaria de los grandes Líderes, nuestro Partido ha impulsado con pujanza la causa de la transformación de toda la sociedad según la demanda de la idea Juche aplastando sucesivamente las ofensivas ideológicas contrarrevolucionarias del enemigo.

En su construcción y actividad el PTC mantuvo como tarea central absolutizar y defender a todo riesgo la autoridad de dirección del Líder y entabló una pelea intransigente contra los fenómenos opuestos a ello, de manera que se asegurara firmemente el centro de la unidad y dirección. Orientó la vida partidista de sus militantes a tomar la fidelidad al Líder por su credo, conciencia, moral y vida, y logró reunir compactamente a millones de ellos en torno a él tanto en lo organizativo e ideológico como en lo moral y el sentido de deber.

Nuestro Partido estableció un riguroso orden de concentrar en su Comité Central todos los asuntos presentados en el trabajo y actividad y ejecutarlos según la indicación unitaria del mismo, e implantó a carta cabal en todo su seno una disciplina organizativa basada en la alta conciencia política de sus militantes y el centralismo democrático.

Combatió con intransigencia los actos y elementos que minaban su unidad organizativa y le hacían frente a la dirección unitaria de su Comité Central. En especial, al descubrir y liquidar a tiempo y categóricamente a los sectaristas de corte moderno que, dominados por la ambición de apoderarse de la suprema autoridad del Partido y el Estado aprovechando el momento en que nuestra revolución hacía cara a la más severa dificultad y prueba, trataban taimadamente de crear fracciones en su seno y deteriorar nuestra ideología y régimen, salvaguardó firmemente la estirpe de la revolución del Juche y consolidó aún más la unidad y cohesión del Partido.

Hoy esta unidad y cohesión con el Comité Central como su centro han escalado a un peldaño superior, y su combatividad y poderío se han fortalecido incomparablemente.

El PTC se ha consolidado y desarrollado como partido revolucionario con un porvenir luminoso que lleva adelante, generación tras generación, la ideología y la dirección del Líder.

Mediante el establecimiento de una sólida base ideológico-organizativa y sistema de dirección que le permitían heredar y completar la causa del Líder, nuestro Partido logró llevar adelante de siglo en siglo y de generación en generación su ideología y dirección, sin cometer el menor zigzagueo ni desviación, y mantuvo con firmeza el carácter revolucionario del Partido kimilsungista-kimjongilista. Al poner un gran empeño en la solución del asunto de la juventud ligado directamente con su porvenir, la ha preparado firmemente como su fidedigno destacamento de reserva. Al solucionar brillantemente el problema de la continuación de la causa revolucionaria, ha podido hacerla avanzar con vigor y manifestar su majestuosidad como un partido de luminoso futuro y como un probado partido revolucionario.

Durante el período que revisamos, el PTC se ha fortalecido como un partido invencible que cuenta con un sólido apoyo de las masas y una potente base militar.

Nuestro Partido, que desde el primer día de su fundación ha venido compartiendo las penas y alegrías con las masas populares representadas en el martillo, la hoz y la pluma de su bandera roja, superó pruebas junto con ellas protegiéndolas y atendiéndolas con sumo cariño incluso en los momentos cruciales en que la patria y la revolución se hallaban ante el dilema de seguir existiendo o desaparecer. A través de una lucha llena de altibajos y pruebas, nuestro pueblo ha llegado a confiar enteramente su destino al Partido, con una fe absoluta, y este se ha consolidado y desarrollado como un partido revolucionario, como un partido- madre, arraigado hondamente en él y unido con las masas populares mediante la conformidad de voluntades y sentimientos.

Al hacer del Ejército Popular un ejército revolucionario sin rival del Partido, infinitamente fiel al mismo, y al convertirlo en su sostén inconmovible, el PTC ha podido cumplir con su función y papel combativos como un poderoso Estado Mayor de la revolución del Songun. El hecho de haber combinado correctamente la política y el asunto militar y asegurado su dirección sobre las fuerzas armadas revolucionarias constituye un éxito importante que nuestro Partido ha logrado en su construcción. La historia muestra que un partido sin el apoyo de las masas, sobre todo con una base militar frágil, no puede evitar la suerte de una vela expuesta al viento frente a las tempestades y pruebas políticas, ni llevar a cabo ninguna causa por muy justa que sea.

