Han transcurrido 18 años desde que se diera a luz la histórica Declaración Conjunta del 15 de Junio. Hoy también los coreanos rememoran con gran emoción la época de la reunificación que se abrió en la Península Coreana una vez aprobado dicho documento.

Las relaciones de desconfianza y enfrentamiento entre el Norte y el Sur de Corea que perduraron durante más de la mitad del siglo se convirtieron bruscamente en las de reconciliación y cooperación, se activaron las conversaciones y contactos en diversas ramas y se efectuaron con solemnidad los grandes festivales nacionales con la participación de los compatriotas del Norte y el Sur y en ultramar en los días conmemorativos como el 15 de junio y el 15 de agosto (día de liberación del país). Se ligaron las líneas ferroviarias y carreteras cortadas entre el Norte y el Sur, se abrieron las rutas marítimas y aéreas por las que viajaron los deportistas y artistas del Norte y el Sur, y tuvieron lugar las exhibiciones de materiales históricos, seminarios de los historiadores y exposiciones de fotos, todos estos auspiciados por ambas partes. En los torneos internacionales los deportistas del Norte y del Sur, precedidos por la bandera de la reunificación, entraron en el lugar de la ceremonia de inauguración y las hinchas de ambas partes cooperaron para estimular a sus jugadores, demostrando al mundo que el Norte y el Sur son de una nación homogénea con la misma sangre, idioma y cultura.

El cambio notable en las relaciones íntercoreanas, el inicio de la época de la reunificación del 15 de Junio, fue un fruto alcanzado gracias a la Declaración Conjunta del 15 de Junio que se afirma en la voluntad de lograr tanto la reunificación del país como la coprosperidad nacional con la fuerza unida de los coreanos.

Este documento constituye el gran programa de la reunificación independiente, pues señala las vías para rechazar a las fuerzas foráneas, mejorar las relaciones Norte-Sur y reunificar el país con la fuerza unida de la nación.

La Declaración del 4 de Octubre adoptada en 2007 sirve de una guía de acción de la era de la reunificación independiente que reafirma el espíritu principal de la Declaración del 15 de Junio y señala a todas luces las tareas para ejecutarla. El ideal de Entre nosotros, los connacionales, encarnado en las dos Declaraciones, es, precisamente, el de la independencia y la unidad nacional, y su justeza y vitalidad se demostraron sin reservas en la práctica del movimiento de la reunificación de la patria.

El compañero Kim Jong Un llevó adelante dichas declaraciones que reflejan la noble voluntad del Dirigente Kim Jong Il aspirante a la reunificación independiente, conforme a la exigencia de la nueva era histórica, y realizó las sempiternas proezas que brillaran eternamente en la historia del movimiento de la reintegración de Corea.

Hace unos meses, se marchó a la parte sureña de Panmunjom considerado como un símbolo de la división nacional, sostuvo un encuentro Cumbre Norte-Sur y dio a luz la Declaración de Panmunjom, por lo cual se produjo un cambio dramático en las relaciones íntercoreanas congeladas durante largo tiempo.

La Declaración de Panmunjom da continuidad a citados documentos preparados por Kim Jong Il y representa la nueva era histórica, la de Kim Jong Un. Deviene el programa común de la nación más sustancial y racional que tiene como su núcleo el ideal de Entre nosotros, los compatriotas, y el principio de la independencia, y que conviene tanto a la voluntad y anhelo de todos los compatriotas como a la aspiración de la sociedad internacional que desea la paz y la reunificación de la Península Coreana.

Hoy, todos los coreanos enaltecen al compañero Kim Jong Un que abre una coyuntura trascendental de la reunificación del país para hacer realidad el anhelo del Dirigente Kim Jong Il, y tienen fe en la justeza de su idea de la independencia y la unidad nacionales y la inevitabilidad de su victoria.