Durante la Guerra de Liberación de la Patria (1950-1953), el imperialismo norteamericano destruyó y saqueó indiscriminadamente en Corea incontables patrimonios culturales de la nación coreana.

Violando la ley internacional, redujo a cenizas con el bombardeo salvaje los templos budistas, tumbas antiguas, miradores, puertas de castillo, etc.

Quedaron destruidos por el ataque aéreo la mayoría de templos budistas como el Pohyon del monte Myohyang, los Jang-an y Singye del monte Kumgang.

En particular, sufrió la destrucción total el Templo Yujom, el más grande de los 4 templos representativos del monte Kumgang y el central de más de 60 templos del mismo lugar.

Sucedió lo mismo en los 50 edificios majestuosos y lujosos del Templo Sokwang de Kosan.

Yongmyong, en los años 30

Los agresores yanquis saltearon la estatua de Buda de oro del Templo Yongmyong de la capitalina colina Moran y la otra del Templo Songbul del monte Jongbang y muchas otras propiedades culturales.

Excavaron las tumbas trillizas de Kangso, patrimonio nacional, para utilizarlas como almacén y convirtieron en las celdas las tumbas antiguas del distrito de Ryonggang.

Tiraron granadas y hasta bombas hacia la Tumba Antigua Anak de la provincia de Hwanghae.

Desbarataron por completo los lugares de interés histórico, inclusive el Pabellón Pubyok de Pyongyang, el Pabellón Puyong de Haeju, la Puerta Namdae de Kaesong.

Destruyeron totalmente 6 museos de la historia distribuidos en Pyongyang, Wonsan, Hamhung, Haeju y otras regiones, saquearon decenas de miles de reliquias culturales, incluyendo más de 6.700 conservadas en esos museos, y quemaron los registros históricos.

Rompieron y usurparon más de 1.200 reliquias y artículos exhibidos en el Museo del Palacio Kyongbok de Seúl y más de 6.000 en el Museo de Bellas Artes del Palacio Toksu.

Los imperialistas norteamericanos deben devolver incondicionalmente todas las reliquias culturales arrebatadas en Corea en el período de la Guerra de Liberación de la Patria y reconocer, pedir disculpas e indemnizar con sinceridad ese crimen.

KCNA