Carta del embajador ruso en Pyongyang a su camarada asesinado en Ankara

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Como despedida a Andrey Karlov, embajador ruso en Turquía vilmente asesinado recientemente, Alexander Matsegora, Embajador Extraordinario y Plenipotenfiario de la Federación Rusa en la República Popular Democrática de Corea ha hecho pública en la cuenta de Facebook de la embajada la siguiente nota:

ADIÓS, ANDREY…

Es la primera vez que escribo en la página de Facebook de nuestra Embajada. Porque esta publicación es mía personal. No puedo aguantar las lágrimas mientras escribo esto. Ha muerto mi camarada Andrey Karlov. Le han disparado vilmente por la espalda. Delante de las cámaras lo han matado, y luego he podido ver las imágenes de su cara dolorida y convulsionada. Cuando todavía la televisión decía que se encontraba herido y de camino al hospital, Tanya y yo hemos escrito a su mujer Marina, que se encontraba en la inauguración de esa maldita exposición, diciéndole que fuese fuerte y que estábamos con ella, pero entonces nos ha respondido: “han asesinado a Andrey delante de mis ojos, está en el suelo, y ese hombre no deja acercarse a nadie”.

El verano pasado, los Karlov vinieron de visita después de asistir a la Conferencia de Embajadores en Moscú, mientras estábamos de vacaciones. Bebimos te y hablamos de Turquía, país del cual se había enamorado. Nos invitó a ir allí y nos dijo que nos enseñaría lugares preciosos de cuyos nombres no me acuerdo ahora. Después recordamos cómo empezamos a trabajar de joven en Corea del Norte, cómo nos reíamos el uno del otro, cómo crecieron nuestros hijos, cómo años después se hizo Embajador en Pyongyang y yo su Consejero-Ministro. Decidimos que nos turnaríamos para visitarnos en nuestras dachas cuando llegase el más o menos cercano retiro. No, no nos visitaremos en nuestras dachas. Porque él no está vivo, y la mitad de mi corazón y mi alma se han esfumado.

Adiós, Andrey. Te juro que cuando descanses en paz en tu tumba, sonaran las campanas de Pyongyang, las campanas de la Catedral Ortodoxa de la Vida Santa-Dando Trinidad que tú construiste y donde Su Santidad os casó a ti y Marina mientras yo sujetaba sobre tu cabeza la corona con el rostro del Salvador. Adiós, mi mejor amigo, mi hermano, mi más querido camarada.

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