No se puede disimular la verdad de la artimaña.

Recientemente quedaron reveladas otra vez las interioridades de la tentación y secuestro de las ciudadanas de la RPDC, cometidos por la banda traidora de Park Geun-hye, lo que levanta una gran ola de censura del interior y el exterior.

En una rueda de prensa sostenida el pasado día 10, un relacionado de una organización de DDHH de la ONU recordó que según las empleadas coreanas ellas vinieron al Sur de Corea sin saber el destino. Y exigió a las autoridades surcoreanas la averiguación estricta, la sentencia a los relacionados con el caso y el respeto de la voluntad de las coreanas que desean regresar a la patria.

El día 15 fue publicada la confesión del cómplice del crimen quien dijo que debido al apaciguamiento, el fraude y la amenaza del “Servicio Nacional de Inteligencia”, él engañó a sus empleadas y las llevó al Sur de Corea. De esta manera, fue esclarecido el verdadero aspecto del caso de “fuga del Norte según la libre voluntad”.

Así quedó confirmado claramente que el caso fue una farsa intrigante anti-RPDC, orquestada por la banda traidora de Park Geun-hye con el propósito de cambiar la desfavorable situación política en vísperas de las “elecciones parlamentarias”.

Provoca la indignación del interior y el exterior el crimen de la banda traidora que para satisfacer su codicia política, violó cruelmente los derechos humanos de las muchachas y les obligó la separación forzada con sus familiares. Y se alzan las voces de devolverlas cuanto antes a la patria.

Es un problema impostergable la devolución de las ciudadanas coreanas.

Sin embargo, las autoridades surcoreanas no toman todavía la actitud correcta sobre la solución de este problema.

Según el espíritu de la Declaración de Phanmunjom, las ambas partes coreanas desarrollan diversos trabajos para la mejora de las relaciones íntercoreanas y la paz y la prosperidad, incluyendo el encuentro de familiares y parientes separados.

Las autoridades surcoreanas no tienen calidad de hablar del “dolor de los familiares separados”, al desatender a los “familiares separados” debido a los crímenes antiéticos del anterior “poder” conservador y dar espalda a la solicitud angustiosa de los familiares.

Tanto a la luz de la vista humanitaria como en el punto del significado de eliminación de los vicios, la devolución debe ser realizada sin demora para el desarrollo sostenible de las relaciones íntercoreanas.

La solución del problema humanitario es el asunto más urgente e inminente en las labores de intercambio y cooperaciones.

También se necesita para la ejecución de la Declaración de Phanmunjom.

No podemos contener una desilusión ante la actitud de dos caras de las autoridades surcoreanas que hablan de la “solución del problema humanitario” y del “desarrollo de relaciones Sur-Norte” aun separando a las hijas de sus padres durante unos años.

Las autoridades surcoreanas deben reconocer aunque sea ahora los crímenes antiéticos cometidos por la banda traidora de Park Geun-hye y devolver de inmediato a la patria las ciudadanas detenidas por coacción.

La actitud por el respecto mostrará la voluntad de las autoridades surcoreanas sobre la mejora de relaciones Norte-Sur.

Es inaceptable la hipocresía.

 

KCNA