El Estado Mayor General del EPC advierte de la imprudencia militar de EE.UU.

El vocero de Estado Mayor General del Ejército Popular de Corea hizo pública el día 8 la declaración que señala:

Al mismo tiempo que se aprobó en la ONU la brutal “resolución de sanción” contra la RPDC, las fuerzas belicistas norteamericanas actúan imprudentemente y muestran una furia belicosa.

El presidente norteamericano Trump lanza sin titubeo las palabras belicosas tales como “hará una guerra contra el Norte (de Corea) en vez de estar con brazos cruzados el desarrollo de misiles nucleares de largo alcance del Norte que progresa con rapidez” y “la guerra se ejecutará en la Península Coreana y miles de personas no morirán en el territorio principal norteamericano, sino allá”.

En la escena de la ONU, la embajadora norteamericana, Haley chismea abiertamente que “EE.UU. tiene el gran poderío” y “ejercerá todos los derechos a la opción militar incluyéndolo”.

Para colmo, el asistente de seguridad nacional de la Casa Blanca, parloteó: “Si el Norte de Corea posee las armas nucleares capaces de amenazar a EE.UU., lo que es una cosa insoportable para el presidente. Por tanto, estamos preparando todos los proyectos de opción militar inclusive una nueva guerra preventiva para eliminar la capacidad de ataque nuclear del Norte de Corea.”

Además, los belicistas de la capa militar de Pentágono, incluyendo el secretario de Defensa, Mattis, el presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor de EE.UU., Dunford, y el comandante de la Junta de Tropas Especiales de EE.UU. hablan sin vacilación alguna sobre la necesidad de la “operación de descabezamiento”, el “ataque sorpresivo anti-Norte”, la “operación secreta”, la “operación de disturbio interior” y la “operación especial”.

Al mismo tiempo, la 82ª división de infantería paracaidista, único destacamento de lanzamiento aéreo de tropas norteamericanas, se entregó al ejercicio de asalto aéreo y el despliegue móvil de gran envergadura para su intervención en el frente coreano. La 25ª división de infantería y la 10ª división de montaña libran en lugares montañosos los entrenamientos para familiarizarse con la topografía de la Península Coreana.

Se introducen urgentemente en el Sur de Corea las unidades especiales encargadas del terrorismo inclusive “Navy SEAL” que se ganó mala fama por doquier del mundo. Y se impulsa aceleradamente el plan de emplazar en el suelo surcoreano las propiedades estratégicas norteamericanas y las escuadrillas de cazas F-22.

En la base aérea de Edward de California de Estados Unidos, las escuadrillas de B-52H se entregan completamente a la preparación de “operación secreta” orientada a crear el disturbio interno en la profundidad de la RPDC ejercitando el lanzamiento de PDU-5/B, bomba de volantes para la guerra psicológica.

Planean emplazar muchos colectivos piratas inclusive dos flotillas de portaaviones nuclear y el submarino nuclear en aguas de la Península Coreana.

Todas las maniobras militares en la tierra, el mar y el cielo demuestran fehacientemente que la locura de Trump y otras autoridades estadounidenses para provocar la guerra nuclear de agresión a la RPDC sobrepasan la línea peligrosa y llegan a la etapa de acción para la guerra real.

Frente a la grave situación creada, el Estado Mayor General del EPC declara dentro y fuera del país su firme posición de frustrar despiadadamente las provocaciones militares de todas formas que preparan los belicistas norteamericanos movilizando el inagotable poderío militar del ejército revolucionario del monte Paektu consolidado hasta ahora.

Si se detecta un mínimo indicio de la “operación de descabezamiento” que EE.UU. planea atrevidamente contra la Dirección Suprema de nuestra revolución abrigando todavía una vana ilusión, se iniciará de inmediato la operación preventiva de represalia para aniquilar el colectivo de conspiradores.

La “operación de descabezamiento” que persigue el país norteamericano es la perversa maniobra planeada desde hace mucho tiempo para “ocupar rápidamente” a Pyongyang donde se sitúa la Dirección de la Revolución Coreana e impedir el uso de las armas nucleares y los cohetes estratégicos.

Si EE.UU. muestra un mínimo movimiento para llevar a cabo su conspiración, daremos inicio a la justa y preventiva operación de represalia a estilo coreano para exterminar en un santiamén a todos los criminales que inventaron ese complot nefando y participaron en éste.

Aunque fueran entrenados y preparados perfectamente, los comandos enemigos serán eliminados completamente fuera de la línea de bloqueo de las zonas marítimas, las submarinas y el espacio aéreo donde ejerza la soberanía de la RPDC y de la Línea de Demarcación Militar sin poder acercarse a la nuestra Dirección de Revolución.

Contamos con las fuerzas armadas de operación especial de talla mundial con tamaños de no “equipo” ni pelotón, ni compañía y ni batallón.

Será inimaginable la calamidad trágica que sufrirá el país norteamericano por su “operación de descabezamiento” si se despliega la incontenible ira antiyanqui de los oficiales y soldados de las fuerzas de operación especial del EPC quienes consideran la defensa de la Dirección Suprema de la Revolución como la misión suprema del ejército del líder y del partido y el lema principal de los compañeros de arma.

