En estos días se alzan en el Sur de Corea las voces en demanda de la adaptación de la declaración de fin de guerra.

Las entidades civiles y sociales, los medios de prensa y los especialistas de la situación demandan la aprobación en este año de la declaración de fin de guerra de acuerdo con la Declaración de Phanmunjom, diciendo que la “declaración de fin de guerra es el inicio de preservación de la paz en la Península Coreana” y que “EE.UU. debe mostrar su aspecto responsable para la estructura de la paz permanente”.

También, las autoridades surcoreanas presentaron como su meta su adopción dentro del año, lo que fue aplaudido por varios partidos políticos.

Pero, sólo el Partido de Corea Libre y otros compinches conservadores lo niegan obstinadamente, hablando que “la paz no vendrá por sí sola aunque se publica el documento de fin de guerra”.

Esta locura frenética no pase de ser una locura para crear la fase de aguda confrontación y de guerra en la Península Coreana al impedir a toda costa la firma de ese documento y la reconciliación entre ambas partes coreanas y entre RPDC y EE.UU.

El problema en cuestión es primer paso para aliviar la tensión y establecer el sistema de paz duradera en la Península Coreana, y al mismo tiempo, un componente indispensable para crear la confianza entre la RPDC y EE.UU.

Ya pasaron 65 años desde la firma del acuerdo de armisticio, pero se mantiene todavía el estado de armisticio en la Península Coreana.

La historia nos enseña que el armisticio que significa el cese temporal de guerra no es el fin de guerra ni asegura la paz.

La perduración del estado del armisticio es igual con la bomba de tiempo que amenaza la paz y la seguridad de la Península Coreana y la región y el resto del mundo.

La Declaración de Phanmunjom determinó como la histórica tarea impostergable el acabamiento del actual estado de armisticio anormal y el establecimiento del el firme sistema de paz. Y presentó como uno de los importantes artículos del acuerdo el tema de declarar en el presente año la suspensión de guerra y convertir el acuerdo de armisticio en el convenio de paz.

El asunto de declarar el fin de guerra lo fue apoyado también por EE.UU. y ratificado ya en las conversaciones Cumbre RPDC-EE.UU.

La declaración de la suspensión de guerra en la Península Coreana hará aporte sustancial a la preservación de la paz de la región y el mundo y también dará beneficios no sólo a la RPDC y EE.UU., sino también a otros integrantes de la sociedad internacional.

La adopción del fin de guerra deviene el primer paso inevitable tanto para terminar las arraigadas relaciones hostiles entre la RPDC y EE.UU. y establecer nuevas relaciones entre estos dos países como para abrir el nuevo futuro para lograr los intereses, la paz y la seguridad de los pueblos de ambos países.

Este asunto debe ser resuelto ya, tomando en consideración el espíritu de la Cumbre Norte-Sur de Corea en Phanmunjom y la otra Cumbre RPDC-EE.UU.

Es lamentable que este problema no se solucionara todavía aún debido a tales o cuales condiciones y pretextos.

La firma de la declaración de fin de guerra es el primer paso para la paz, lo que es clara respuesta de las fuerzas aspirantes a la paz dada a la codiciosa banda conservadora surcoreana.

 

KCNA