El primer viceministro de Relaciones Exteriores de la República Popular Democrática de Corea, Kim Kye Gwan, hizo pública el día 16 la siguiente declaración:

Partiendo de su decisión estratégica de acabar con la ignominiosa historia de relaciones RPDC-EE.UU., el Presidente del Comité de Estado de la RPDC, Kim Jong Un, recibió en dos ocasiones al secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, durante sus visitas a Corea y tomó las medidas realmente importantes y magnánimas por la paz y la estabilidad de la Península Coreana y el resto del mundo.

En respuesta al noble propósito del Presidente del CE de la RPDC, el presidente Trump expuso la posición de eliminar las relaciones hostiles de profunda raíz histórica y mejorar los lazos bilaterales.

Evalué positivamente este hecho esperando que la venidera Cumbre RPDC-EE.UU. sea un gran paso para promover el relajamiento de la situación de la Península Coreana y construir un futuro maravilloso.

Sin embargo, en vísperas de ese encuentro, se oyen en EE.UU., unos disparates provocativos a la contraparte del diálogo, lo cual deviene un proceder muy injusto que causa la decepción.

El asesor de seguridad nacional, Bolton, y otros altos funcionarios de la Casa Blanca y del Departamento de Estado difunden el modo de “renuncia nuclear primero y recompensa después” hablando sin vacilación alguna del modelo de renuncia nuclear de Libia, la “desnuclearización completa, verificable e irreversible” y la “cancelación total de armas nucleares y bioquímicas y misiles”, etc.

Estas opiniones no se inclinan a la solución del problema mediante el diálogo sino son, en su esencia, una expresión del intento muy malsano de imponer a nuestro digno Estado el destino de Libia o Irak que resultaron derrumbados entregando en bandeja sus territorios nacionales a las potencias.

Me veo obligado a expresar la indignación ante tal comportamiento de EE.UU. y dudo si este país desea de veras mejorar las relaciones con la RPDC a través del diálogo y negociaciones sanos.

El mundo sabe muy bien que nuestro país no es Libia ni Irak que llegaron al fin trágico.

Es un acto de imbécil comparar a nuestro Estado, poseedor de armas nucleares, con Libia que se encontraba en la etapa inicial del desarrollo nuclear.

Ya hemos aclarado la forma de ser del tipejo Bolton y ahora tampoco ocultamos nuestro sentimiento negativo a él.

Está claro cómo será el futuro de las relaciones RPDC-EE.UU. en general, inclusive la Cumbre, si la administración Trump acepta las palabras de los seudo-“patriotas” como el modelo de renuncia nuclear de Libia olvidando el antecedente en que los anteriores diálogos bilaterales atravesaban dificultades por culpa de los sujetos como Bolton.

Expusimos ya la voluntad de la desnuclearización de la Península Coreana y declaramos en varias ocasiones que la condición previa de ella es poner el punto final a la política hostil y la amenaza y chantaje nucleares de EE.UU. contra la RPDC.

No obstante, EE.UU. trata ahora de describir nuestras medidas magnánimas y audaces como efecto de su ofensiva de sanción y presión equivocándolas con una muestra de flojedad.

EE.UU. dice que si renunciamos las armas nucleares, nos reciprocará con la recompensa y beneficios económicos.

Nunca hemos construido la economía abrigando una esperanza en EE.UU. y en el futuro tampoco acudiremos a las negociaciones de ese tipo.

Aunque insiste en emprender un camino distinto al de sus antecesoras, la administración Trump sigue recurriendo al caduco proyecto político sobre la RPDC que utilizaban aquéllas cuando nuestras armas nucleares se encontraban aún en la etapa de desarrollo. Esto es una comedia pueril.

Si el presidente Trump repite el antecedente de los predecesores, se registrará en la historia como presidente fracasado de manera más trágica que los ex mandatarios, al contrario con su voluntad inicial de conseguir el éxito más grande que nunca haya logrado sus antecesores.

La administración Trump contará con nuestra respuesta merecida en el caso de que acuda a la Cumbre con la RPDC con la sinceridad para mejorar las relaciones bilaterales.

Pero, si intenta imponernos sólo la renuncia nuclear unilateral llevándonos a un rincón, dejaremos de ser interesados en tal diálogo y nos veremos obligados a reconsiderar nuestra asistencia a la venidera Cumbre RPDC-EE.UU.

 

KCNA