Discurso completo de KIM JONG UN en el desfile militar por el 70º aniversario del Ejército Popular de Corea

Kim Jong Un, Presidente del Partido del Trabajo de Corea y del Comité de Estado de la República Popular Democrática de Corea y Comandante Supremo del Ejército Popular de Corea, pronunció un discurso de felicitación en la parada militar efectuada en conmemoración del septuagésimo aniversario de la fundación del Ejército Popular de Corea.

El texto completo va como sigue:

Valerosos oficiales y soldados del Ejército Popular de Corea,

Comandantes y combatientes de las tropas que han participado en la parada en homenaje del aniversario 70 de la fundación del EPC,

Queridos ciudadanos de Pyongyang y otros habitantes de todo el país:

Hoy celebramos una solemne parada de tropas del EPC en honor al aniversario de la fundación del EPC, fuerzas armadas revolucionarias regulares, por el gran Líder Kim Il Sung.

Si la primera parada efectuada hace siete decenios por las fuerzas armadas regulares en la plaza frente a la estación ferroviaria de Pyongyang fue una demostración de la majestuosidad de la nueva Corea, la de hoy hará gala del aspecto imponente de la poderosa República Popular Democrática de Corea, convertida en una potencia militar.

En este lugar en que evocamos con emoción la enorgullecedora trayectoria del heroico EPC, rindo el mayor tributo y eterna gloria al gran Líder Kim Il Sung y al gran Dirigente Kim Jong Il, el primero fundador y ambos constructores de las fuerzas armadas revolucionarias autóctonas, en reflejo del profundo sentimiento de gratitud de todos los militares y civiles.

Mi sincero homenaje a los mártires revolucionarios antijaponeses y del Ejército Popular quienes con el fusil en la mano dieron sin vacilación la juventud y la vida en aras de la reunificación, independencia y emancipación nacionales y la construcción socialista. Mis calurosas felicitaciones y saludos militantes a los veteranos de la guerra, desmovilizados y todos los militares que conmemoran el aniversario del ejército.

Mi más sincero agradecimiento a nuestros obreros, campesinos y otros sectores del pueblo que con complacencia envían a sus hijos adorados a los puestos de defensa y en medio de pruebas y dificultades han preparado con preferencia absoluta cuanto hacía falta para la combatividad del Ejército Popular.

Compañeros:

Al igual que el 25 de abril en que el gran Líder organizó el Ejército Revolucionario Popular de Corea, el 8 de febrero en que fundó el Ejército Popular de Corea, fuerzas armadas revolucionarias regulares, es un día histórico de gran trascendencia para la construcción de las fuerzas armadas revolucionarias y la causa revolucionaria del Juche.

Tener un poderoso ejército nacional era un sueño adorado de la nación coreana, que estaba condenada a la miserable vida de la apátrida a falta de un ejército que valiera la pena.

Este anhelo secular se hizo realidad setenta años atrás gracias a la acertada orientación del gran Líder Kim Il Sung.

Tras la liberación del país, el gran Líder presentó la creación de un poderoso ejército regular como requisito indispensable de la construcción de un Estado soberano e independiente e impulsó esa tarea con su extraordinaria idea y enérgica dirección, fundando en menos de tres años el EPC, autóctonas fuerzas armadas regulares revolucionarias.

Estamos hablando de un ejército revolucionario que mantiene al pie de la letra las tradiciones de la lucha antijaponesa, heredando el indomable espíritu revolucionario, ricas experiencias y hábiles métodos de combate del Ejército Revolucionario Popular de Corea.

Con el nacimiento de autóctonas fuerzas regulares, nuestra República pudo emerger desde el comienzo como dignificante país del pueblo con su propia segura garantía militar, vencer a las tropas agresoras imperialistas que se jactaban de la “supremacía” mundial y obtener una gran victoria en la Guerra de Liberación de la Patria.

El 25 de abril de 1932 en que echaron sus raíces nuestras fuerzas armadas revolucionarias hizo posible derrotar al vandálico imperio nipón y lograr la sagrada causa de la emancipación nacional. Y el 8 de febrero de 1948, día de nacimiento de las fuerzas armadas regulares herederas de las tradiciones antijaponesas, nos permitió obtener un gran triunfo en la Guerra de Liberación de la Patria y proseguir el avance victorioso de la causa socialista.