El PTC ha conducido a la victoria la lucha revolucionaria y la labor de construcción con el original método de dirección de confiar firmemente en las masas populares, sujeto de la revolución, y de apoyarse completamente en ellas.

Las brillantes victorias y éxitos que hemos cosechado en la causa revolucionaria del Juche no son de ninguna manera obras de alguna fuerza misteriosa, sino preciosos frutos de la dirección de nuestro Partido que confía y se apoya en un gran pueblo y valiosas cristalizaciones que nuestro pueblo ilimitadamente fiel a la dirección del Partido ha creado con su sangre y sudor patrióticos.

Nuestro Partido fogueó a las masas populares y las agrupó a su alrededor honrándolas como dueñas de la revolución y aplicando la línea de masas revolucionaria. Abriéndose paso, junto con el Partido, en las severas pruebas, nuestro pueblo se ha preparado como un potente sujeto de la revolución que forja su destino con su propia fuerza, como seguidor, consejero y ayudante sin par de nuestro Partido.

En su lucha este consideró como principio irrenunciable solucionar, apoyándose en las masas populares, todos los problemas que se presentaban en la lucha revolucionaria y la labor de construcción. Elaboró su línea y política en reflejo de la voluntad y demanda de las masas populares, siempre compenetrándose y compartiendo las penas y alegrías con ellas, y produjo continuos auges en la lucha revolucionaria y la labor de construcción movilizando plenamente su fuerza espiritual y creativa mediante el trabajo político. Frente al poderío espiritual de las masas populares armadas y concienciadas ideológicamente por el Partido, las sanciones y el bloqueo inauditos de los imperialistas, y sus viles maquinaciones de desintegración no tuvieron efecto y en nuestra patria se produjeron sucesivamente hechos sorprendentes que trocaban la desgracia en suerte. La experiencia práctica de nuestro Partido muestra que se puede conducir vigorosamente la causa revolucionaria en medio de cualquier dificultad si se fortalece el sujeto de la revolución y se eleva su papel.

El hecho de que el PTC se haya consolidado y desarrollado como partido revolucionario del Juche y del líder y haya obtenido éxitos extraordinarios en la causa revolucionaria del Juche, es un valioso fruto de las originales ideas y teorías y destacada dirección del gran compañero Kim Jong Il sobre la construcción del Partido y constituye un brillante ejemplo de la edificación del partido revolucionario.

Si queremos colocar la labor partidista en un peldaño superior, es preciso analizar con seriedad su estado general y real, romper audazmente con el anticuado molde de formalismo y renovarla por completo.

Aunque nuestro Partido ha declarado una guerra y lucha contra el abuso de autoridad, el burocratismo y los actos ilícitos y corruptos, todavía no se han eliminado por completo estos vicios.

Si se tolera y perdona el abuso de autoridad y el burocratismo y proliferan actos ilícitos y corruptos, nacen el despotismo y la arbitrariedad. Y si se repiten estos males, crecen los brotes de la oposición al Partido. Hay que continuar firmemente y con paciencia la lucha contra el abuso de autoridad, el burocratismo y los actos ilícitos y corruptos entre los funcionarios, hasta arrancarlos por completo.

Las organizaciones partidistas fallan en la dirección sobre la labor económica.

El nuestro es un partido gobernante socialista que se responsabiliza del destino de la patria y el pueblo, del desarrollo económico del país y del mejoramiento del bienestar de la población. Tanto con la consolidación del Partido como con el establecimiento del sistema de su dirección unitaria se pretende, en fin de cuentas, hacer al país poderoso y próspero y asegurarle al pueblo una vida envidiable. Las organizaciones del Partido a todos los niveles, sobre todo los departamentos de su Comité Central, tienen que mejorar decisivamente su dirección para el cumplimiento de la política y las orientaciones sobre la economía, conscientes de la responsabilidad y misión que asumen ante la patria y el pueblo en la construcción socialista.

