Continúan la demagogia anti-República Popular Democrática de Corea y la campaña de enfrentamiento fratricida de los títeres surcoreanos.

    Hace poco, la camarilla traidora de Park Geun-hye llevó al Sur de Corea a un norcoreano que trabajaba en la Representación de la RPDC acreditada en Gran Bretaña y huyó junto con sus familiares para evadir el castigo penal correspondiente a sus cargos como desfalco de muchos fondos públicos, venta de secretos estatales y violación sexual contra una menor.

    Ya en junio pasado, se le había llegado la indicación de regresar a la patria para la pesquisa.

    La Fiscalía Central de la RPDC investigó sus delitos y emitió el 12 de julio la resolución de inicio de pesquisa sobre los cargos mencionados.

    En lugar de someterse al castigo penal, el delincuente huyó abandonando a la patria y a sus padres y hermanos exponiendo su naturaleza de escoria humana que no tiene ni la mínima obligación moral ni una pizca de conciencia.

    Con el designio malintencionado de manchar la imagen exterior de la RPDC y distraer la atención de la población surcoreana indignada por la dominación antipopular, los títeres surcoreanos secuestraron anteriormente a plena luz del día a las inocentes ciudadanas norcoreanas y las llevaron al Sur de Corea.

    Insatisfechos con este incidente de terrorismo, trajeron esta vez a ese tipejo que no vale ni un comino para utilizarlo en la demagogia anti-RPDC y la campaña de confrontación fratricida.

    Lo miserable del caso es que ellos están empeñados en elevar el rango del fugitivo mintiendo que él es hijo de un ex combatiente de lucha antijaponesa y se encargaba de las labores partidistas en la Representación.

    Aunque la banda de Park Geun-hye, aturdida ante el creciente prestigio de la RPDC, intensifica la propaganda tendenciosa sobre esta parte connacional movilizando hasta los delincuentes y escorias humanas, esto no da otro resultado que demostrar su situación miserable.

    Lo grave del caso es que las autoridades de Gran Bretaña, autodenominada como país constitucional, entregaron al delincuente a los títeres surcoreanos despreciando la justa demanda de la RPDC y las costumbres internacionales de extradición.

    Tan pronto como ocurriera este incidente, la RPDC avisó a la parte británica los crímenes del fugitivo y demandó su extradición para el interrogatorio.

    Pero, la parte británica entregó al fugitivo y sus familiares sin pasaportes a los títeres surcoreanos faltando al compromiso de proteger a los diplomáticos extranjeros acreditados en su país.

    De esta manera, Gran Bretaña se hizo cómplice del delincuente y cometió la falta de instigar la campaña de enfrentamiento fratricida de los títeres surcoreanos.

    Esta conducta infiel empeorará las ya complicadas relaciones entre ambas partes coreanas, lo cual tampoco le será provechoso al país europeo.

KCNA