Todo el trayecto del EPC estuvo caracterizado por un prolongado estado de tensión y un intenso enfrentamiento en el mayor polvorín y el punto más candente del mundo con el inminente peligro de una nueva guerra.

Fiel a su misión de defender a la patria, la revolución y el pueblo, nuestro ejército frustró todas las arriesgadas provocaciones del enemigo con la línea militar de autodefensa y la consigna de uno contra cien en alto, fortaleciéndose en ese transcurso en indestructibles tropas de combate capaces de vencer de un golpe a cualquier enemigo poderoso.

En los más arduos y difíciles momentos en que hemos tenido que bregar solos contra la alianza imperialista, sin flanco ni refuerzo, el Ejército Popular ha realizado grandes proezas en la heroica lucha de muerte en la primera línea de la revolución bajo la dirección del gran General.

Por contar con un ejército revolucionario élite, puntal inconmovible y abanderado en la defensa del socialismo y la revolución en el frente antimperialista y la avanzada de la construcción de una patria rica y poderosa, nuestra República ha logrado triunfos sucesivos y contundentes en la defensa del socialismo y exhibido su aspecto imponente como una de las mayores potencias militares del mundo.

No tiene su parangón en la historia el milagro de haber logrado por su propia cuenta la gran obra de la fundación del ejército sobre las ruinas y preparado las más poderosas fuerzas militares en medio del más persistente desafío y bloqueo. Esta es una inmensa proeza que pueden realizar solamente el gran Líder y el gran General, eminentes patriotas y comandantes de acero, en su empeño de enriquecer a la nación y fortalecer al ejército.

Oficiales y soldados del Ejército Popular:

El EPC, que con pasos firmes partió solemnemente de la plaza hace siete décadas, ha llegado al presente izando la bandera de triunfo en todos los campos de batallas encarnizadas en defensa de la patria y el pueblo.

Formado hoy como el más poderoso del mundo, constituye el firme pilar de defensa de la paz que previene la catástrofe en la Península Coreana y sus cercanías, así como la patrulla que encabeza la gran marcha de nuestro pueblo hacia el triunfo definitivo del socialismo.

Hoy, nuestro pueblo siente un gran orgullo por tener su valiente ejército que lucha sin descanso con el espíritu e ímpetu del monte Paektu y encuentra renovada fuerza y ánimo en la combatividad de nuestro ejército que se eleva cada día más.

Con ardiente sangre y sudor y entrega total ha conquistado el verdadero amor y confianza del pueblo y con el fervoroso respaldo y apoyo del pueblo logra la unidad monolítica y protagoniza hazañas en la defensa nacional y la construcción socialista.

Tener tan imponente y poderoso ejército de la revolución y del pueblo es el orgullo de nuestro Partido y Estado y la gran dicha de nuestro pueblo.

Para mí es un gran honor asumir la responsabilidad del comandante supremo que dirige a un valeroso ejército revolucionario como ustedes.

En nombre del Partido del Trabajo de Corea, el gobierno de la República y todo el pueblo, vuelvo a felicitar y saludar fervorosamente a todos los oficiales y soldados del heroico EPC en ocasión del aniversario 70 de su fundación.

Combatientes de las columnas en la parada y demás militares del EPC:

Cuanto mayores sean la confianza del Partido y la patria y el amor del pueblo hacia ustedes, tanto más deben esforzarse para defender la patria y la nación con su sincero servicio y abnegación como ejército del Partido y el pueblo.

El Ejército Popular debe consolidar por todos los medios el poderío político y militar correspondiente a la posición de nuestro prestigioso Estado en consonancia con la demanda de la época y la revolución en desarrollo y asegurar militarmente la lucha de nuestro Partido y pueblo para culminar la causa socialista.

La tarea principal que tiene hoy por delante es completar su combatividad como ejército revolucionario al materializar cabalmente la línea estratégica y las tareas presentadas por el Partido para su fortalecimiento, enarbolando la consigna de su identificación con el kimilsungismo-kimjongilismo.

Será ilimitadamente fiel a la dirección del Partido del Trabajo de Corea.

Estamos hablando de un ejército nacido y formado en el regazo del Partido y que tiene la idea revolucionaria y la dirección de éste como fuente de su poderío.

