La República Popular Democrática de Corea celebra por todo lo alto su septuagésimo aniversario.

Fue el gran Líder Kim Il Sung quien, luego de haber adquirido valiosas experiencias de la construcción del Poder popular en el fragor de la Lucha Revolucionaria Antijaponesa y asentado una sólida base de la edificación de un Estado soberano e independiente tras la liberación del país (15 de agosto de 1945), declaró ante el mundo la fundación de la RPDC el 9 de septiembre de 1948.

Fue el nacimiento de un Poder popular, primero de su especie en la historia nacional, y un acontecimiento que operaría cambios trascendentales en el destino del pueblo coreano y en la edificación de una patria rica y poderosa.

Con la fundación de la República, Corea emergió con la frente alta en el escenario mundial como Estado completamente soberano e independiente, poniendo el punto final a su triste condición de país pequeño y débil, de colonia, y su pueblo pudo forjar su destino de manera independiente y creadora con una poderosa arma política para el proceso revolucionario y constructivo.

En los últimos siete decenios, la República se sobrepuso a las duras pruebas de la revolución bajo la dirección del gran Partido y escribió un capítulo de brillantes triunfos y transformaciones cumpliendo excelentemente las numerosas tareas históricas que enfrentaba para la edificación de un Estado poderoso en la era de la independencia.

Kim Il Sung concibió el grandioso proyecto de transformar a Corea, que otrora había perdido sus brillos en el mapamundi, en una potencia, una sociedad ideal del pueblo, que merecía la admiración del mundo, y dirigió atinadamente el empeño por su realización.

Por contar con él, la República defendió honrosamente en la cruenta Guerra de Liberación de la Patria la libertad e independencia nacionales y las conquistas de la revolución, cumplió la revolución socialista en un brevísimo período, y mediante la exitosa construcción socialista llegó a ser un Estado socialista del Juche, caracterizado por la independencia, el autosostenimiento y la autodefensiva.

Quedarán eternamente registradas en la historia nacional las proezas de Kim Il Sung de haber convertido al pueblo coreano, otrora explotado y oprimido, en el digno dueño del Estado y la sociedad y a la República en la Corea heroica, la Corea de Chollima, ensalzada por el mundo entero.

Su causa fue continuada brillantemente por el gran Dirigente Kim Jong Il.

Fue éste quien en las postrimerías de la década de 1990 aseguró con firmeza el consecuente logro de la causa de la edificación de la potencia socialista, al aplicar la original política Songun en consideración de la circunstancia de la época en brusco cambio, la crítica situación imperante y las apremiantes demandas de la revolución coreana en desarrollo.

Gracias a la clarividencia y destacada orientación del Dirigente Kim Jong Il quien presentó al Ejército Popular como grueso de la revolución y consolidó la base política y militar del país, la República pudo continuar ininterrumpidamente la causa de la construcción de la potencia pese a las convulsiones políticas de alcance mundial.

Haber trazado un grandioso proyecto de la construcción de la potencia socialista en los momentos más críticos de la Marcha Penosa y conducido al triunfo la marcha de todo el pueblo para su materialización constituyen proezas excepcionales realizadas por Kim Jong Il.

Poseedor del más noble amor a la patria, él trabajó con la totalidad de su ser en aras de la prosperidad nacional, hasta los últimos momentos de su vida, gracias a lo cual se puso de manifiesto el inagotable poderío de la República y se registraron hechos sorprendentes y prodigios unos tras otros.

Por contar con él, el pueblo coreano acogió una era de plena construcción de una potencia socialista y la dignidad y el poderío de la República llegaron a su clímax.

La República es la potencia del Juche que demuestra su poder con la fe y voluntad de independencia de los grandes Líderes Kim Il Sung y Kim Jong Il, un Estado socialista humanocéntrico que plasma al pie de la letra su máxima de considerar al pueblo como el cielo y un país indestructible y va de victoria en victoria apoyándose en los cimientos de eterna duración para la construcción de la potencia socialista preparados por ellos.

Hoy la República acoge su mayor esplendor gracias al estimado Máximo Dirigente Kim Jong Un.

Fiel continuador de las ideas y causas de sus predecesores, tomó la medida de enaltecerlos como eternos Líderes de la Corea del Juche y presentó las líneas estratégicas para construir una potencia socialista.

En el VIIº Congreso del Partido del Trabajo de Corea definió la meta estratégica y las vías de culminar la obra de la edificación de la potencia socialista y dirige la lucha por su realización prosiguiendo infatigablemente sus viajes de trabajo.

Merced a su noble política de amor al pueblo que plasma en todas las actividades del Partido y Estado, la República va haciendo realidad, uno a uno, los hermosos sueños de la población.

La plena demostración de la unidad monolítica de la potencia política e ideológica, de la invencibilidad de la potencia militar y de la singularidad de la potencia juvenil, la metamorfosis que se produce en el país con harta frecuencia: tal es la realidad de la República que se fortalece con sus propios medios.

Mientras enaltece para siempre a los grandes Líderes y avanza siguiendo la dirección de Kim Jong Un, la República Popular Democrática de Corea experimentará solo victorias y glorias.

 

Naenara