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Kim Jong Un, Presidente del Partido del Trabajo de Corea y del Comité de Estado de la República Popular Democrática de Corea y Comandante Supremo del Ejército Popular de Corea, realizó el 12 de junio de 2018 en el islote Sentosa de Singapur el encuentro y conversaciones Cumbre con Donald J. Trump, Presidente de los Estados Unidos de América, lo cual es el primer evento en la historia de ambos países.

Serán efectuadas por primera vez en el presente siglo las conversaciones entre la RPDC y los Estados Unidos de América gracias a la firme determinación y voluntad de los máximos líderes de poner fin a las extremadas relaciones hostiles entre ambos países que se han venido manteniendo agudamente durante el tiempo más largo en este globo terráqueo y preparar el nuevo futuro para los intereses de los pueblos de dos países y la paz y seguridad del mundo.

En todas partes de Singapur donde se realizaría el encuentro secular esperado tan ansiosamente por todo el mundo estaban aglomerados miles de reporteros nacionales e internacionales y muchos habitantes observando momento a momento ese día que se registraría con letras mayúsculas en la historia.

A las 8:10 de la mañana por la hora local, el Máximo Dirigente Kim Jong Un salió del alojamiento y arribó al Hotel Capella del islote Sentosa de Singapur, sede de las conversaciones.

En el hall principal de lugar de conversaciones, donde los mandatarios de los dos países se encontrarían por primera vez, estaban colgadas una al lado de la otra las banderas de la RPDC y EUA.

A las 9 de la mañana por la hora local, el Máximo Dirigente se reunió con el Presidente norteamericano Trump y se estrechó por primera vez la mano.

Al cabo de más de 70 años de la historia de antagonismo y hostilidad después de ser dividida la Península Coreana, los mandatarios de ambos países dieron sus primeros pasos hacia la reconciliación y se pusieron cara a cara en el lugar de diálogo.

Tras tomar una foto de recuerdo junto con el Presidente Trump, el Máximo Dirigente se dirigió a la sala de conversaciones intercambiando con aquél las palabras amistosas.

Tuvieron lugar las conversaciones privadas entre el Máximo Dirigente Kim Jong Un y el Presidente Trump.

No fueron fáciles los procesos para llegar a ese lugar de hoy, dijo Kim Jong Un y continuó que la historia del pasado nos obstaculizó y el prejuicio y los actos acostumbrados taparon nuestros ojos y oídos, pero hemos venido a este lugar y estamos en el nuevo punto de partida pisoteándolo todo audazmente.

Los líderes de ambos países intercambiaron las opiniones sinceras sobre los problemas prácticos de gran importancia para poner fin a las relaciones hostiles de varios decenios e implantar la paz y la estabilidad en la Península Coreana.

Acto seguido, hubo las conversaciones ampliadas.

En la ocasión participaron por la parte coreana Kim Yong Chol y Ri Su Yong, vicepresidentes del CC del PTC, y el canciller Ri Yong Ho.

Por la estadounidense, tomaron parte Mike Pompeo, secretario de Estado norteamericano, John Bolton, asesor de seguridad nacional, y John Kelly, jefe de la secretaría de la Casa Blanca.

En las conversaciones debatieron de manera global y profunda los problemas para establecer nuevas relaciones RPDC-EE.UU. y el sistema de la paz permanente y duradera en la Península Coreana.

El Máximo Dirigente expresó la alegría de que comparten el mismo sitio con el Presidente Trump y la delegación norteamericana y evaluó mucho la voluntad y el fervor de Trump para solucionar el problema con el método práctico mediante el diálogo y las negociaciones sin tomar en cuenta el pasado hostil.

Expresando la convicción de que la presente Cumbre se extenderá a la mejora de relaciones RPDC-EE.UU., el Presidente estadounidense apreció que gracias a las medidas iniciativas y pacifistas tomadas por el Máximo Dirigente desde el comienzo del año presente se creó la atmósfera de la paz y la estabilidad en la Península Coreana y la región que hace apenas unos meses estaban al punto del choque militar.