Si los colectivos de las fuerzas armadas de operación especial que están en estado de espera de movilización inicien su operación, el mundo observará claramente el fin trágico del destino de Trump y sus sirvientes bélicos que se atreven a atentar a la máxima dignidad y la Dirección Suprema de la RPDC vociferando la “ejecución de guerra”.

Responderemos con la justa guerra total de eliminar todos los bastiones de los enemigos incluyendo el territorio principal norteamericano a la provocativa “guerra preventiva” que el imperio ideó nuevamente y trata de ejecutarla.

La “guerra preventiva” inventada y preparada nuevamente por los grupos de asistentes de seguridad de Trump es la concepción de guerra de agresión extremadamente provocativa para prevenir de antemano el peligro de EE.UU asestando el golpe inesperado contra nuestras bases nucleares y de misiles que están apuntando el territorio principal norteamericano.

Los inventores de “guerra preventiva” también reconocen por sí mismos que sus actos devienen la bandidesca opción militar que puede causar un escándalo internacional.

Pero, ellos dicen que sería una “opción ideal” que no les dará ningún daño y morirán sólo los coreanos porque la escena de la “guerra preventiva” es la región norteña donde se ejerce la soberanía de la RPDC.

Esto es una ilusión absurda y vana de quien no entiende la realidad cambiada ni su rival ni el corriente de la tendencia cambiado.

La guerra no es el juego.

No deben olvidar que si muestra algún indicio de la “guerra preventiva” de EE.UU., nuestro ejército convertirá el territorio principal norteamericano en la escena de guerra nuclear, antes de que nuestro sagrado territorio se hiciera el campo de guerra.

Francamente dicho, contamos con los fidedignos medios de golpe estratégicos y nucleares de diversos géneros que están apuntando el territorio norteamericano.

3. El intento de “golpe preventivo” de que hablan a menudo los maniacos militares estadounidenses será frustrado despiadadamente por nuestro golpe preventivo más adelantado.

El golpe preventivo ya no es el monopolio de EE.UU.

Nosotros que vinimos preparando de siglo en siglo la batalla de confrontación decisiva con los yanquis, tenemos nuestro propio modo de ataque adelantado capaz de frustrar de antemano cualesquier ataque preventivo militar de EE.UU.

Resulta muy absurdo el que hablan del ataque preventivo contra las bases nucleares y coheteriles de la RPDC.

Una vez se presenta alguna imprudencia militar, nuestro golpe preventivo convertirá en el mar de fuego a todos los objetivos en Seúl y en las zonas de primer y tercer ejércitos surcoreanos en campaña y parará al ataque simultáneo contra la profundidad del territorio surcoreano y al golpe total para aplastar las bases militares de las tropas norteamericanas en teatro operacional del Pacífico.

Todos los medios de golpe a movilizarse en nuestro golpe preventivo mantienen el estado de espera para cumplir satisfactoriamente la orden dada en cualquier momento.

4. La “operación secreta” de EE.UU. destinada a perturbar el interior de nuestro país y derrumbar nuestro régimen se hará añico por la resistencia de todo el pueblo.

La “operación secreta”, de que hablan en estos días los elaboradores de política norteamericanos, no pasa de ser una artimaña irrealizable consistente en descomponer nuestro régimen al infiltrar en nuestro interior a las bandas de comandos, compuestas con los gángsteres, que crearán la perturbación con el asesinato, quema, destrucción y otros tumultos, y vincular la guerra psicológica.

Para este fin, se desarrollan en el territorio propio norteamericano hasta los ejercicios de lanzamiento de bombas de volantes de tamaño grande para la guerra psicológica.

Esta “operación” es una forma de las operaciones especiales, escenificada por EE.UU. en Iraq, Libia y otras regiones del Medio Oriente y en otros países africanos y europeos.

La “operación secreta” de EE.UU. será frustrada por la resistencia antiyanqui de todo el pueblo inclusive 3 millones de miembros de Organización de Niños y 5 millones de jóvenes coreanos.

Se dicen que saldrá siempre victoriosa en la guerra cuando sabe a su rival y a sí mismo y su viceversa.

EE.UU. no sabe nada de nuestros militares y pueblo.

La RPDC es la invencible potencia ideológica, cuyo ejército y pueblo están unidos compactamente en torno a su líder, y es una inexpugnable fortaleza donde todo el pueblo está armado.

La tragedia de los elaboradores de la política norteamericanos reside en que ellos no entienden el hecho de que ya declinó el destino del imperio americano.

Por su ignorancia de sí mismo y su rival, EE.UU. se verá obligado a sufrir el fin miserable.

Ninguno de los agresores quedará vivo en esta tierra donde todo el ejército y todo el pueblo toman en sus manos los fusiles llenos de odio y enemistad a EE.UU.

Los oficiales y soldados del EPC y los miembros del Ejército Rojo Obrero-Campesino y la Guardia Roja Juvenil, armados con el espíritu de defensa a ultranza al líder y la patria, mantienen aguda vigilancia sobre cada movimiento del imperio yanqui y esperan el momento de batalla decisiva.

EE.UU. no debe olvidar ni un momento que cuanto más se pone astuto y abierto su intento de guerra de agresión contra la RPDC, tanto más se intensificará la reacción militar del ejército coreano.

Si EE.UU. ejecuta por fin la imprudente aventura militar despreciando la severa advertencia de nuestras fuerzas armadas revolucionarias, se acelerará más el fin trágico de imperio americano.

KCNA

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