Para un partido que hace la revolución resulta a todas luces inadmisible dar las espaldas a la realidad y elogiarse a sí mismo, con el aire de autosuficiencia y sin querer analizar el trabajo con ojos críticos. Es un acto tan absurdo como pincharse el ojo con su propio dedo. Hemos de mostrarle al pueblo la imagen de un partido revolucionario y combativo, reconociendo con audacia y superando a tiempo los errores que se puedan cometer en el proceso de la revolución.

Las organizaciones del Partido a todos los niveles harán un correcto análisis y balance tanto de los éxitos como de las deficiencias en el trabajo durante el período del que rendimos cuenta y, sobre esta base, se esforzarán activamente por registrar un viraje en la consolidación y el desarrollo del Partido y en el trabajo partidista.

Compañeros:

A fin de realizar con éxito las importantes tareas que se presentan para llevar a la cima la causa socialista, la causa revolucionaria del Juche, enarbolando la bandera de la transformación de toda la sociedad según la exigencia del kimilsungismo-kimjongilismo, es preciso consolidar y desarrollar al PTC como eterno Partido kimilsungista-kimjongilista y elevar de continuo su papel rector.

Fortalecerlo como el Partido de los grandes Líderes Kim Il Sung y Kim Jong Il es la tarea general de su construcción. En ello reside la garantía decisiva para completar la causa revolucionaria del Juche.

Hay que librar enérgicamente la lucha por transformar a todo el Partido según la exigencia del kimilsungismo-kimjongilismo enalteciendo a Kim Jong Il como eterno Líder del Partido del Trabajo de Corea.

Él es el símbolo del poderío del PTC y su eterno Líder. Enaltecerlo invariablemente como eterno Líder del PTC es la suprema exigencia de nuestra revolución y la voluntad y el deseo unánimes de todos sus militantes y pueblo. Sólo enalteciéndolo como su Líder y manteniendo de manera constante y cumpliendo a cabalidad sus pensamientos y lineamientos, el PTC puede conducir también en el futuro la causa revolucionaria del Juche por el camino de victorias y glorias.

La transformación de todo el Partido según la exigencia del kimilsungismo-kimjongilismo es una escala más profunda y desarrollada del proceso de la identificación del mismo con el kimilsungismo presentada por Kim Jong Il, y el lineamiento estratégico de la construcción del PTC por mantener su carácter revolucionario como partido del Líder y agrandar sin descanso su capacidad combativa y directiva.

Hemos de sostener en alto el gran kimilsungismo-kimjongilismo como eterna ideología rectora de nuestro Partido y revolución y defender resueltamente y hacer brillar infinitamente los inmortales méritos de dirección de los Líderes.

Los pensamientos y méritos revolucionarios de los grandes compañeros Kim Il Sung y Kim Jong Il constituyen la arteria que asegura la sucesión sanguínea de nuestro Partido y el estandarte de la lucha y la fuente de la victoria que exhortan y empujan la construcción de este y la causa revolucionaria del Juche. A las organizaciones del Partido les incumbe tomar como su plataforma y materializar sin la menor concesión ni desvío las instrucciones de los grandes Líderes y los lineamientos y políticas presentados por ellos, y encauzar y subordinar todos los trabajos a defender y hacer brillar sus pensamientos y méritos.

Hemos de profundizar más la labor por establecer el sistema de dirección unitaria del Partido, conforme a la exigencia de la revolución en desarrollo.

El núcleo de esta labor consiste en convertir el Partido en una cristalización ideológica y de credo pertrechando a toda su militancia con el gran kimilsungismo-kimjongilismo.

