Ejército Popular de Corea, invencible ejército revolucionario

Kim Il Sung pasa revista a las columnas de desfile en la ceremonia de inauguración de la Escuela de Pyongyang (1946)

Han transcurrido 70 años desde que el gran Líder Kim Il Sung fundó el Ejército Popular de Corea, fuerzas armadas revolucionarias regulares.

En ese período el EPC ha venido demostrando sin reservas su evidente carácter revolucionario, temperamento combativo y potencial incomparable superando todos los retos y contratiempos de la historia con las potentes armas de la revolución, las de clase.

Siempre se pone a la cabeza en defender al Partido del Trabajo de Corea y lleva adelante la revolución enarbolando la bandera roja.

En el período difícil posbélico barrió sin piedad a los sectarios opuestos al Partido y la revolución y en los severos anales de la revolución sostuvo la revolución y la dirección del Líder con la convicción revolucionaria del Paektu. Cuando algunos países pregonaban que el ejército no tenía que ver con la ideología ni con la política, el EPC fue ilimitadamente fiel a su misión principal como ejército del Líder y del Partido. Y mientras los ejércitos cayeron en víctimas de los caprichos del enemigo disfrazado como pueblo, demostró a plenitud el espíritu de convertirse en balas y bombas para salvaguardar la revolución. La mayor de sus hazañas acumuladas para el Partido y la revolución fue el haber sido el primero en salvaguardar resueltamente la estirpe de la revolución del Juche, enarbolando antes que nadie la bandera de la defensa del Líder, tanto en los momentos gloriosos como en los penosos. No es invariable su entereza de existir para siempre para el Partido y la revolución.

El EPC es el defensor de la justicia que salvaguarda honrosamente la dignidad y soberanía nacional cosechando sucesivas victorias en el enfrentamiento con el imperialismo.

La historia de la construcción socialista en Corea es precisamente la de la confrontación con el poderoso imperialismo, y la marcada solo con los triunfos del invencible EPC.

En la Guerra de Liberación de la Patria, que se podría decir que fue el enfrentamiento entre el fusil y el arma nuclear, el EPC creó un inaudito milagro de haber vencido con las superioridades ideo-política, estratégico-táctica y moral al imperio estadounidense que se jactaba de su “supremacía” en el mundo. Si durante 60 años que siguieron a la conflagración la RPD de Corea logró disipar catastróficas guerras eventuales y salvaguardar fidedignamente el destino del país y la nación, esto es porque el EPC frustró las incesantes maniobras agresivas de la alianza imperialista acaudillada por EE.UU.

No hay nadie que pueda vencer al EPC que tiene ricas experiencias obtenidas en la guerra revolucionaria antimperialista, la gloriosa tradición de las victorias, el espíritu de combatir cada uno a cien enemigos y la inagotable capacidad combativa, y por contar con él la RPDC es como una fortaleza inexpugnable.

El EPC es vanguardia y brigada de choque que abre camino de la construcción socialista, dando muestras de gran abnegación por la prosperidad del país y la felicidad del pueblo.

“¡Encarguémonos tanto de la defensa de la patria como de la construcción socialista!”, este es el lema patriótico que enarbola el EPC. Desde que inscribiera en su nombre la palabra “popular”, el ejército ha dejado huellas indelebles no sólo como defensor de la patria, sino además como benefactor del pueblo mediante su participación en la edificación de un Estado próspero y poderoso.

En la década de 1990 cuando Corea pasaba adversidades inauditas, el EPC creó el noble espíritu y cultura revolucionarios que representaban la época y convirtió la desgracia en suerte y la imposibilidad en posibilidad en los dominios principales de la economía nacional. Muchos prodigios producidos a principios del nuevo siglo en las obras del gran auge son fruto de la gran abnegación de los militares y su espíritu de servir con total entrega al pueblo. También en la nueva centuria de la era Juche ellos se proponen metamorfosear el territorio patrio y preparar parajes civilizados y hermosos del socialismo, y en el empeño por materializar la ideología del Partido y defender su política pretenden convertir en oro los campos, mares y montañas del país.

Por tener al Máximo Dirigente Kim Jong Un, eminente genio del mando militar, el EPC ostentará su condición como el ejército más poderoso y revolucionario en el mundo y realizará méritos relevantes tanto en la confrontación antiimperialista como en la construcción de una potencia socialista.

Naenara

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