El Máximo Dirigente señaló que debido a la arraigada desconfianza y hostilidad existentes entre los dos países fueron producidos muchos problemas y que a fin de lograr la paz, la estabilidad y la desnuclearización de la Península Coreana ambos países deben comprender uno a otro, dar promesa de no tener enemistad entre sí, y tomar medidas jurídicas e institucionales para garantizarlo.

Y mencionó la necesidad de tomar activamente las medidas prácticas para ejecutar en breve tiempo los problemas debatidos en esta ocasión y ejecutar la Declaración Conjunta.

El Máximo Dirigente aceptó en el acto el problema de descubrimiento y devolución de los restos mortales de los uniformados norteamericanos, presentado por el Presidente Trump, y dio orden de tomar las medidas para solucionarlo lo más pronto posible.

Insistiendo en que el establecimiento del sistema de la paz permanente y duradera en la Península Coreana tiene suma importancia en asegurar la paz y seguridad de la región y el resto del mundo, el Máximo Dirigente subrayó la necesidad de tomar una decisión resuelta de cesar, ante todo, las acciones militares que incitan y hostilizan a su contraparte.

El Presidente norteamericano expresó su comprensión al respecto y manifestó su disposición de cesar el entrenamiento militar conjunto EE.UU.-Sudcorea, considerado como provocación por la parte coreana, mientras que se efectúa el diálogo de buena voluntad entre la RPDC y EE.UU., ofrecer la garantía de seguridad a la RPDC y cancelar las sanciones anticoreanas a medida que avance la mejora de relaciones mediante el diálogo y negociaciones.

El Máximo Dirigente aclaró la posición de que si la parte norteamericana siga tomando las medidas para la creación de la confianza verdadera por la mejora de vínculos con la RPDC, ésta podrá seguir tomando de modo correspondiente las medidas adicionales y benévolas de la próxima etapa.

Los líderes de ambos países llegaron a un punto de coincidencia de que es importante observar los principios de acciones por etapa y simultáneas en el proceso de lograr la paz y la estabilidad de la Península Coreana y su desnuclearización.

Ese día hubo un almuerzo en que tomaron parte los mandatarios y los integrantes de conversaciones de ambas partes.

En la ocasión se intercambiaron opiniones de activar más el intercambio de opiniones, los contactos y los viajes entre ambas partes a fin de consolidar los éxitos de las conversaciones RPDC-EE.UU. y lograr un desarrollo trascendental de las relaciones de ambos países.

Terminado el almuerzo, los dos dignatarios dieron un paseo profundizando la amistad.

Kim Jong Un, Presidente del Comité de Estado de la RPDC, y Donald J. Trump, Presidente de los Estados Unidos de América, firmaron la Declaración Conjunta de la histórica Cumbre en Singapur.

El Máximo Dirigente dijo que suscribe hoy la histórica declaración conjunta que anuncia nueva partida sin hacer caso del pasado y agregó que el mundo verá un cambio importantísimo.

El Máximo Dirigente tomó una foto junto con el Presidente Trump como recuerdo de la aprobación del histórico documento e intercambió el saludo de despedida.

Los mandatarios expresaron la esperanza y convicción de que los dos países, que vinieron con hostilidad, desconfianza y odio, avanzarán con vigor hacia el futuro maravilloso y orgulloso de interés mutuo sin hacer caso del pasado desagradable y de que se abrirá una nueva época, la de cooperaciones RPDC-EE.UU.

El Máximo Dirigente invitó al Presidente estadounidense a visitar a Pyongyang en un tiempo apropiado y Trump también convidó a Kim Jong Un a visitar a EE.UU.

Convencidos de que estas invitaciones servirán de otra oportunidad importante para la mejora de relaciones RPDC-EE.UU., ambos líderes las aceptaron con placer.

La Cumbre RPDC-EE.UU. en Singapur, efectuada exitosamente bajo el apoyo y acogida entusiastas de todo el mundo, constituye un gran acontecimiento de significado importantísimo para impulsar más la corriente histórica en la Península Coreana y la región para la reconciliación, la paz, la estabilidad y la prosperidad y para cambiar de manera trascendental las relaciones más hostiles entre la RPDC y EE.UU., de acuerdo con la demanda de la época en desarrollo.

KCNA