Debemos llevar adelante la lucha revolucionaria y la labor de construcción tomando esa doctrina como su única guía y realizar la construcción y actividad del Partido consecuentemente adheridos a su postulado. Mediante una lucha enérgica contra toda corriente y elemento ideológicos espurios opuestos a la ideología revolucionaria del Líder y a la política del Partido, debemos lograr que no penetren en su seno otras ideas ajenas al kimilsungismo-kimjongilismo y a la política del Partido que es su encarnación. Hace falta guiar a todos los militantes a armarse firmemente con esa doctrina y con el lineamiento y la política del Partido y ponerlos en práctica considerándolos como su firme credo.

Al profundizar la labor por el establecimiento del sistema de dirección unitaria del Partido, es menester dirigirla a consolidar su monolítica unidad y cohesión político-ideológicas con el Comité Central como su único centro.

En esa tarea resulta esencial absolutizar y defender decididamente la autoridad del Comité Central del Partido que es el centro de la unidad y la dirección. Sin tolerar jamás ni pasar por alto la más insignificante manifestación que denigre la autoridad de los grandes Líderes y la del Partido y les desafíe, debemos combatirla con intransigencia y aplastar hasta la última consecuencia el ataque y la calumnia de todos los enemigos de clase contra ellos.

Hay que apreciar como las niñas de los ojos la unidad ideológica y la cohesión revolucionaria de todo el Partido con el Comité Central como su centro y lograr que en su seno reinen siempre el espíritu y el hábito de la unión. Todos los cuadros y otros militantes serán abanderados en la lucha por lograr la unidad y cohesión del Partido, conscientes de las experiencias y lecciones que este ha aprendido en la batalla contra el sectarismo. Han de establecer rigurosamente una disciplina y un orden revolucionarios que permitan movilizar a todo el Partido como un solo hombre bajo la dirección unitaria de su Comité Central.

Es preciso que todos los trabajos se organicen y efectúen bajo la dirección unitaria del Comité Central del Partido, y que traten los asuntos planteados con arreglo a su conclusión. Hace falta que las decisiones y directivas del Partido se transmitan sin demora hasta sus instancias más inferiores y se cumplan de inmediato. Todas las organizaciones y los militantes del Partido tienen que materializar a todo trance los lineamientos y orientaciones de este y observar rigurosamente la disciplina y el orden en el trabajo.

Hay que constituir sólidamente las filas del Partido y la revolución y robustecer por todos los medios su poderío combativo.

Las organizaciones del Partido deben prestar primordial atención a estructurar sus filas y las de cuadros, armazón nuclear de la revolución.

Les compete seleccionar y ubicar como cuadros a quienes están dispuestos a trabajar según el propósito del Partido, con la fidelidad a este, la entrega al pueblo y la alta capacidad práctica, y gozan de la confianza de las masas.

Es importante que las instituciones de formación de cuadros del Partido eleven la calidad de la enseñanza y mejoren la reinstrucción de los funcionarios en activo y que las organizaciones del Partido realicen bien la labor de formación de cuadros de reserva. A estas últimas les incumbe intensificar la educación y el control de los cuadros de modo que forjen sin descanso su partidismo en medio de la práctica y en el crisol de la vida partidista.

Hace falta mejorar la labor de engrosar las filas del Partido e intensificar la organización y orientación de la vida partidista de los militantes de acuerdo con la demanda del desarrollo de la realidad.

Observando rigurosamente el orden y el principio partidista establecidos, hay que engrosar en lo cualitativo las filas del Partido con militares, obreros, campesinos e intelectuales que desempeñan el papel de núcleo y vanguardia en la defensa de la patria y la construcción del socialismo siguiendo con fidelidad la dirección del Partido.

Las células y otras instancias del Partido deben organizar y dirigir la vida partidista e implantar un consciente hábito de vida interna enfocándose principalmente en el incremento de la fidelidad al líder y en estrecha relación con el cumplimiento de las tareas revolucionarias. Todos los militantes, conscientes de su condición, deben ser siempre ejemplos para las masas en el cumplimiento de las tareas revolucionarias y vanguardias que las guían.