Le compete ser el primer cuerpo y guardia que defienden con el fusil al Comité Central del Partido, confiándole su destino.

Es necesario establecer cabalmente en todo su seno el sistema de dirección única del Partido, implantar un ambiente revolucionario que le permite acatar sus órdenes e indicaciones como un solo hombre y organizar y realizar todas las labores en atención a sus lineamientos y política.

Deben asumir como dos tareas primordiales el fortalecimiento del ejército en lo político-ideológico y en lo moral y dedicar ingentes esfuerzos a convertirlo en fuerzas de firme idea y fe como el séptimo regimiento de la guerrilla antijaponesa y las unidades vanguardia de la Guerra de Liberación de la Patria.

El Ejército Popular intensificará más el entrenamiento para elevar la capacidad de combate real.

He aquí precisamente una manera de defender a la patria socialista y el pueblo y siendo más exigente con los ejercicios se puede formar cuanto antes a un poderoso ejército.

Es preciso renovar sin cesar el contenido, la forma y el método de los ejercicios de acuerdo con la estrategia, táctica e ideología militares del Partido y con la exigencia y modalidad del autóctono método de combate y de la guerra moderna y no interrumpir ni un momento los ejercicios prácticos que asemejan la batalla real.

Ahora que Estados Unidos y sus seguidores forman alborotos en la Península Coreana y sus cercanías, le atañe mantener una vigilancia extrema y dar más acicate a los preparativos de guerra, de modo que los agresores no se atrevan a violar ni afrentar en modo alguno la dignidad y soberanía nacionales.

Las unidades de diversos ejércitos, armas y especialidades tendrán un buen dominio de sus armamentos, se entrenarán para la mayor especialización y de esta manera estarán siempre listas para combatir con alta tecnología en cualquier operación.

En particular, de acuerdo con la exigencia de una nueva fase para convertir a todo el ejército en el de cuadros y modernizarlo, presentarán como importante tarea estratégica la excelente preparación de sus efectivos en todos los aspectos y prestarán primordial atención a su realización.

Al Ejército Popular le atañe establecer una férrea disciplina militar y perfeccionar su aspecto como fuerzas regulares.

Todos los militares, desde el soldado hasta el general, harán suyas las normas y reglas establecidas y se acostumbrarán a observarlas. Las unidades y subunidades y los militares demostrarán su aspecto como fuerzas regulares en cualquier lugar y momento.

Siempre conscientes de que no pueden vivir un instante separados de la población, todos los oficiales y soldados la respetarán y amarán de todo corazón y mantendrán el bello rasgo del ejército revolucionario que se arriesga para defenderla.

Pensarán que para el pueblo no existen tareas importantes o menudas y considerarán como un estilo revolucionario dedicarle todo lo suyo con una actitud de ilimitada sinceridad.

Enarbolando más la consigna patriótica y revolucionaria de Encarguémonos tanto de la defensa nacional como de la construcción socialista, mostrarán el heroísmo sin par en todas las obras para materializar el sueño e ideal del pueblo, con el espíritu creador y la combatividad que todo lo hacen posible, y seguirán siendo los primeros en embellecer a nuestra patria.

Compañeros:

Mientras que persista el imperialismo en la Tierra y continúe la política hostil de Estados Unidos a Corea, jamás puede variar la misión del Ejército Popular como poderoso remedio para defender el país, el pueblo y la paz.

La victoria final pertenece a nuestro Partido y pueblo que empuñan con firmeza el fusil de la revolución.

Estamos seguros de que el Ejército Popular de Corea, que ha venido asegurando con las armas la causa revolucionaria del Juche, seguirá salvaguardando como muralla de acero al Partido, la revolución, la patria y el pueblo y multiplicando su capacidad como defensor de la justicia y la paz.

Por tener al Ejército Popular de Corea ilimitadamente fiel a la dirección del Partido del Trabajo de Corea, nuestra gloriosa patria, la República Popular Democrática de Corea, será eternamente poderosa y próspera.

Todos los oficiales y soldados del Ejército Popular:

Delante de ustedes flameará siempre la bandera del invencible Partido del Trabajo de Corea, dándoles un gran estímulo y conduciéndolos hacia una nueva lucha y victoria.

¡Luchemos con valentía por el Partido, la revolución, la patria y el pueblo!

KCNA

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