Las llamas de Pochonbo | 80º Aniversario de la Victoria en la Batalla de Pochonbo

Entre las batallas organizadas y dirigidas por el gran Líder Presidente Kim Il Sung en el período de la Lucha Armada Antijaponesa figura la de Pochonbo de gran importancia en la historia coreana que anunció la aurora de la liberación de la patria al pueblo coreano que tenía que ser sometido a la esclavitud colonial debido a la dominación militar del imperialismo japonés (1905-1945).

Sello emitido por el 80º aniversario de la Batalla de Pochonbo

A mediados de la década de 1930 el imperio japonés recrudeció como nunca antes la política encaminada a exterminar a la nación coreana. Mediante la instauración de todo género de leyes infames y el reforzamiento de los aparatos de dominación fascista, perpetró la cruel represión política a los coreanos, mientras intentó aniquilar a estos pregonando que “Japón y Corea eran un mismo cuerpo” y “tenían una misma ascendencia y cepa”. Y divulgó toda clase de demagogias infundadas para lograr que los coreanos renunciaran a su expectativa y esperanza en el Ejército Revolucionario Popular de Corea.

Sobre la base de un análisis de esa situación el Líder Kim Il Sung convocó en marzo de 1937 en Xigang, distrito de Fusong, una reunión de cuadros militares y políticos del ERPC, en la cual presentó la orientación de iniciar la operación de avance hacia el interior del país.

Las unidades del ERPC impulsaron la preparación para realizar dicho proyecto operacional,

La noche del 3 de junio, el grueso del ERPC encabezado por Kim Il Sung subió a la colina Konjang burlando la red de guardias extendida en la zona fronteriza, del que los japoneses alardearon como una “fortaleza inexpugnable”.

En horas de la noche del día siguiente se inició el ataque de los miembros del ERPC. En un santiamén se destrozó la estación de policía y se envolvieron en llamas el ayuntamiento del cantón, el correo, la empresa de protección forestal, el club de bomberos y otros organismos de dominación enemiga.

En las calles se pegaron las hojas de agitación y octavillas y los lugareños salieron a la calle gritando a voz en cuello “¡Viva el General Kim Il Sung!” y “¡Viva la independencia de Corea!”.

Respondiendo a las efusivas aclamaciones de los habitantes, Kim Il Sung pronunció un discurso:

“Ciudadanos:

Miren aquellas llamas. Aquellas furiosas llamas presagian el fin de los enemigos. Aquellas llamas demuestran a todo el mundo que nuestra nación no está muerta, sino que vive, puede vencer a los bandidos, los imperialistas japoneses, en el combate.”

Y continuó que las llamas de Pochonbo se propagarían por todo el territorio coreano.

La batalla de Pochonbo era un evento muy impactante para el imperio japonés que se jactaba de su “ejército indestructible”. Respecto a lo ocurrido, los japoneses expresaron su impresión como si fuera quemado en un segundo el heno recogido durante mil días. Los periódicos y otros medios de prensa extranjeros informaron la noticia de la victoria del ERPC bajo los titulares impresionantes como “Estación de policía hecha una criba”.

Después de la batalla de Pochonbo, el Líder Kim Il Sung, al mando de su destacamento, diezmó al enemigo que lo perseguía en el monte Kouyushuishan. En un intento de recuperarse de la derrota el imperialismo nipón lanzó un ataque a estilo de olas contra el ERPC movilizando a más de dos mil efectivos, pero fue derrotado en la batalla de Jianshanfeng con el saldo de numerosos muertos.

La noticia de la operación de ofensiva hacia el territorio patrio infundió un gran ánimo y emoción a los coreanos y los exhortó a poner en pie como un solo hombre en la sagrada lucha por la liberación del país. La red organizativa del partido y de la Asociación para la Restauración de la Patria se amplió rápidamente a todo el país, los habitantes depositaron una profunda confianza en el ERPC y lo ayudaron en lo espiritual y lo material y muchos jóvenes ardieron en el deseo de incorporarse en él.

Las cada día más crecientes fuerzas de la resistencia popular derribaron al imperialismo japonés en sincronización con la ofensiva general del ERPC, con el resultado de que se liberó el país en agosto de 1945.

Hoy, los coreanos avanzan enarbolando en alto la bandera de fortalecerse con sus propios recursos, frente a las brutales amenazas y bloqueos de EE.UU. y sus seguidores. El espíritu de la independencia y el autosostenimiento nacionales, atesorado en ellos, estimulará sus esfuerzos por acelerar la construcción de una potencia socialista.

Naenara

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