Las organizaciones del Partido deben intensificar más la labor con las masas y aglutinarlas a su alrededor.

Hace falta que dirijan un gran esfuerzo a la labor con las masas fundamentales para que desempeñen el papel de vanguardias en la realización de las tareas revolucionarias. Al profundizar la labor con las masas, deben mantener el principio de no ver el documento sino al hombre en acción, apreciar a las personas a partir de su fidelidad actual y no de su pasado, y educar y ganar a amplias masas con excepción de los elementos hostiles que son una ínfima minoría.

Si la unidad monolítica es lo más importante para la revolución, la voluntad del pueblo lo es para la unidad monolítica. Las organizaciones partidistas deben captar esa voluntad a tiempo y con exactitud y solucionar los asuntos que se plantean, para que las amplias masas sigan al Partido confiando de corazón en él.

Tienen que organizar y efectuar todos los trabajos conforme a la voluntad del pueblo y combatir los fenómenos de darle la espalda o de perturbarla.

Hay que registrar un viraje radical en el trabajo ideológico del Partido.

El trabajo ideológico es uno de los quehaceres básicos de este, y solucionar todos los problemas planteados anteponiendo dicho trabajo y movilizando la fuerza espiritual de las masas es un modo tradicional de nuestro Partido de hacer la revolución. Solo con un viraje en la labor ideológica del Partido es posible producir un gran cambio en el conjunto de las actividades partidistas y en la lucha revolucionaria y la labor de construcción.

Hace falta materializar cabalmente el principio del control unitario en el trabajo ideológico. Esta es una labor encaminada a armar a todo el Partido y pueblo con los pensamientos del Líder para que respiren y actúen con una sola ideología. En ella no deben permitirse el más insignificante elemento o “excepción” que contravengan la ideología partidista.

Es menester concentrar la fuerza en la educación ideológica para formar a los militantes y otros trabajadores como genuinos kimilsungistas-kimjongilistas.

Las organizaciones del Partido realizarán con eficiencia la educación en el patriotismo de Kim Jong Il, la convicción, la conciencia clasista y antiimperialista y la moral, tomando como fundamental la educación en la grandeza de los Líderes, y avivarán fuertemente la fiebre revolucionaria de estudio en todo el país. Prepararán a todos los militantes y otros trabajadores como genuinos revolucionarios que, conservando la fidelidad al Líder como su credo inalterable, asimilan el kimilsungismo-kimjongilismo hasta los tuétanos y marchan por el camino de la revolución sólo en pos del Partido por muy furiosa que sea la tempestad que lo impide. Hay que preparar a todos los militantes y otros trabajadores como resueltos defensores y puntuales ejecutores de la política y el lineamiento del Partido que, conscientes de su justeza, los materializan a toda costa.

La educación ideológica tiene que realizarse de modo eficiente, conforme a las peculiaridades y al grado de preparación de las personas, tomando como fundamental el cumplimiento de las tareas revolucionarias, de modo que ellas mismas se identifiquen con la idea y la intención del Partido y las acepten como suyas. Según exige el método de ataque de precisión en la labor ideológica, es necesario definir con acierto el blanco de la ofensiva ideológica y dirigirle su fuego intensivo, sucesivo y certero. Hay que librar con pujanza la labor ideológica recurriendo a todos los métodos y medios propagandísticos y de exhortación como la educación, la agitación, la conferencia, la prensa, etc., para solucionar los problemas a los que da importancia el Partido, de modo que en todo el país reine el espíritu revolucionario de nuestro Partido y se aviven las furiosas llamaradas de un nuevo salto e innovación.

Es preciso encarnar en todo el trabajo partidista la idea de dar prioridad a las masas populares.

Esto es un requisito intrínseco de nuestro Partido que lucha en beneficio de las masas populares y actúa apoyándose en ellas.

Toda su labor y actividad deben efectuarse poniendo a las masas populares en el centro. Es menester lograr que en todo el Partido predomine la atmósfera de confiar en la fuerza del pueblo y apoyarse en este y canalizar el trabajo partidista al fomento de su bienestar.

