Estados Unidos debe aprender a coexistir con Corea del Norte

En los últimos días los ex burócratas de alto rango, especialistas en el asunto coreano y los de las importantes instituciones de investigación de la política de Estados Unidos dicen que su gobierno debe mejorar las relaciones con Norcorea para la seguridad del territorio.

Argumentan que en la actualidad demandar la desnuclearización de la Península Coreana no tiene sentido, que el golpe militar contra Norcorea es una absurdidad y decisión equivocada porque ella ya ha realizado la miniaturización de las ojivas nucleares y poseyó los ICBM cargables de esas ojivas, y que imponerle las sanciones no es estratagema y es preciso considerar el establecimiento de las relaciones diplomáticas con Norcorea.

Se trata de las aseveraciones basadas en las profundas meditaciones y discusiones.

Retrospectivamente, Estados Unidos y Norcorea se enfrentan en más de 70 años.

poster2015-29En este tiempo el imperio, para estrangular a Norcorea, hizo todo lo suyo, valiéndose de unos y otros medios y métodos.

Durante la guerra coreana de la década de 1950 del siglo pasado la intimidó con la bomba atómica y después del cese al fuego en Surcorea introdujo más de 1000 armas nucleares de varios tipos y realizó ininterrumpidamente simulacros de guerra agresiva de grande y pequeña envergadura contra la misma, continuando el chantaje nuclear sin precedentes.

No contento con esto, le impuso varias sanciones económicas, armó tendencioso alboroto de derechos humanos y practicó vil guerra psicológica. Sus maniobras encaminadas a echar a pique el régimen norcoreano fueron verdaderamente las más prolongadas, atroces y persistentes sin precedentes.

Y, ¿en qué redundaron?

En fin de cuentas solo redundaron en impeler a Norcorea a que poseyera la bomba atómica y la hiciera suprema, en dar origen a una nueva potencia nuclear con poderosa n|capacidad de anticipada nuclear para volar todo el territorio estadounidense.

rodong2016-04-24-01-05El imperio persistentemente intentó negarlo, pero Norcorea lo demostró con la práctica: varias pruebas nucleares subterráneas, la prueba de la bomba de hidrógeno, la explosión de ensayo de la ojiva nuclear, la exteriorización de la ojiva nuclear real aligerada y minorizada, el lanzamiento de ensayo del cohete balístico en el submarino estratégico, el del cohete balístico estratégico de mediano y largo alcance, etc., manifestando plenamente su capacidad de reducir al imperio norteamericano a cenizas de manera que no se volviera a resucitar.

Ahora los especialistas en la situación y los medios de prensa de Estados Unidos y el resto del Occidente comentan que hoy discutir si Norcorea tiene o no la bomba atómica y la capacidad de golpear con el artefacto a Norteamérica es el problema del pasado, que lo problemático es cuándo, dónde y de qué manera Norcorea golpeará al imperio y cuánto este se resguardará de ello y que precisamente esta es la actualidad del enfrentamiento nuclear entre ambos países y la evidente realidad que nadie puede negar.

Estados Unidos, quiera o no, espere o no, se ha visto obligado a reconocer la posesión de la bomba atómica por Norcorea y el chantaje nuclear motivado por ello y al que él se encara y a reflexionar en el desastre que sufriría.

Si el imperio es primero en lanzar el fuego, es natural que el implacable golpe nuclear de Norcorea en un abrir y cerrar de ojos arrasaría las bases militares norteamericanas en Surcorea, volaría todas las mismas en la zona de operaciones del Pacífico y también pondría en caos el territorio estadounidense. Es probable que el imperio se extinga.

La aplicación del embargo o de la presión militar contra Norcorea no es un procedimiento inteligente.

Tratar de conseguir algo con ellos es, como afirmaran los especialistas en los problemas internacionales, es una tontería. Porque ellos solo empujaría a Norcorea a que continuamente haga supremas las fuerzas armadas nucleares.

Pues bien, ¿qué Estados Unidos debe optar?

Un periódico norteamericano comentó que el fracaso de la política sobre Norcorea de la actual administración exigía a los autores de la política tomar la “tercera opción” y no adherirse continuamente a la política anterior que impelió a Norcorea a que más activara la explotación de las armas nucleares.

Por la “tercera opción” se entiende que Estados Unidos renuncie al embargo económico y el chantaje militar contra Norcorea, concierte con esta el acuerdo de paz para finalizar la pasada guerra coreana y reconozca oficialmente su legitimidad.

En conclusión, para el imperio no hay otro remedio que coexistir con Norcorea.

Es probable que Estados Unidos que durante más de 70 años hizo desesperados esfuerzos para estrangular a Norcorea, se sienta incómodo en reconocer su fracaso, pero solo esto lo hará que se resguarde de la catástrofe nuclear.

Estados Unidos tiene que aprender a coexistir con Norcorea.

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