¡Todo el Partido, a servirle al gran pueblo con total entrega!, esta es la consigna de lucha que hoy tiene que enarbolar nuestro Partido. Debemos considerar como principio inviolable respetar al pueblo, velar por su destino y conceder preferencia absoluta a sus intereses y comodidades.

Los cuadros y otros militantes del Partido tienen que mostrarse infinitamente modestos ante el pueblo grabando en su corazón el significado de la preponderancia, el respeto y el amor al pueblo que propugna el Partido, y ser sus fieles servidores que, siendo los primeros en abrir paso entre la nieve, trabajan más si lo desea el pueblo y si esto le reporta beneficio.

En el momento actual el abuso de autoridad, el burocratismo y los actos ilícitos y corruptos son “enemigos principales” a todas luces intolerables que impiden materializar en el trabajo partidista la idea de dar prioridad a las masas populares.

Solo librando con mayor intensidad la lucha contra esos vicios nuestro Partido puede mantener su naturaleza intrínseca como Partido-madre que atiende con responsabilidad el destino del pueblo y proteger y asegurar plenamente las demandas y los intereses de las masas populares.

Los funcionarios del Partido no deben exteriorizar esos vicios ni en su más insignificante manifestación en el trabajo y la vida encarnando y convirtiendo en un principio de la vida la concepción del pueblo de nuestro Líder y General. Las organizaciones partidistas deben analizar minuciosamente los fenómenos como el abuso de autoridad, el burocratismo y los actos ilícitos y corruptos que aparecen entre los funcionarios de distintos sectores, encontrar sus raíces y tomar medidas decisivas para eliminarlas.

A fin de acabar hasta las últimas consecuencias con esos vicios se necesita intensificar la lucha ideológica y el control organizativo. Es de particular importancia revelar sin ninguna omisión esas manifestaciones que afloran entre los cuadros partidistas y aplicar un severo castigo partidista a los que llevan puesto el gorro de funcionario partidista y abusan de la autoridad, practican el burocratismo y perpetran actos ilícitos y corruptos.

Hay que elevar de continuo el papel rector del Partido en la lucha revolucionaria y la labor de construcción.

Es necesario asegurar con firmeza la dirección partidista y la orientación y medidas políticas sobre todas las esferas de la vida social: la política, los asuntos militares, la construcción económica y cultural, la actividad de las organizaciones de trabajadores, etc. A todas las organizaciones del Partido les atañe conocer y controlar el trabajo de sus respectivas esferas y unidades y tomar a tiempo medidas pertinentes para que ese trabajo se efectúe de acuerdo con la idea e intención del Partido y las demandas de su política. Siempre con un rasero político exacto, todas sus instancias deben preocuparse por que los organismos estatales y económicos, los de las fuerzas armadas populares, de la justicia y la procuraduría, de la seguridad estatal y pública y de todas las demás esferas y unidades efectúen sus labores tal como desea el Partido. También les hace falta intensificar su dirección sobre las actividades de las organizaciones de trabajadores: la Unión de la Juventud, la Federación General de los Sindicatos, la Unión de Mujeres y la Unión de Trabajadores Agrícolas, para que ellas agrupen compactamente a todos los miembros alrededor del Partido y los exhorten al cumplimiento de la política de este, tomando por su tarea central la educación ideológica. Deben solucionar con éxito los problemas que se presentan en la construcción de una potencia socialista con el método de poner en acción las agrupaciones y a las masas e incitar la disposición ideológica de estas anteponiendo la labor política.

Los comités partidistas a todos los niveles reforzarán su dirección colectiva, asegurarán así la uniformidad en orientar la labor de sus respectivas regiones y unidades y pondrán de pleno manifiesto la iniciativa de las masas sin permitir el subjetivismo y la arbitrariedad de algunos funcionarios.

Hay que mejorar decisivamente el papel de las organizaciones partidistas a todos los niveles en la materialización de los legados de los grandes Líderes y de la política económica del Partido.

Reanimar la economía del país y mejorar el bienestar del pueblo es el legado de capital importancia de los grandes Líderes y la más importante tarea que nuestro Partido tiene hoy por delante.

Todas ellas, desde su Comité Central hasta sus instancias de base, tienen que concentrar su trabajo en mejorar la labor económica y dar solución al problema de la vida del pueblo. Deben dar prioridad al cumplimiento cabal e incondicional de los legados de los grandes Líderes y de las tareas revolucionarias asignadas por el Partido. Les compete enrumbarlo y subordinarlo todo a la ejecución de la política del Partido y las tareas revolucionarias principales que corresponden a sus respectivas ramas y unidades y guiar a los cuadros, militantes y trabajadores a cumplir cabalmente con su responsabilidad y misión en sus respectivos puestos.

Las células y otras instancias de base del Partido son unidades ejecutoras destinadas a cumplir directamente los legados de los grandes Líderes y las tareas políticas indicadas por el Partido, y unidades de combate principales de nuestro Partido que se hallan en la avanzada para poner en práctica sus ideas y defender sus políticas. Las organizaciones partidistas de base en las fábricas y empresas tienen que fortalecerse a sí mismas y promover la normalización de la producción, tomando como eslabones principales la fuerza espiritual de las masas, las ciencias y técnicas y la labor de abastecimiento. Especialmente, las de las unidades otrora dirigidas directamente por los grandes Líderes y el Partido deben convertir a estas en modelos de la época para que se pongan en la delantera de la lucha por la construcción de una patria poderosa y próspera y el mejoramiento de la vida del pueblo.

Los comités partidistas de provincias, ciudades y distritos tienen que cumplir plenamente con su responsabilidad y papel en la materialización de la política económica del Partido y el mejoramiento del bienestar del pueblo.

El de provincia es una unidad regional que ayuda al Partido en su dirección y que ocupa un lugar importante en el desarrollo económico del país. Solo cuando sean robustas sus organizaciones, se hará potente nuestro Partido, se pondrá en pie el conjunto de la economía y se hará poderoso y próspero el país. Es preciso que elaboren la estrategia y el plan realista y de perspectiva para llevar a vías de hecho las instrucciones de los grandes Líderes y la política del Partido, sin dejar de poner su empeño en los asuntos internos propios, así como promover la economía provincial y resolver el problema de la vida de su población con su propia fuerza concentrando esfuerzos en el cumplimiento de las tareas capitales.

Las organizaciones partidistas en las ciudades y distritos son unidades de dirección y ejecución terminales de nuestro Partido, y las ciudades y los distritos constituyen zonas principales de la campaña para materializar la política del Partido sobre el mejoramiento de la vida del pueblo. Les atañe poner empeño en los asuntos apremiantes para el desarrollo de la economía local y la vida del pueblo y solucionarlos uno a uno, de forma concreta, de acuerdo con su situación.

Los departamentos del Comité Central del Partido, sobre todo el de Organización y Dirección y el de Propaganda y Agitación, deben encauzar y subordinar su trabajo a la materialización de la política económica del Partido y al mejoramiento de la vida del pueblo y procurar que sus éxitos en el trabajo se expresen en la referida actividad. Tienen que ejecutar incondicional y puntualmente las políticas y orientaciones del Partido correspondientes a sus respectivas ramas y responsabilizarse por entero del resultado del trabajo de estas ramas ante el Partido. Tomarán medidas efectivas y ofrecerán ayuda activa a las organizaciones inferiores para que cumplan con iniciativa e inventiva las políticas y orientaciones del Partido correspondientes a sus respectivas regiones y sectores, especialmente las relacionadas con la labor económica y el mejoramiento de la vida del pueblo.

Hay que romper los viejos moldes en el método de trabajo partidista y aplicar en todos los aspectos los métodos de trabajo del gran General.

Se trata de los más revolucionarios y populares que consisten en entrar en las masas, unirlas en torno al Partido y movilizarlas a empeñarse a conciencia en la lucha revolucionaria y la labor de construcción, y en resolver todos los problemas de manera creadora y eficiente rechazando toda formalidad y molde.

Es preciso superar la tendencia administrativa en el trabajo partidista y convertir este en una labor, a la letra, para con la gente.

Las organizaciones y los funcionarios del Partido tienen que poner el punto final al método y estilo burocráticos que reemplazan la labor partidista con reuniones y documentos y cambiar el rumbo hacia la labor política sobre el terreno y hacia el trabajo con el sentimiento de la gente. Una de sus funciones principales consiste en bajar a las unidades inferiores y enseñar, ayudar y guiar a sus funcionarios y trabajadores. También la labor de inspección y orientación del Partido tiene por objetivo mejorar el trabajo de la unidad correspondiente, ayudar y estimular a sus funcionarios en el trabajo.

Es preciso rechazar las formas y métodos anticuados y los estereotipos y renovar los métodos de trabajo partidista conforme a la exigencia del nuevo siglo.

Las organizaciones partidistas a todos los niveles, en vez de transmitir y retransmitir los documentos y los lineamientos del Partido, deben adoptar medidas realistas para su materialización asumiendo plena responsabilidad del trabajo de sus respectivas ramas y unidades, y realizar simultáneamente y con rapidez la planificación y el mando de esa operación. Al renunciar a la manera de obrar como bomberos, tienen que empujar con visión de futuro el trabajo de sus respectivas ramas y unidades y cerciorarse de antemano de los problemas que puedan surgir, para tomar medidas previas. A los funcionarios les toca eliminar el estilo de trabajar con un fervor efímero y empujar todos los trabajos con persistencia hasta llevarlos a cabo, para que realmente coadyuven a mejorar la vida del pueblo y fortalecer el país.

Hemos de consolidar y desarrollar sin cesar el Partido como el de Kim Il Sung y Kim Jong Il y elevar por todos los medios su papel dirigente, para así registrar un viraje en la lucha histórica por transformar a toda la sociedad según el kimilsungismo-kimjongilismo.

Compañeros:

Nuestra revolución iniciada en el Paektu ha avanzado mucho allanando un camino lleno de nieve que no ha sido recorrido por nadie para llegar a una fase de auge de la causa revolucionaria del Juche. Los cambios seculares que se han producido y las grandes victorias que se han alcanzado en esta tierra a través de una rigurosa y enorme lucha han mostrado elocuentemente que nadie puede detener el avance de nuestro Partido y pueblo que enarbolan la bandera del kimilsungismo-kimjongilismo y que nuestra revolución cosechará con toda seguridad su victoria final.

Aunque hoy las maniobras de los imperialistas y sus seguidores encaminadas a impedir nuestro victorioso avance se vuelven más intensas y virulentas, no pasan de ser el último intento desesperado de los que se precipitan hacia su ruina. El tiempo y la justicia están de nuestro lado, y nuestra capacidad de fortalecernos con nuestros propios recursos se multiplica ante las severas pruebas.

Al materializar a cabalidad las tareas indicadas por el VII Congreso del Partido, hemos de acelerar enérgicamente la construcción de una potencia socialista y anticipar el triunfo definitivo de la causa revolucionaria del Juche.

Triunfará infaliblemente la honrosa causa de las masas populares por la independencia, la del Partido kimilsungista-kimjongilista.

Marchemos todos enérgicamente para consolidar y desarrollar el Partido, culminar la causa socialista, reunificar de manera independiente a la patria y alcanzar la independencia en el mundo, estrechamente unidos en torno al Comité Central del Partido, con la bandera revolucionaria del kimilsungismo-kimjongilismo en alto.

Kim Jong Un
Pyongyang, 8 de Mayo del 105 (2016)

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2 respuestas a Informe del Mariscal KIM JONG UN sobre las labores del Comité Central del Partido del Trabajo de Corea ante el VII Congreso (texto íntegro)

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